viernes, 16 de octubre de 2015

El enojo de un presidente sin sentido del ridículo


Rajoy y Mas. ¿Irreconciliables?
 (Vozpópuli)
      ¿Se siente perplejo, enojado, el señor Mas? Pues seguro que no tanto como nos sentimos los demás ciudadanos al oír sus palabras. Ahora resulta que es el Parlament el responsable del cacao que ustedes montaron. Sí, ustedes, y especialmente el señor respaldado por los ediles de la varita (bastón de mando) que le rindieron pleitesía en la calle ante el edificio del TSJC. Hay muchas formas de hacer el ridículo, y Mas lo está haciendo de manera inequívoca. Yo también soy nacionalista, como él. También, como él, quiero a mi comunidad, pero si fuese presidente no me atrevería a hacer alardes de fuerza y grandeza desafiando al resto de los españoles. Sé que llevaría siempre las de perder.
      Una mente sensata sabe que emprender un camino cerrado no conduce a ninguna parte. Es absurdo, pues, sublevarse contra el orden establecido. El señor Mas y adláteres son España, son españoles como todos los demás. Quiéranlo o no. La españolidad de Mas la certifican su fe de bautismo, su partida de nacimiento, el territorio que ocupa y el dinero que todos los meses recibe del Estado. Dirá que es dinero suyo, sí, de los catalanes. ¡Pues claro! ¿De quién si no? Pero también es dinero de vascos, gallegos, andaluces, extremeños y demás ciudadanos de este país.
Dos banderas y una sola 
nación: España
 (Efe)  
      Mas descarga la culpa del plebiscito del 9-N en los voluntarios. Me parece una acusación poco noble en una persona de acreditada solvencia moral. Afirma, además, que el único responsable es él, pero matiza: responsable político, porque luego, en un alarde de incongruencia, culpa a los voluntarios. La verdad, señor Mas,desde otras comunidades tan históricas como la suya nos sentimos avergonzados de compartir territorio con usted. Recule o abandone. Es lo mejor que puede hacer por usted mismo y por todos los catalanes. No olvide que la Cataluña del principado ya decidió abandonar España a mediados del s.XVII para formar parte de Francia. Tardó once años en regresar al territorio del que nunca debió salir. Admiro su valentía, señor Mas; admiro el coraje que usted le echa en su pacto con unas izquierdas más revolucionarias que democráticas. Usted fue un buen demócrata, un buen gobernante y un buen español. No deje que esa imagen suya se enlode con tan absurdo proceder segregacionista. Usted lo sabe bien: Catalunya es España y es Europa. Y si ustedes dejan Europa, todos saldremos perdiendo.
No son mayoría, pero quieren fustigar
 a España. (www.rtve.es)
      Y mire usted: a pesar del desafío soberanista; a pesar de la prepotencia de la que muchos catalanes hacen gala; a pesar del sentimiento antiespañol que anida en una parte de ese pueblo y de las mentiras que difunden sobre la relación con el resto de España, a pesar de ello voy a seguir consumiendo productos catalanes para no perjudicar a quienes, trabajadores y empresarios, viven con inquietud la amenaza de una escisión. Los movimientos en pro de la independencia tienen más de ingenuidad que de convencimiento. Saben bien sus responsables que la democracia se rige por las leyes. Y las leyes hay que cumplirlas, porque no hacerlo es delinquir.
      Hablando de ingenuidad reproduzco aquí el chiste de un niño aragonés que, al oír comentar a su padre el tema de la separación de Cataluña del resto de España, exclamó: ¡Huy qué bien, papi! ¿Tendremos playa? Pues va a ser que no. Va a ser que ni Aragón tendrá costa ni Cataluña va a emprender una singladura solitaria hacia no se sabe dónde. Es de esperar que tarde o temprano el seny se imponga. Porque con cordura, con sentidiño, se puede llegar lejos. Con amenazas y desprecios a la ley y a los demás ciudadanos, el trayecto será corto y acabará mal.- JT   

viernes, 2 de octubre de 2015

Rajoy y Aznar, las dos caras de una moneda

      Yo diría que al señor Aznar le entró la ventolera. El comunicado contra Rajoy que lanzó a las cuatro vientos tras las elecciones catalanas encierra un comportamiento difícil de entender. Fue él, precisamente él, quien en su día promovió a este político como candidato a la presidencia de España. Sin embargo ahora lo crucifica, lo trata con una desconsideración inesperada. Para mí, este proceder es bastante común entre la clase política. Hay muchos que suelen rodearse de personas a las que miman y defienden mientras les son útiles, pero cuando dejan de serlo las desprecian. Es el trato de la fregona: la mantienes en uso mientras limpia, pero cuando está gastada, cuando ya no te puede servir, la tiras.
      Conozco bien a Rajoy. Su pasividad ante asuntos de gran trascendencia para el futuro de Cataluña y España como el de la pretendida secesión catalana es falsa. Rotundamente falsa. Es uno más de los muchos inventos que sobre este gobernante han ideado sus oponentes para cargárselo. La verdad es que pocas veces en la historia de este país se ha atacado tanto a un presidente. Las izquierdas, y la derecha tonta e ingenua, han hecho frente común contra él. Los unos, para darle relevo cuanto antes; los otros, exigiéndole una actuación directa al margen de las leyes sin tener en cuenta la consecuencias que acarrearía una acción de fuerza innecesaria e ilegal. Cuando de verdad haya delito, cuando se pase a hechos consumados, seguro que se aplicará la ley. Somos europeos y vivimos en democracia. Métanse esto en la testa quienes abogan por soluciones radicales.
Dos caras de la política
      Mariano Rajoy es sobre todo un político legalista, valor muy importante en un régimen como el nuestro. Él nunca hará nada fuera de la legalidad. Culto, educado y de amable trato; comedido en las formas, buen orador e inteligente, tendría hoy una imagen muy distinta si quienes le rodean hubiesen sabido transmitir la verdadera personalidad de este líder y su gran capacidad de gobernación. Porque en política no basta con ser capaz, sino que, como la mujer del César, hay que parecerlo. Cierto que Rajoy tampoco ayuda mucho a mejorar su propia imagen pública. Ese aire de frivolidad que muestra a veces al tratar temas de gran trascendencia enerva a quienes, desde las filas de su partido, exigen soluciones rápidas y contundentes a los problemas de España. Él y Aznar son, pues, dos personalidades muy distintas, aunque defiendan los mismos ideales. Rajoy no tiene ni pizca de la prepotencia de Aznar. Y a Aznar le falta la nobleza y la humildad de Rajoy. Ambos son el anverso y el reverso de una moneda. La cara y la cruz del Partido Popular.
      La persistencia de odios, los deseos de revancha, las actuaciones malévolas y las mentiras que martirizan hoy a España lastran su tranquilo devenir. El rey Amadeo de Saboya aseveró que somos ingobernables, cuando tras su abdicación decidió volver a Italia. Su coetáneo, el canciller alemán Otto von Bismark, fue más contundente en esta sentencia que a él se le atribuye: España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a si mismo y todavía no lo ha conseguido. El día que deje de intentarlo será la vanguardia del mundo. Siglo y medio después de estas palabras, una parte imprescindible vuelve a intentar la desintegración de España. Confiemos en que la razón se imponga sobre el odio y se consolide la convivencia, serena y respetuosa, entre todos los españoles.- JT

