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Gemma y Edurne con el Pedraforca al fondo
(Foto: ecoteuve.es)
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Esperaba más, bastante más, del programa
Cumbres. Se estrenó el domingo pasado
en La2. Su emisión había despertado mucha expectación en los ambientes
montañeros, porque nada menos que Edurne
Pasabán y Gemma Mengual, dos
estrellas del deporte, eran las protagonistas. Debo recordar que Edurne es una himalayista
de élite. Fue la primera mujer que ascendió a las catorce cimas más altas del
planeta, todas ellas en el Himalaya, con alturas superiores a los ocho mil
metros. Su mera presencia en el programa prometía interés. A su vez, Gemma,
cargada de medallas olímpicas, sirena de aguas mansas, es la gran campeona de
la natación sincronizada. Con estos dos personajes cabía esperar la emisión de
un espacio lleno de interés deportivo. Pero no fue así. A mí me decepcionó por
dos razones:
Primera decepción: De intercambio
de vivencias e inquietudes, de reflexiones, como se anunciaba en la nota que el
canal proporcionó a los medios, el programa estuvo bastante escaso. Se dijeron entre ellas cuatro
cositas intrascendentes al anochecer, al pie del refugio Lluís Estasen, y ahí acabó la parte humana del guión. Luego Edurne
sorprendió a Gemma con una foto de su primer entrenador, momento en que le
saltaron las lágrimas a las dos protagonistas. Dio la sensación de estar ante
una escena preparada para conmover al personal.
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Pedraforca. Cara norte, Canal Verdet
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Segunda decepción: El canal
anunciaba la escalada al Pedraforca por la canal Verdet como objetivo principal
de la trama. Es la vía normal, sin grandes dificultades cuando no hay nieve, pero
con algún tramo de II grado. La subida que nos ofrecieron fue tan efímera y
cicatera en planos y secuencias, que se llegó al final sin apenas despertar
interés en el espectador que esperaba mucho de sus protagonistas. Y para
coronar la banalidad argumental, a los autores del guión no se les ocurrió otra
cosa que poner el the end en una
escena más cursi que conmovedora: como
premio a su hazaña, Edurne obsequió a
su compañera de escalada con ¡macarrones en salsa! metidos en un envase de
plástico, plato predilecto de Gemma.
Mucho coloquio, poca montaña
En resumen: Este nuevo programa de La2 careció de interés para los aficionados al montañismo. Le quitó atractivo el abuso de unos coloquios intrascendentes, asaz aburridos, llenos de alabanzas mutuas, y la ausencia de planos abundantes y variados de la ascensión, que era lo que se esperaba ver. Cumbres está muy lejos de espacios dedicados a los deportes de aire libre tan llamativos como Al filo de lo imposible o el Desafío Extremo del Calleja, con sus subidas y bajadas a montes y cuevas de todo mundo. Digo más: cualquiera de los blogs de montaña de los seguidores de este prontuario supera en interés al susodicho Cumbres. Todos saben contar paso a paso, con palabras y fotos de gran calidad, las ascensiones que realizan, muchas de ellas de dificultad extrema. Pero vamos a confiar en que la entrega número dos de la serie recupere la calidad técnica y argumental propia de su principal protagonista, Edurne Pasabán, extraordinaria escaladora vasca que ha dejado huella perenne en la gran historia del alpinismo de élite. Que no se diga que segundas partes nunca son buenas, ¿vale? - JT