(Advertencia: Este post irreverente puede herir sensibilidades.
Absténganse de su lectura quienes creen en las buenas formas y la
educación de los políticos)
.
![]() |
Iglesias
y Domènech. El sello comunista
|
En
el pleno cada uno fue a lo suyo, no cabía esperar otra cosa.
Sánchez, a tumbar al PP y sobre todo a Rajoy; el
presidente en funciones, a defender sus logros y a defenderse de la
corrupción; Rivera, a conciliar; Iglesias y Garzón, a
dar caña a derecha e izquierda (más bien a derecha), y los
independentistas, a reafirmar sus pretensiones. A mí la sesión me
entretuvo por la forma más que por el contenido. Me gustaron los
palmeros, los gesticuladores, los parlanchines y también los que
permanecían imperturbables en sus escaños sin decir ni mu. Iglesias
rompió moldes al levantar el puño y dar un beso en la boca a su
correligionario catalán Xavier Domènech. Tal vez quiso
representar de ese modo el refrán que dice “obras son amores, que
no buenas razones”, incluido por el líder podemita en su
primera larga, expresiva y bien meditada intervención. Fue esta
señal de amor el testimonio más auténtico de su comunismo. Un beso
al estilo del que se dieron en 1979 los líderes de la URSS y la DDR, Bresnev
y Honecker, en la Alemania Oriental. ¡Cuánto amor
hay en esta izquierda!
![]() |
Breznev
y Honecker.
Un beso histórico
|
A
su vez, los palmeros hicieron su labor a la perfección. Aplaudían al
jefe con energía y entusiasmo cuando hablaba, es igual si lo merecía
o no, el caso era alabarlo. En esto las mujeres son más entusiastas,
en especial las del tanto por ciento. Otra característica común a
todas sus señorías fue el lenguaje corporal, en el que brilló
Podemos. En esta su primera intervención en un pleno, los seguidores
de Iglesias nos regalaron un derroche gestual de boca, ojos y manos
nunca visto hasta ahora, como queriendo demostrar que no son unos
simples pinchaúvas.
LAS MIEMBRAS POLÍTICAS
LAS MIEMBRAS POLÍTICAS
En
cuanto al candidato, poca o escasa importancia parece dar al uso
correcto del lenguaje aún sabiendo que millones de espectadores
están atentos a sus palabras. Me decepcionó a tope al transgredir
innecesariamente las normas gramaticales en favor de la corriente
social que pretende evitar la discriminación entre hombre y mujer.
Sánchez ya emuló en su momento a una mediocre ministra de Zapatero
con sus miembros y miembras durante una intervención parlamentaria en abril de 2015. Pero
ahora, en esta su investidura, su señoría nos largó nuevas perlas
gramaticales cuando dijo “políticos y políticas”,
“nosotras y nosotros”
(puro hermafroditismo), y otras expresiones de ese tenor. Cualquier día
nos larga simplezas tales como lápices y lápizas o “pueblos
y pueblas”. La no
discriminación entre hombre y mujer no se defiende con palabras
inventadas o innecesarias. Hay que hacerlo a diario, en todos los
aspectos de la vida, con firmeza, y valorar políticamente a la
mujer por su capacidad del mismo modo que se hace con el hombre,
nunca por razones de porcentaje para incluirla en una candidatura.
El
pleno de investidura celebrado hoy tenía un final conocido. Carecía
de interés, como ocurre cuando se va a ver una película de la que
conocemos el the end. Sánchez, voluntarioso, firme en su intento de
ser investido, empeñado en probar suerte, se dio el previsto
tortazo. Una pena, porque a mí me cae bien. Sobre todo porque es un
buen deportista y persona de agradable trato. Siento que, como le
ocurría al coronel de García Márquez, salvo Ciudadanos ya
no tiene quien le escriba. A ver qué espectáculo nos depara ahora
la segunda vuelta, si la hay.- JT