jueves, 20 de agosto de 2015

Rioseta, campo base de la élite militar del alpinismo

De mi voluminoso y desordenado archivo de películas en blanco y negro y color he extraído estas fotografías del año 1988. Tal vez despierten gratos recuerdos en los militares (mandos y soldados) pertenecientes a las compañías de montaña, que empleaban un roquedal próximo a su campamento para formarse como escaladores. Tomé estas imágenes al regreso de una ascensión a la Pala de Ip por el valle de Izas. Ya de vuelta, en la carretera de Jaca a Canfranc, cerca del Col de los Ladrones, donde había dejado el coche, me topé con la inesperada imagen de unos soldados practicando la escalada.

En el primer largo
Próximo al improvisado rocódromo estaba el campamento de Rioseta, que fue utilizado como base de entrenamiento por unidades de especial dureza como el Escuadrón de Esquiadores-Escaladores de Viella, los grupos de Operaciones Especiales y el Regimiento de Cazadores de Alta Montaña Galicia Nº 64 con sede en Huesca. Desde 1945, fecha de inauguración de este campamento-escuela, se han venido forjando en él y en el de Candanchú algunos de nuestros mejores esquiadores y montañeros. Para acreditarlo basta recordar las expediciones militares a montañas de difícil ascenso como el K-2 y el Everest, en cuyas cimas izaron la bandera de España como símbolo inequívoco de su potencialidad escaladora.

Uno de los grandes alpinistas de esas unidades militares es el coruñés Roberto Santaeufemia, coronel retirado pero activo como profesor de esquí en Reus. A finales de los años ochenta del pasado siglo mandó la Compañía de Esquiadores-Escaladores de Viella, a la que por su excelente preparación y capacidad operativa se le llamaba la Pequeña Legión Blanca. Santaeufemia comenzó su vida montañera en el club Rey Gerión de La Coruña a principios de los años setenta. Fue, además, uno de los cincuenta socios fundadores de la prestigiosa Sociedad de Montaña Ártabros, promovida por los montañeros coruñeses Enrique de Arce y Francisco Parga. Este último, profesor de música, excelente intérprete de guitarra clásica y consumado alpinista dirigió el Gerión durante más de una década. Con él, y también con el leonés Isidoro, efectuó Santaeufemia su bautizo como escalador. A mediados de los setenta ascendieron los tres a la cumbre del Picu Urriello (Naranjo de Bulnes), creo recordar que por la vía del Paso Horizontal de la cara sur.

Descenso en rappel. Correcta 
postura del escalador: distendido 
con el cuerpo separado de la pared
Uno de los hitos destacados del historial alpino de este militar es la subida en el Tibet al Shisha Pangma (8.064 m), el más bajo de los ochomiles himaláyicos, en octubre de 1990. Junto con otros compañeros, Santaeufemia alcanzó la cima principal. Una peligrosa cornisa nívea y estrecha, inmediata a la cumbre, había frustrado hasta entonces los planes de otras expediciones. Sin embargo, el grupo militar español la pasó, y también, aunque no hay prueba clara de ello, en los años sesenta, un nutrido grupo de chinos. 
    
Las imágenes de este post están tomadas con una pesada Rolleiflex Tessar (negativo 6x6) de incómodo manejo, que solía dejar en el automóvil por la molestia que presentaba su traslado en una mochila repleta de quincalla, cuerdas y material de vivac. Y no solo por su peso y tamaño, sino también por temor a que se dañara. La había comprado en los años sesenta en Berlín a un precio muy elevado. Era entonces una de las máquinas más buscadas por aficionados y profesionales de la fotografía. Atraían la calidad de sus lentes y el tamaño de su negativo muy apto para ampliar pequeñas partes sin perder finura. Y aunque ahora me he esmerado en la digitalición de estas fotos, el resultado es bastante imperfecto. Ya se sabe que el tratamiento de la película en los laboratorios comerciales suele dejar defectos cuando no se hace con primor. Aparte de las rayas y huellas de dedos que quedan marcadas en el negativo, el uso incorrecto del fijador hace que, con el paso de los años, la imagen se degrade, pierda su verdadera tonalidad y adquiera un aspecto de vejez que muchas veces la afea.- JT  

Dos cordadas de tres miembros emprenden la ascensión por la roca cercana a Rioseta
El primero de cordada asegura desde arriba a sus compañeros. La subida no parece difícil, pero un fallo puede ser mortal

Asegurando desde la base de la pared. Los montañeros militares usan el material de la época: arnés de cordino, botas de gruesa suela, pesadas e incómodas, y un no menos incómodo casco. ¡Es lo que había!

martes, 4 de agosto de 2015

Antonio Carmona, otro grano en el trasero de Sánchez

Carmona: "Ni un paso atrás" /EFE
¡Huy, huy, huy!, cómo andan las cosas en el Partido Socialista de Madrid (PSM). Antes cayó Tomás Gómez de la candidatura a la presidencia de la Comunidad. Ahora le toca a uno de sus amigos y adláteres, el muy leal profesor Antonio Miguel Carmona, tertuliano asiduo de programas de televisión. Por retirarlo de la portavocía del Ayuntamiento madrileño le ofrecen el puesto de senador. Toda una bicoca, un chollo por el que muchos hombres y mujeres batirían el cobre.  Pero Carmona, ¡oh sorpresa!, renuncia a tan apetecible cargo y opta por seguir ejerciendo oposición (?) en el consistorio, una oposición descafeinada, débil, hasta hoy poco consistente como se ve. En su día el partido “le obligó” a pactar con Ahora Madrid para impedir que la señora Aguirre fuese alcaldesa. Y aceptó. Hoy le piden que abandone el Ayuntamiento, pero Carmona se resiste arremetiendo  contra su jefe de fila porque se siente maltratado, y para mayor escarnio reafirma su lealtad al destituido Gómez y al  joven Juan Segovia, pico de oro y tenaz contrincante, que fue derrotado en la recientes elecciones a la secretaría general del PSM.

