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--¡Homble, Temes,
está usted aquí, no sabe cuánto me aleglo!
--Pero don Gerva, ¿qué ha
bebido? Está borracho como una cuba, no se tiene en pie.
--¿Bolacho
yo?, ¡quiá, quiá! Me ha embolachado una señola,
esa que es la mujel del Iglesias, el don Pablo; me ha embolachado con
su ployecto de ley contla el machismo. ¿Me
oye, Temes?, me he quedado taltamudo, no me salen las eles de
tanto bebel.
--Las erres, quiere usted
decir.
--Bueno, ¡pues sí! Dice la
moza que va proponel a los diputados una ley contla el machismo y….
¡oiga!, ¡ji,ji,ji!, con el eslogan de sola y bolacha, quielo llegal
a casa, ¡ji,ji,ji!
–Pues a mí, don Gerva, no
me hace gracia. Que las mujeres vayan borrachas a casa a nadie le
puede gustar.
--Pues clalo que no. Yo
tampoco quielo que sea así, pol eso me embolaché y me voy a casa
pala vel cómo funciona el eslogan, ji,ji,ji! Mile, estoy hasta el
culo de que me tomen el pelo, ¿sabe usted? Tengo muchos años y a mí
no me malean con tanta cholada.
--Quiere decir que no le
marean con tanta chorrada.
--Justamente… y mire,
glacias a su ayuda me estoy recuperando, me salen las erres. Mejor,
porque si no la gente se iría de mi lado al oírme hablar. ¡Uy, un
chino! ¡Madre, el coronavirus! Y escaparían como galgos tras
huidiza perdiz.
–En definitiva, dígame por
qué se ha puesto usted así, persona seria y honorable, don Gerva,
caminando borracho por la calle, hablando medio en chino, balbuceando
el eslogan de la señora Montero.
--¡Eso, el eslogan! ¿No le
da risa? Las feministas nos amenazan con implantar una dictadura
matriarcal usando argumentos que espantan o hacen reír. Quieren
tener el poder absoluto, despreciar al hombre, y no te opongas,
porque son capaces de castrarte, ya hablan de cortarle los huevos a
los violadores cuando salgan de prisión. Usted es un hombre culto,
no me decepcione, no me diga que no. Quieren volver a culturas
antiguas, al poder soberano de las amazonas, aquellas guerreras que
odiaban a los hombres, descritas por Plutarco, dominantes y expertas
en el manejo del arco. Hoy no usan arco ni flecha, pero algunas, como
las feminazis, son de temer. Embaucan al gobernante para conseguir
sus fines supremacistas. Usan todas el mismo argumentario, como
muestra de su férrea unidad frente al hombre, frente al machote,
como dijo el Errejón.
--Sí don Gerva, el eslogan es
ridículo, de cómic. No sé cómo a una persona que se presume preparada y culta para ocupar un alto cargo llega a proponer
semejante tontería. Además, se incita a la borrachera, al
despelote, al nihilismo, a la ausencia de valores. Aquellas letales
amazonas de la historia parece que no existieron. Las actuales, la
llamadas feminazis, las tenemos entre nosotros.
--Pues mire Temes, si a estas
amazonas del siglo XXI añadimos las pestes que nos invaden, como el
expansivo coronavirus, aviados vamos. Confío en que todo esto sea
pasajero y las aguas vuelvan a su cauce, porque de no ser así el
mundo entrará en una etapa de desenfreno que a saber a dónde nos
llevará.
--Sí don Gerva, vamos a
esperar a que las aguas vuelvan a su cauce. Ya conoce el refrán.
Dejemos que sea el tiempo el que coloque las cosas en su sitio.
--Tenga buena noche, Temes.
--Hala, don Gerva, a
descansar, que mañana volverá a amanecer.
Medio repuesto de su
borrachera, mi respetado amigo camina con paso vacilante hacia su
domicilio. A poco de iniciar la marcha un gato negro atraviesa raudo
la calle, don Gerva se vuelve, mira hacia mí con gesto dubitativo,
se acerca luego a la puerta de madera de una casa y da en ella un par
de golpes, suaves, para no despertar a sus moradores. Finalmente,
prosigue la marcha. Tocó madera. Ya podrá dormir tranquilo.-JT