Al regreso de un largo viaje
por tierras de la Occitania me encuentro con un penoso espectáculo
en Cataluña: fuego en calles y autopistas, algaradas, insultos,
enfrentamientos violentos contra Mossos y Policía Nacional, y todo
esto mientras políticos y asociaciones autodenominadas culturales
animaban a los revoltosos a seguir manifestándose. ¡Pobre Cataluña!
¿Se merece tal estado de violencia e incertidumbre? Las revueltas de
esos desalmados que ocultan sus caras, jóvenes en su mayoría, mozos
y mozas, da igual quien quema, insulta, incendia o pega; esas
revueltas, digo, las protagonizaban activistas de procedencia burguesa
en su mayoría. Son los ninis, los hijos de papá, que no dan golpe.
Van a la universidad a justificar que hacen algo, pero ni
estudian ni trabajan. Viven de las rentas de sus padres,
mejor o peor, pero viven. Son los popularmente llamados pijos.
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(Foto: Telemadrid) |
En los levantamientos de
Barcelona contra el orden y la seguridad de los demás, policía
incluida, no había trabajadores. No eran obreros, sino ninis,
quienes quemaban barricadas, pillando cuanto encontraban a su paso,
asaltando establecimientos, dañando seriamente el mobiliario urbano
y, por si no fuera suficiente, destrozando vehículos y escaparates.
Los trabajadores tienen un criterio más racional y práctico que los
pijos. Van a lo suyo, a defender a su empresa y a luchar por el
bienestar de su familia y de los demás.
Los pijos revoltosos y cobardes que vi en TV ocultaban sus caras con capuchas, pañuelos y pasamontañas; vestían ropa de marca y, para demostrar fortaleza y deseos de causar daño, usaban contra las fuerzas del orden picos, piedras, mobiliario urbano, cócteles Molotov, ácido y hasta fuegos artificiales, con el pretendido deseo de derribar helicópteros. Son los fieles herederos de la educación recibida de sus abuelos, padres, profesores y gobernantes de mentalidad separatista. Fueron instruidos en el desprecio a los demás españoles y a la misma España, en el odio hacia todo lo que es o suena a español o a su historia. ¡Mentecatos! Se creyeron a pie juntillas las mentiras de los líderes políticos y sociales sobre la viabilidad de una Cataluña separada de España, pero integrada en la Unión Europea. Solo un tonto podía tomar por cierta tan fútil promesa. Ahora, pues, les toca apechugar con las consecuencias.- JT
Los pijos revoltosos y cobardes que vi en TV ocultaban sus caras con capuchas, pañuelos y pasamontañas; vestían ropa de marca y, para demostrar fortaleza y deseos de causar daño, usaban contra las fuerzas del orden picos, piedras, mobiliario urbano, cócteles Molotov, ácido y hasta fuegos artificiales, con el pretendido deseo de derribar helicópteros. Son los fieles herederos de la educación recibida de sus abuelos, padres, profesores y gobernantes de mentalidad separatista. Fueron instruidos en el desprecio a los demás españoles y a la misma España, en el odio hacia todo lo que es o suena a español o a su historia. ¡Mentecatos! Se creyeron a pie juntillas las mentiras de los líderes políticos y sociales sobre la viabilidad de una Cataluña separada de España, pero integrada en la Unión Europea. Solo un tonto podía tomar por cierta tan fútil promesa. Ahora, pues, les toca apechugar con las consecuencias.- JT