La amenaza de Carmona a los suyos es clara: “No me van a callar”. Habla ya de división interna en el PSM y de la mala repercusión  electoral que este hecho podría tener en las generales. De sus actuaciones se deduce que estamos ante un personaje poco coherente y nadador de dos aguas: una de oposición a los populismos, otra de colaborador de  ellos. Dice que quiere seguir donde está para defender a los madrileños. Pero, ¿a qué madrileños? ¿A los que dieron a su candidatura solo nueve concejales, o a quienes rechazan comportamientos detestables como el del edil divulgador  de chistes ofensivos sobre judíos y víctimas del terrorismo, o el no menos censurable de la joven munícipe que profanó con palabras y acciones una iglesia cristiana?

Gómez y Carmona: amigos leales hasta que
 la política  los separe  (La Razón.es)
Al señor Carmona le vendría bien perder voz y ganar credibilidad, porque ambas cosas no parecen muy compatibles. Quien mucho habla mucho yerra, sabia sentencia. Y este político, de reconocida popularidad mediática, no puede ocultar sus preferencias y sus contradicciones. De prodigar sensatez y concordia en los corros audiovisuales ha pasado a perder crédito a manta al enrolarse voluntariamente en una aventura electoral desafortunada. Y no quiera ahora convencernos de que va ser él, precisamente él, quien haga el cambio que necesita el PSOE para recuperar la  lozanía y el prestigio que este partido tuvo en tiempos pasados. A los resultados de las elecciones de mayo me remito: el PSOE consiguió nueve concejales con Carmona al frente. Cuatro años antes, el mismo partido, con Jaime Lissavetzky, había logrado quince ediles. El fracaso del primero es bien evidente, como lo es también que a Pedro Sánchez le ha salido un nuevo e incómodo grano en el trasero.- JT

miércoles, 15 de julio de 2015

El Matterhorn: aniversario de una tragedia histórica

Tramo de la arista donde se precipitaron al abismo cuatro expedicionarios el 14 de julio de 1865
La caída (Look and Learn)
¿Pero aún estamos con esas? Un grupo de expertos se reunirá este otoño en Zermatt (Suiza) para determinar las causas de la muerte de cuatro montañeros en el Matterhorn o Cervino (4.477 m) hace 150 años. Yo creía que el tema estaba cerrado, que las explicaciones que en su día dieron Whymper y Peter Taugwalder habían dejado bastante claro que no hubo intencionalidad criminal, sino que se trató de un accidente por negligencia en el uso de una cuerda indebida. Mas ahora, después de tantos años de polémica, volvemos a marear la perdiz con un suceso que conmovió al mundo.

Recreación de la zona del accidente
La conquista de esta montaña mitad suiza, mitad italiana, marcó un hito en la historia  del alpinismo. Cobradas ya todas las piezas importantes de los Alpes, es decir, todas las cumbres de más de cuatro mil metros, el Matterhorn se resistía. Una y otra vez fracasaban las cordadas que intentaban llegar a su cima tanto por el lado suizo como por el italiano. Mas ante el creciente afán de conquista, la ascensión dejó de ser meta deportiva para convertirse en una cuestión de honor entre suizos e italianos. Había que demostrar al mundo que la conquista del último bastión alpino era posible. Sus protagonistas se llenarían de gloria. Y así fue. Pero alcanzaron una gloria efímera, porque cuando bajaron a Zermatt, el pueblo que está al pie de esa montaña, se supo que cuatro de los integrantes de la expedición habían muerto despeñados.

Bota usada por uno de los
  expedicionarios.
 (Museo de la Montaña. Zermatt)
Fue Edward Whymper, un joven inglés de 25 años, montañero experto y buen conocedor de los Alpes quien organizó la subida. Le acompañaron los guías Michel Croz, de Chamonix y Peter Taugwalder y su hijo, de Zermatt; el reverendo escocés Charles Hudson, también experimentado alpinista, y los jóvenes estudiantes de 19 años Robert Hadow  y Francis Douglas, este último miembro de la nobleza inglesa, ambos de fuerte constitución física pero sin experiencia en la escalada.

A pocos metros de la cima, cuando ya los siete descendían de ella, ocurrió un hecho inesperado, aunque tal vez predecible, dada la bisoñez montañera de dos miembros de la cordada. Robert Hadow resbaló y arrastró con él a Croz, al reverendo Hudson y a Douglas. Quedaron colgando sobre el abismo sin que los otros tres compañeros pudieran hacer algo por salvarlos. Rompió la cuerda. Y los cuatro cayeron al vacío. Fue un accidente, según Peter Taugwalder. Pero no todos le creyeron. Lo culparon a él de presunto asesinato por haber cortado aquella cuerda ante el temor a ser arrastrado hacia la muerte. 

Arista de la vía Hörnli
Nunca entendí por qué Whymper incluyó en el grupo a dos jóvenes inexpertos. Eran fuertes, de recia forma física, pero esta no es razón suficiente para poder escalar una montaña de las características del Matterhorn. La pericia, el buen conocimiento de la técnica y sobre todo la prudencia son factores más importantes que la fuerza para alcanzar una cumbre de difícil acceso.  Hoy llegan a la cima de esta montaña de soberbia estampa turistas ayudados por guías expertos. No son cachas ni productos de gimnasio, sino personas muy normalitas. He visto trepar por ella a más de uno de aspecto esmirriado, cuasi famélico, y también a mujeres y hombres bien metidos en carnes firmemente asegurados con cuerda por el guía.

