sábado, 29 de agosto de 2020

Al cole en bici o en el coche de San Fernando

Uno ya no sabe cómo asimilar tantas propuestas estúpidas. Recordemos algunas de las últimas. El vicepresidente Iglesias propuso naturalizar el insulto a los periodistas. La ministra de Exteriores calificó de peleas los debates entre primeros ministros de la Unión Europea, en sus reuniones para aprobar partidas económicas de ayuda a los países más afectados por el Covid. Y recientemente, la ministra de Educación, en nota difundida por su ministerio, aconseja a los estudiantes acudir a pie a los centros o bien ¡en bicicleta! Sí, han leído bien.

De la web Rutas en bici
Cierto que el uso del transporte público en pleno recrudecimiento de la maldita peste china es una aventura a la que no deben exponerse nuestros jóvenes. Por mucho que tapen con mascarilla boca y nariz, el corona acecha por todas partes. No está solamente en las gotas minúsculas que expulsa al hablar la gente contagiada. Hay otras vías de transmisión, las manos especialmente. Si uno toca donde antes lo hizo un portador del virus, es muy posible que se contagie. Y como a nuestros estudiantes hay que protegerlos, pues a la señora Celaá no se le ocurre mejor cosa que el coche de San Fernando o la bicicleta. El primero, ya lo saben, es el que hace el trayecto un poquito a pie y otro poquito andando. Y el uso de la bicicleta queda reservado sólo para aquellos jóvenes que la tienen y saben andar en ella.

La procedencia de necedades como las citadas cabe atribuirla a dirigentes políticos de escasa capacidad. Lo lógico sería recomendar a los padres que eviten en lo posible el uso del transporte público para ir al colegio, sin más apostillas, y que sean ellos quienes decidan qué hacer. Porque ya está bien de ejercer tutelas inútiles y simplistas sobre la población. No rebajen al pueblo español al nivel intelectual de sus gobernantes. Los padres saben cuidar de sus hijos. Estos, sólo en casos muy contados, necesitan de la ayuda del Estado, así que cura te ipsum, señora Celaá, dejen ya de hacer el ridículo.- JT