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Ana Rosa y Rajoy en un momento de la entrevista (Foto: Vertele-Eldiario.es) |
La verdad es que me gustó la actitud
franca y desenfadada del jefe del Ejecutivo. No obvió ninguna
respuesta, entró al trapo en todo lo que la entrevistadora le
preguntó. Fue el genuino Rajoy, como dije antes. Coloquial, firme en
sus convicciones, dubitativo cuando el tema era comprometedor,
elegante, amable y cargado de sinceridad. Conocí hace ya muchos años
a este gallego de Compostela cuando comenzaba a asentarse
definitivamente como político de primera fila. La opinión que una
parte de la sociedad española tiene hoy de él está viciada por los
ataques de la oposición, de esos políticos mediocres que quieren
llegar al Gobierno de España descalificando al adversario sin
ofrecer soluciones serias y realizables.
En fin, Ana Rosa cumplió su papel de
entrevistadora intentando obtener una exclusiva. No pudo, pero al
menos logró facilitar a los espectadores un acercamiento a la figura
de este político educado, inteligente y amable, injustamente
denostado por quienes solo buscan el crecimiento personal y el de sus edecanes sin tener en cuenta el daño que pueden hacerle al país.
No les gustará Rajoy, pero admitan al menos que gracias a su
política España ha pasado de una grave crisis socio-económica,
acentuada por la acción irresponsable de su inepto antecesor, a una
clara mejoría en lo económico, aunque en lo social y administrativo
esa mejoría se halle alterada por las turbas secesionistas del
nordeste español.- JT