Los Taugwalder. Zermatt
En recuerdo de Whymper. Zermatt
La subida habitual, la más transitada, es la arista Hörnli del lado nordeste que en algún tramo invade la impresionante cara norte tapizada de hielo y nieve. Tiene un pequeño refugio vivac, la cabaña Solvay, a poco más de 4.000 m de altitud, y es en gran parte una vía ferrata dotada hoy de duros pitones de metal clavados en la roca, cables de acero, escalas con peldaños de madera, y largas maromas. Para emular con seguridad la aventura de Whymper y compañía basta con no tener vértigo, saber controlar el miedo al vacío y dejarse conducir y proteger por uno de los muchos y muy experimentados guías que hay en Zermatt. Aquella montaña piramidal, temible y estremecedora, en la que varios centenares de montañeros perdieron sus vidas, es hoy, como otras muchas, una autovía al espacio muy frecuentada por gentes de todo el mundo.

Y termino ya con unos sabios consejos de Whymper: Escalad, si queréis, pero recordad que la fuerza y el valor no son nada sin la prudencia, y considerad que una negligencia momentánea puede destruir la felicidad de toda una vida; no hagáis nada con prisa, mirad bien todo paso y pensad desde el principio que cada momento puede ser el fin.- JT

viernes, 19 de junio de 2015

Comienza el gran circo de una España en cambio

Hocus pocus, tontus talontus, dijo el mago, y saltó la liebre del cambio en España. Después de las últimas elecciones, la transformación del panorama político español parece bastante clara. Gana el PP, pero pierde. ¡Curiosa contradicción! Gana el PSOE, pero con menos votos de los esperados. Aún así triunfan los socialistas. Quiero decir que ganan poder en ayuntamientos de ciudades importantes y en comunidades autónomas. Es magia, pura magia creada hace más de treinta años por ilustres legisladores electorales. Tú, socialista, pierdes, pero ganas. ¿Vale? Te llevas los ayuntamientos de Madrid, Valencia, Sevilla, etc. y comunidades como Castilla La Mancha. Y tú, popular, ganas, pero pierdes. Pierdes en grandes ciudades y en autonomías. ¡Jó, la alquimia política descoloca a sus cocineros! Mas ellos la guisaron, y ahora se la tienen que comer.

Los tomaron a broma, pero ellos,
Rivera e Iglesias, conquistaron
 poder en ayuntamientos y
 comunidades (Foto ABC.es)
Dos nuevos grupos irrumpieron con vigor en la escena electoral, con mucho más vigor del esperado.  Ciudadanos y Podemos, alevines de apariencia, vejados y denostados por los dos grandes partidos del territorio español y por tertulianos derrochadores de sabiduría en círculos mediáticos. Ellos, esos dos nuevos partidos debutantes, son realmente los grandes triunfadores de los últimos comicios: los naranjitos, los chaqueteros, los lobos disfrazados de corderos, los chavo-marxistas. De todo se les ha dicho a las dos formaciones. Pero ahora, cuando el pueblo español los acepta y los distingue sin reparos, ¿qué dicen socialistas y populares?
 
Pues no digas lo que no debes para no tener que arrepentirte. Sabia sentencia. Cuando llega el momento de los pactos, PP y PSOE bien pueden admitir que sus pronósticos fallaron estrepitosamente. Podemitas y riveritas acapararon votos a porrillo, se los robaron a ellos. Se los sustrajeron a quienes miraron con frialdad y hasta con desprecio a Rivera y a los indignados de la Puerta del Sol, que aspiraban a meter mano en la política de una España en crisis. Ahora, para alcanzar poder, ha tocado pactar. Los dos grandes ya se han postrado de hinojos ante el adversario indeseado. ¿Acaso no tienen vergüenza? Pues parece que no. Suena la trompeta, comienza el espectáculo. El gran circo político español abre sus puertas. Va a deleitarnos con sus acróbatas y sus contorsionistas, con sus domadores y payasos. En Madrid y Barcelona nos anticiparon parte del guión. La Colau, ciclón verbal donde los haya, promete respetar las leyes de su agrado, y Carmena, alcaldesa de aspecto venerable, de sosegada presencia, se esfuerza por amparar a concejales de muy dudosa capacidad democrática. En fin, la función ha comenzado. A ver cuánto dura.- JT

martes, 16 de junio de 2015

En recuerdo de Choren, montañero y devoto lector

El día 13 del pasado mes de mayo falleció en Madrid el ilustre abogado y experto criminalista Alfonso González-Choren. A las generaciones actuales de montañeros no les sonará este nombre. Sin embargo, quienes ya peinamos canas  sabemos de sus hazañas en macizos de España y el exterior. Alfonso fue un gran amante de la naturaleza y de la escalada. Y también un generoso mecenas. En el roquedal de La Pedriza madrileña se formó como escalador junto a figuras muy conocidas de la época como Enrique Herreros y César Pérez de Tudela, quien recientemente le dedicó un cariñoso comentario en su blog.

El historial deportivo de Choren es corto en el tiempo, pero abundante en expediciones. De La Pedriza pasó a Gredos, Pirineos, Picos de Europa, Atlas, etc., desarrollando una intensa actividad en los años sesenta cuando él y Tudela compartían curso de Derecho en la universidad de Madrid. Ambos pertenecían al GAM de la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara. Parecía entonces que su vida se orientaba definitivamente hacia la montaña, que ya nunca podría perder la afición, pero no fue así. Cuando lo vi por primera vez, su amor por el alpinismo era tan intenso como en sus primeros tiempos de escalador. Sin embargo, el ejercicio de la abogacía lo absorbió de tal manera que en pocos años acabaría abandonándolo. 

Ex libris. Sello que
da fe de la propiedad dl libro

    
Conocí a Choren a mediados de los años setenta en su piso exclusivo de la calle Castelló de Madrid. Mi visita fue fugaz. No puedo reflejar con precisión datos y detalles de aquella charla, mas recuerdo dos cosas que me llamaron la atención: la gran cantidad de montañas que Alfonso había ascendido en tan pocos años y su bien nutrida biblioteca. No había visto hasta entonces tantos libros de montañismo en una colección privada, bien ordenados y clasificados. Libros y valiosos documentos que Alfonso conservaba como un tesoro de valor incalculable. Además, como buen bibliófilo, había creado su propio ex libris de marca de propiedad, en cuya imagen figuraba un motivo esencial para tan apasionado montañero: el relieve de un macizo alpino.

