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Raúl Parejo emocionó a Ainhoa Arteta |
La soprano guipuzcoana Ainhoa
Arteta, una de las más grandes joyas del mundo en canción clásica, dio muestras de extraordinaria sensibilidad durante la
actuación del jovencito Raúl Parejo, de voz fina, angelical,
propia de los mejores Sängerknaben vieneses (niños cantores), capaces de elevarnos a la gloria con el sonido de sus voces. Ainhoa
no pudo contener el llanto al escuchar aquel sonido puro e inocente,
perfectamente modulado, de clara dicción y rica expresividad, y de
respiración e intensidad bien controladas. Fue el canto de un niño
al que se le augura un futuro prometedor. Su voz cambiará con los
años y, si no se malogra, será un tenor excelente.
Al llegar el turno de selección de
semifinalistas, Ainhoa se vio en un gran aprieto. Tanto es así que
una y otra vez tuvo que expresar a voces sus dudas sobre si seguir o
romper el contrato porque, eliminar a esos pequeños pero grandes
artistas, era tarea muy dolorosa, pues todos estaban al mismo nivel.
A un nivel muy alto para su edad en las modalidades de canto, danza e
interpretación instrumental establecidas en el concurso. Sospecho
que la soprano debió de pensar “si lo sé no vengo”, cuando se
vio comprometida a elegir al mejor de los concursantes primus
inter pares, es decir, todos
primeros entre iguales en calidad artística. Dura
tarea, pues, la que le tocó a ella y a sus dos compañeros de
jurado, el excelente bailarín de danza clásica Nacho
Duato y el no menos
valorado director de orquesta Andrés
Salado. En fin, la
eliminatoria continúa, y si los nuevos participantes mantienen el
nivel de los que actuaron en los dos primeros programas, los
miembros del jurado tendrán que seguir eliminando, por cruel que sea
la decisión, a unos niños y niñas prodigios, todos ellos, en sus
distintas modalidades artísticas.- JT