Choren, como Tudela y otros grandes escaladores de la segunda mitad del siglo pasado, nos legó una huella imperecedera, aunque fugaz, de su paso por el montañismo. Su vida familiar y la plena dedicación a la abogacía (fue letrado rotal y criminólogo, como digo al principio) lo apartaron de la montaña, pero no de su otra  gran pasión: la defensa de los derechos de la mujer, en especial de la mujer marginada u ofendida. A su protección dedicó buena parte de su vida profesional.- JT

lunes, 8 de junio de 2015

La Iglesia alemana recupera a los jóvenes con la escalada

Ferdinand caminaba aquella tarde por la Lutherstrasse de Hamburgo con aire distraído. Portaba una mochila azul con material de escalada. Llevaba poco, pero el suficiente para realizar sin problemas un corto entrenamiento. Por el camino se encontró con Harald, uno de sus compañeros de aventura en la montaña, quien sorprendido al verlo con la mochila por la ciudad le preguntó socarronamente si iba a escalar al parque infantil.

--No –respondió sonriendo Ferdinand, y añadió--: Voy a la iglesia.

--¿A la iglesia? ¿A la iglesia con mochila?  ¡Venga ya, déjate de bromas!

--No, no es broma Harald, voy a escalar. ¿Aún no te has enterado? Tenemos en nuestro barrio una iglesia convertida en escuela de búlder. Por eso voy a ella a entrenar. Está cerca de mi casa y tiene de todo: cuerdas, tirolinas y presas de todo tipo en sus paredes. Llevo sólo los pies de gato, el magnesio, el casco, el arnés y un chándal. No necesito más.

Harald, creyendo que su amigo le tomaba le pelo, se despidió de él con un corto deseo: “Pues que te vaya divino”. ¡Escalar en una iglesia!, ¿a quién se le puede ocurrir semejante memez?, se decía para sí mientras continuaba su camino hacia un Schnell-Imbis del lago Alster, donde le esperaba su amiga Gigi. Sospechaba que la respuesta de Ferdinand llevaba tanta carga de sarcasmo como su pregunta sobre el parque infantil.

Pero no, no era así. En Alemania se puede escalar en algunas iglesias. Es la nueva forma de llegar a Dios sin tener que soportar el ceremonial de la misa o la monotonía del rezo. Así lo creen los párrocos que han destinado sus templos a esa actividad tan deportiva como honrosa que es la escalada.

Templo convertido en restaurante de lujo
La noticia no es nueva. En los últimos años ha caído de forma alarmante la presencia de fieles en las iglesias católica y protestante (la evangelista de Luthero). Datos de ambas religiones confirman que el descenso de participantes en los cultos alcanza cifras reveladoras de la creciente indiferencia del pueblo alemán por la religión. Podríamos decir grosso modo que la mitad norte y este del país es protestante y la sur y oeste católica. Pues bien, Frankfurt am Main, por ejemplo, contaba en 1950 en su censo con 430.000 protestantes, mientras que hoy la cifra es de solo 110.000. Esta misma Iglesia luterana cerró entre los años 1990 y 2010 nada menos que 340 templos y demolió 46 debido al descenso de fieles (y cotizantes) y al avance del desinterés religioso en la sociedad.

No menos afectada se ve también la iglesia católica, especialmente en regiones de gran tradición religiosa como Baviera y la zona del Ruhr. Datos de la Conferencia Episcopal Alemana confirman que antes de la reunificación del país en 1990, el 42 por ciento de la población profesaba el catolicismo. En el año 2013 esa población de fieles estaba en el 29,9 por ciento. La falta de interés por la religión, y en especial la ausencia de parroquianos en los cultos movió a buscar soluciones. Así, ambas iglesias han ido vendiendo o derribando sus templos. En Hamburgo dejaron en manos de un centro islámico una catedral protestante, lo que causó un fuerte rechazo en la población. Y otras propiedades como iglesias, casas, terrenos, etc., se pusieron en venta para darles distintos usos ante la imposibilidad de su mantenimiento. Vendieron los sagrados recintos para su conversión en restaurantes, escuelas de arte y danza, almacenes de empresas, etc.

Práctica de escalada en una iglesia alemana
Pero algunos sacerdotes se mostraron reticentes a liquidar sus parroquias e idearon una nueva y rompedora forma de recuperar feligreses, especialmente jóvenes, transformando las iglesias en lugares de escalada. Eran conscientes del descenso de fieles experimentado en las últimas décadas y en especial del escaso o nulo interés de la juventud por la religión. Por ello dirigieron sus pasos a la recuperación de ese sector social. Pusieron presas en las paredes de los templos, montaron tirolinas, colgaron cuerdas de seguridad y colocaron en el suelo colchones para amortiguar posibles caídas. Intentaban así acercar a los jóvenes a la iglesia utilizando el siguiente razonamiento: “Si no vienen a misa y no quieren rezar, pues atraigámoslos con lo que a ellos les gusta: la aventura, el riesgo; el desafío al equilibrio y a la gravedad”. Y acertaron. El proyecto, aparentemente descabellado, tiene éxito.

Días después del encuentro de Ferdinad y Harald los dos amigos volvieron a verse, y este le dijo con sorna a su compañero de escalada que le gustaría visitar su rocódromo. Ferdinad, sonriente, aceptó llevarlo allí. Al menos Harald comprobaría que no le había mentido cuando le dijo que ejercitaba su deporte favorito en tan recogido lugar. Fueron entonces ambos a la iglesia al día siguiente , y también en días sucesivos.  Meses más tarde Harald no dejaba de acudir a aquel lugar de culto. Estaba tan entusiasmado con él, que ya no era capaz de abandonar la práctica diaria del búlder en sus benditas paredes. Quería escalar y escalar a diario en aquel ambiente de divino sosiego, subir por los muros verticales y toparse con la imagen de Cristo tras rebasar un paso de extrema dificultad, agarrado a una minúscula presa.- JT

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P.D.- La de Ferdinand y Harald es una anécdota real, pero de nombres ficticios. 

jueves, 28 de mayo de 2015

El PSOE desprecia al PP, pero aúpa a Podemos

       Sí, no, sí, no… A veces tengo la impresión de que los políticos bromean. Parecen estar deshojando la margarita, cuando debían de actuar seriamente y con gran sentido de la responsabilidad. Antes dijeron no, ahora dicen sí. ¿En qué quedamos? ¿Podemos no era acaso un partido de rabo chavista y cuernos satánicos con aspiraciones de poder? Todos le dieron caña, derecha e izquierda. Lo sacudieron a golpes antes de las elecciones, palmeta en mano, como si se tratase de una sucia alfombra. Intentaron borrarlo del mapa político, pero no lo lograron. Y ahí sigue, irradiando felicidad, sonriente y balanceante, auto-aplaudiéndose por el éxito electoral alcanzado el 24 de mayo.

La juez Manuela Carmena, de Ahora 
Madrid, casi segura alcaldesa 
de la capital de España 
con la venia del socialista 
Carmona 
(Foto castillalamancha.cc.oo.es)
Podemos no es un partido al uso. Surgió por generación espontánea de un riachuelo de cicatero hontanar, como el del Guadalquivir de la Cazorla serrana, en la plaza del Sol de Madrid, donde jóvenes y mayores, indignados por su situación de marginación laboral y desamparo económico, acordaron tomar la iniciativa política. Emprendieron un camino lleno de obstáculos, de difícil tránsito, con el objetivo de reconvertir España en tierra de promisión, hacer un nuevo país con trabajo para todos, sin desigualdades, sin injusticias manifiestas como los desahucios; una tierra de políticos incorruptibles, libre de golfos y de saqueadores de arcas públicas. Aunque había un rasgo de ingenuidad en las pretensiones de esos indignados, más ilusorias que reales, a las aguas de la Plaza madrileña antes citada se fueron agregando, por derecha e izquierda, arroyos tributarios, aumentando su caudal de manera insospechada.

Profesor Antonio Miguel Carmona: 
Donde dije digo, digo Diego (Foto elmundo.es)
Ante el auge del indignado invasor, la reacción de los dos grandes partidos no se hizo esperar. Sus líderes más destacados, con el apoyo de tertulianos afines, le dieron a Podemos caña a discreción tratando de borrarlo del panorama político. Acusaron a sus dirigentes de chavistas defensores de Maduro, de estar vendidos al oro de Venezuela y de Irán, de ocultar sus ingresos al fisco… Parecía que esas duras descalificaciones terminarían con ellos, pero no, no fue así. Bien al contrario, Podemos creció en popularidad a medida que los ataques se hacían más enconados y frecuentes en los medios. Funcionó con precisión a favor de este partido el tan manido dicho de que hablen de mí aunque sea mal, porque cuanto más hablen más nos conocerán. No le faltó razón.

Los sanchistas aceptan a Podemos
      Ahora, sabidos los resultados de las elecciones, se modera el ataque y se rectifica lo afirmado con el trabalenguas que dice, y nunca mejor dicho, donde dije digo, digo Diego. Es lo que manifiestan al menos socialistas como el ínclito rey de las tertulias, el sin par profesor Carmona. Porque, de súbito, tras el retroceso electoral del PSOE, y ante el espectacular avance de Podemos, a este partido ya no se le hacen ascos. ¡Ale hop! Se levanta la chistera, y, de la noche a la mañana, sus dirigentes ya no son chavistas, ni sicarios de Maduro, ni vendedores de proyectos ilusorios. Carmona pacta con la jueza Carmena en Madrid y Pedro Sánchez, el líder de actitudes firmes, que aseveró antes de los comicios que nunca pactaremos con ellos, ahora, ¡ay!, ante la cautivadora miel del poder, se le desvanecen sus más sólidas convicciones y deja la puerta abierta a la negociación.

Todo apunta a que el PSOE pactará con Podemos para gobernar y en especial para desplazar al PP de las instituciones. Con la derecha nunca pactaremos, afirmó Sánchez tajantemente poniendo a los populares al mismo nivel que los filo-etarras de Bildu. ¿Rencor o estrategia? Craso error de comportamiento, digo yo, de un líder serio y prometedor. En las democracias occidentales no se llega al poder matando al adversario con expresiones rencorosas, sino demostrando a los votantes que su programa es el mejor. Más bien pronto que tarde, al señor Sánchez, audaz escalador, le pasarán factura los electores.- JT

miércoles, 13 de mayo de 2015

Nepal, la tragedia aterradora de un terremoto anunciado

¡Qué horror! Me imagino que el espectáculo dantesco vivido por los habitantes de Nepal, cuando el 25 de abril tembló la tierra, derribando edificios y abriendo grandes brechas en los suelos, les habrá hecho pensar que se aproximaba el fin del mundo. Y digo esto porque el Apocalipsis no parece que vaya a ser como se describe en la Biblia, el de la Bestia de siete cabezas y siete cuernos, el Anticristo. Más bien se presentará como una alteración en la estructura geológica de nuestro planeta. La enorme energía que generan las placas continentales al moverse, aunque solo sean unos centímetros, desencadena y seguirá desencadenando catástrofes naturales de inimaginables consecuencias.

Más de diez mil muertos y miles de heridos es un balance aún provisional. Los dos últimos terremotos arrasaron Nepal. El paisaje urbano, sencillo, pero acogedor, es hoy un enorme almacén de escombros de edificios derribados por una energía telúrica de incalculable poder destructor (Foto larepublica.pe)
El planeta Tierra ha sufrido muchos terremotos a lo largo de su existencia. Han muerto millones de personas y animales, se han destruido pueblos y ciudades, y los océanos han lanzado sus impetuosas aguas sobre las zonas costeras, barriendo a su paso todo lo que hallaban. Y por si la amenaza sísmica y su repercusión en el mar no fuera aún suficientemente terrorífica, para completar el cuadro infernal de un escenario pavoroso están los volcanes, con sus tremendas explosiones, gases letales y aterradoras lenguas de lava ígnea.
En la composición del planeta no hay ni maldad ni perversidad, ni paz ni justicia como en la Biblia. Lo que contiene su interior son unas inmensamente grandes placas tectónicas cuyos movimientos no puede ni podrá controlar el hombre. No podrá frenarlos, pero, por el contrario, puede contribuir a que se produzcan, ignoro en qué medida, con la inyección o extracción de combustibles como el gas y el petróleo. Un ejemplo bien reciente lo tenemos en el Mediterráneo, el proyecto Castor, frente a la costa de Castellón. Se intentó instalar en el mar un almacén de gas natural, en el lugar donde hubo un yacimiento de petróleo agotado. Hubiera sido una buena reserva. Pero pronto se pararon los trabajos porque, tras inyectar el gas, pequeños movimientos sísmicos perturbaban la tranquilidad de pueblos y ciudades costeras.

La ayuda médica es imprescindible para socorrer al elevado número de heridos que produjo el seísmo. También medicinas, alimentos, ropa y medios potabilizadores que eviten epidemias. (Fotoinfovzla.net)
Mas nada tienen de parecido estos mini-seísmos castellonenses con los terremotos de Nepal, de magnitud claramente destructiva. Si el de abril superó los siete grados en la escala Richter, seguido de muchas réplicas fuertes, el del pasado martes tuvo similares características. Cuando leí la noticia del primer movimiento telúrico pensé en los cientos de montañeros que en estos meses previos al Monzón (período de lluvia persistente de junio a finales de agosto) están en plena actividad en el Himalaya. El Everest, afectado más que otros montes por la proximidad del epicentro del seísmo, una montaña bellísima, joven y en pleno proceso de configuración orográfica, aún llena de vida geológica, techo del mundo, tiene en su campo base, a más de cinco mil metros de altitud, la planicie escabrosa, si se puede llamar así, donde instalan los campamentos todas las expediciones. Encima, y cerca, está el glaciar del Khumbu, paso obligado en la ascensión a la cumbre por la vía normal, la de la cara sur-sureste.
¡Qué espanto! Uno está allí feliz, al pie del glaciar, preparando la ascensión o ayudando a los compañeros de los campos superiores. De súbito, la tierra se mueve, cruje la montaña, y causa pavor el ruido sordo de una avalancha de nieve y bloques de hielo que se precipita por la vertiente, arrastrando y enterrando en su frío interior a un número indeterminado de montañeros. ¿Acaso alguno de esos esforzados deportistas pensaba que iba a perecer de manera tan inesperada? Cuando se sube a una cumbre de las características del Everest, uno teme ser víctima de un alud, de la caída en la grieta del glaciar, de la extenuación, del frío o de un inesperado cambio del tiempo…, pero ni por asomo se piensa en un terremoto. Primero, porque hace más de ochenta años que no se produce en esa zona un seísmo de las características del de abril. Y segundo, porque las dificultades para llegar a la cima son tantas, y tan grande el esfuerzo, que toda la atención se centra en la seguridad y los pormenores de la subida.

Campo base del Everest. Varios  montañeros han muerto en plena ascensión; otros muchos están desaparecidos. Una avalancha de nieve y seracs convirtió la zona de acampada en lugar dantesco. (Foto es.wikiloc.com)
Sin embargo, no debemos olvidar que la Cruz Roja del Reino Unido advirtió hace meses que el valle de Katmandú, uno de los más poblados del mundo, es una zona de alta actividad sísmica, donde en cualquier momento puede producirse un terremoto.  En 1934, hace unos ochenta años, Nepal sufrió un movimiento muy devastador, con más de once mil muertes. Entonces tuvo una magnitud superior a los ocho grados, uno más que el del pasado mes abril. Otros seísmos de años posteriores no fueron tan dañinos, pero, en lo que va de siglo, los dos últimos han vuelto a recrudecer la tragedia.
Ahora toca colaborar. Hay cuentas abiertas en bancos españoles para el envío de dinero a los nepalíes. Y aunque nuestras donaciones no sirvan de consuelo a quienes han perdido familia, amigos y hogar, al menos contribuirán a dar comida, alojamiento y atención sanitaria a millones de damnificados, niños y adultos,  y a evitar epidemias que agraven aún más el estado de unas gentes bondadosas, hoy de nuevo víctimas del infortunio. Ayudar a ese pueblo, a los laboriosos y sacrificados sherpas, no es una simple obra de caridad. Es darles el mismo afecto y la misma solidaridad que ellos derrocharon y derrochan con montañeros y turistas de todo el mundo.- JT

viernes, 13 de febrero de 2015

Pedro Sánchez se moja con la destitución de Gómez

            Menudo cacao se ha armado en el PSOE de Madrid. Pedro Sánchez destituyó de manera fulminante a Tomás Gómez cuando nadie lo esperaba, pero muchos -o casi todos- lo presentían. En un alarde de autoridad y poderío, el secretario general de los socialistas de España mostró sus armas: seguridad, decisión, y sobre todo sentido político. Sánchez ya nos había anticipado algunos rasgos de su entereza en intervenciones televisivas. En una de las últimas derrochó coraje y valentía al bajar por cuerda desde lo alto de un aerogenerador y ascender, como experto montañero, por la pina pared rocosa del Peñón de Ifach, bien guiado por el aventurero leonés Jesús Calleja. Ahora, con la destitución de Gómez de su cargo de secretario general de los socialistas madrileños, y su consiguiente cese como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Sánchez vuelve a dar un claro aviso a navegantes: no tolerará insidias, desvíos ni rebeliones internas. Es más, se muestra dispuesto a eliminar de un plumazo a quienes sean sospechosos de corrupción.
(De abc.es)
            La autoritas es un atributo fundamental del buen líder. No se trata de basarse solo en el poder, si no, y sobre todo, de ser hábil, de ser capaz de formar ambientes propicios. La autoritas de los senadores romanos, aquellos políticos prestigiosos y sabios, buenos consejeros, se oponía a la potestas, es decir, a la imposición. Al contrario de esta, la autoritas es la prevalencia del buen tacto y del saber; del diálogo y del convencimiento. Es algo así como el sentidiño gallego. A ver ahora si Sánchez sigue por ahí.
            Napoleón decía a sus soldados que todos llevaban  en la mochila el bastón de mariscal. El extinto Manuel Fraga recurría a esa cita cuando le preguntaban sobre quién le iba a suceder en la presidencia de la Xunta. Supongo que para Sánchez los militantes socialistas llevan también el preciado emblema. Mas para llegar a poseerlo no sirve en realidad cualquiera. Napoleón a sus soldados, igual que Fraga a los militantes del PP, les lanzaba esa sentencia para animarlos a seguir en la lucha sin desvanecerse porque a todos se les suponía valor y capacidad para lograr la victoria.
(De que-es)
            El líder del PSOE los tiene bien puestos. Lo demostró con la destitución de un candidato de apariencia inexpugnable sin alterársele el pulso en el momento de tomar tan importante medida. Es todo un fondista. Y ya anticipó que de no haber mayoría absoluta en las generales pactará con el PP para dar estabilidad a la política económica, tema fundamental del bienestar de los españoles.  Este comportamiento de hombre de Estado puede abrirle las puertas del sustancioso vivero de votos que es el centro, un sector electoral decisivo para la gobernabilidad del país. En él parece estar la clave de acceso a La Moncloa.
Se suele decir que para lograr algo hay que mojarse, lo que en frase popular gallega viene a ser se queres rodaballo, tes que mollar o carallo. Mojadura que en este caso debería de conducir al restablecimiento de la potencialidad de un grupo político cuyo pasado, con todos sus altibajos, contribuyó a una pax social y política sin precedentes en la historia de este país de rivalidades tantas veces cruentas.     
Al PP le ha debido sentar como patada en salva sea la parte el cese de Gómez. Felices ante la participación de tan débil candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, su alegría se la han truncado. Pero no de manera inesperada, como algunos dicen, porque en los corrillos políticos el cese era una muerte anunciada. Gómez ya fracasó en 2011. Hoy, los sondeos  presagian otro fracaso aún mayor. Lo cual no hace presuponer que el nuevo candidato, sea quien sea, consiga la victoria. El éxito dependerá de su capacidad para atraer seguidores y del comportamiento de su partido. No olvidemos que las vías del diálogo y el consenso en temas de Estado les han dado a los socialistas buenos réditos electorales.- JT  

jueves, 5 de febrero de 2015

Podemos, el partido de los besos, abrazos y aplausos

No sé qué les pasa últimamente  a nuestros políticos. Cada día los veo más inclinados al derroche de afectos y simpatías. En el Parlamento se aplauden a rabiar, unos y otros, como si estuviesen presenciando un espectáculo digno de sonora recompensa. Dan palmas y palmas para competir en cantidad y tiempo con el adversario. Me recuerdan al público de un plató de televisión, donde el regidor, que no necesariamente suele ser persona culta y con criterio, obliga a los invitados a aplaudir cuando él lo estima conveniente. Es tan evidente este hecho, que del momento y número de aplausos se puede deducir, en una tertulia política, el sesgo del canal. Unos crucifican a la derecha; otros, inmolan a la izquierda con sus aplausos casi siempre impertinentes y sobre todo innecesarios. Y todo ocurre en un ambiente de felicidad; ríen y sonríen, políticos y tertulianos, como si estuviésemos viviendo en la Arcadia griega. Insultan con su actitud, tal vez sin quererlo, a una gran parte del sufrido pueblo español que ha sido víctima de una crisis de la que no es culpable, y que condujo a muchas personas a la exclusión social: a  desempleados, a preferentistas y a desahuciados; a jóvenes y mayores esclavos de unas leyes injustas, con contratos basura, despidos indiscriminados, y, por si todo esto no fuese suficiente, corrupción a tope  en la esfera pública y en la privada.

Un pretendido redentor
En un ambiente de tanta injusticia tenía que nacer y nació un pretendido redentor: el partido Podemos. No se podía esperar otra cosa. Jóvenes universitarios formados en las aulas de la ciencia política vieron la oportunidad de pasar a la práctica sus conocimientos teóricos y se pusieron manos a la obra. Aprovecharon la presencia de una gran cantidad de manifestantes en la Puerta del Sol, los tan justamente indignados, y crearon en el seno de esa multitud una formación con presunta capacidad para resolver los problemas del país. Se apropiaron del descontento generado por la crisis para hacer prosélitos entre aquellos jóvenes ocupantes del emblemático kilómetro cero.
Hoy Podemos es un partido político con presencia en las más altas instituciones europeas y con perspectivas de entrar también en las de España. A mí no me sorprende que esta nueva fuerza tenga ya tantos seguidores. Ha sabido encauzar hábilmente, con mano maestra, la indignación generalizada entre los ciudadanos más afectados por la pobreza. Su táctica, basada en la unidad y el afecto, les permite captar fácilmente a jóvenes desocupados y a personas mayores golpeadas por el infortunio.

Figuras de papiroflexia
Junto con la expresión ágil y desbordante de algunos de sus líderes, como en el caso de Pablo Iglesias, la puesta en escena de sus mítines marca nuevas tácticas. Aparecen siempre en hilera en el escenario, bien sujetos entre ellos con los brazos sobre los hombros, formando un todo basculante y aparentemente inseparable. A mí me recuerdan a esas tiras de muñecos de papel que hacíamos de chavales en la escuela, instruidos por maestros de la papiroflexia. Se besan y abrazan en cada momento, unos y otros, como en las mejores familias, en un intercambio de emociones y afectos, quizá para despertar ternura en el espectador. Dentro de este comportamiento, la expresión más sublime de felicidad es el derroche de aplausos. Se aplauden y ovacionan a sí mismos y al público, con prodigalidad parlamentaria, de igual manera que lo hacen los miembros de esa “casta” que dicen aborrecer.
Somos muchos los que suscribimos las razones del origen de Podemos (desempleo, empobrecimiento, injusticias, corrupción, etc.). También sus proyectos de bienestar. Otra cosa es que la puesta en práctica de esa especie de programa de gobierno que lanzan a los cuatro vientos pueda resolver los problemas de España. Ahí sí que este partido entra de lleno en la ciencia ficción, porque lo que promete es en gran parte irrealizable, no convence por mucho que lo envuelva en besos, abrazos y aplausos. Eso sí, si algo bueno está consiguiendo es la regeneración de la clase política. Que, la verdad, ya es bastante.- JT      



(Foto Teinteresa.es).

Con los brazos sobre los hombros, bien agarrados, en un gesto de unidad y coherencia, los líderes de Podemos prodigan un sentimiento de felicidad solidaria. A mí me recuerdan, cuando los veo de este tenor, a esas tiras de muñecos de papel que hacíamos en la escuela de chavales.