miércoles, 22 de julio de 2020

Los “peleones” primeros ministros de la Unión

Lo menos que hay que pedir al miembro de un gobierno es cuidar el lenguaje. La vida diaria nos lleva a admitir como normales términos que en boca de un alto cargo no suenan bien. Y menos cuando ese cargo es nada menos que la señora González Laya, ministra de Asuntos Exteriores de España. Hoy ha sido entrevistada en televisión. La periodista centró las preguntas en el tema del día, la aprobación de ayudas de la Unión Europea para la recuperación de economías como las de España e Italia, maltrechas por la pandemia. En su respuesta, la señora Laya calificó de peleas lo que fue discrepancia, controversia o discusión entre los primeros ministros participantes en las reuniones para la aprobación del plan de ayudas.

Las peleas las protagonizan los políticos populistas. Es un término que contiene dureza, cargado de violencia verbal o física o ambas a la vez. Suena raro oírlo en boca de una ministra que representa a España en el mundo. ¿Pelearse para aprobar un presupuesto excepcional?, ¿pelearse políticos de primera categoría, primeros ministros de gobiernos europeos? A tan absurdo comportamiento no se ha llegado. La diplomacia, la educación, las buenas formas imperan en las relaciones entre países civilizados. Nuestra ministra de Exteriores debiera seguir el ejemplo y desechar expresiones que los ciudadanos menos preparados, y muchos hay aún en esta viña del inamovible señor, pueden llegar a creer que en esas reuniones hubo gritos, insultos (están de moda) y hasta bofetadas.

Pero no todo ha sido discusión y polémica. Nuestro premier regresó eufórico de Bruselas, con gesto de haber ganado una nueva batalla de las Navas de Tolosa en la que en vez de luchar contra los almohades cargaba contra la inmensa deuda que acumula España. Todo su séquito, feliz. ¡Clap, clap, clap, clap…!, sonaban los aplausos de los veintidós miembros del Ejecutivo de Sánchez, mientras este, en vir triumphalis pero sin cuadriga, entraba en sus aposentos a modo de divinidad política, balanceando los brazos, sonriente, eufórico, como general de la vieja Roma tras ganar una gran batalla. Sólo le faltó la corona de laurel y un desfile procesional por todo Madrid para completar el sainete.- JT

P.D.- Disculpas a los habitantes de los pueblos zamoranos de Peleas de Arriba y Peleas de Abajo. Bien pacíficos que son todos ellos. La carga histórica de las diferencias de antaño entre moros y cristianos les ha legado un topónimo impropio de gentes solidarias y trabajadoras.

jueves, 9 de julio de 2020

Legalizar el insulto, otra butade del señor Iglesias

Baboso, bobalicón, calzamonas, pintamonas, cantamañanas, capullo, ganapán, cenutrio, fantoche, chupacables, cretino, gandul, gañán, huevón, lechuguino, lameculos, tiralevitas, merluzo, lerdo, majadero, palurdo, papanatas, malparido, zángano, zarrapastroso, patán, sabandija, revientabaules, robaperas, soplagaitas, tarado, piojoso, pedorro, mentecato, gorrino, fariseo, donnadie, culopollo, cenizo, carapijo… son algunos de los muy numerosos insultos que la lengua española tiene en su diccionario. Los reproduzco ahora por si pueden servirle de recordatorio al señor vicepresidente segundo del Gobierno para consolidar su propuesta de legalizar ¿por ley o decreto? o como él dice naturalizar el insulto a los medios.

Esta España está aún bien nutrida de gandules, mentecatos y cenutrios. No digamos ya de fariseos, patanes, soplagaitas y tiralevitas. Pero no van estos dicterios por el señor Iglesias, no, que dice ser y representar lo más culto y preparado para gobernar un país. Para llegar a creerlo basta escuchar sus discursos y atender a las expresiones de su rostro y a los matices de su voz. Cuando está cabreado, frunce el ceño hasta juntar las cejas; cuando va en plan vicepresidente, modera el tono de voz, pone cara de ángel salvador y mantiene las cejas desfruncidas tratando de transmitir confianza a quienes le escuchan.

A las butades del señor Iglesias ya estamos acostumbrados. Plantea proyectos que no tendrían cabida en una mente clara y consciente de la responsabilidad que se asume al entrar en el Ejecutivo. Se dirige a los españoles como si todos fuésemos los jóvenes indignados que él alentó, con su cansina verborrea, para reclamar poder. Un poder que solo él y sus más próximos colaboradores alcanzaron, pero no por su valía, sino por exigencias electorales y el deseo de un socialista obsesionado por el trono de la Moncloa. La propuesta del señor Iglesias de naturalizar los insultos a la prensa y a sus trabajadores es una memez indigna de un político con pretensiones, nada menos, que de cambiar el rumbo de España.

Si él criticó duramente a la casta, ahora él y su esposa forman parte de ella de manera destacada. No me extraña que Podemos pierda seguidores a porrillo. Jóvenes y mayores confiaron en su capacidad, pero parece que los atractivos del poder le hicieron cambiar el rumbo de una aventura en la que nunca debió haberse metido por falta de preparación. Cuando Sánchez lo aceptó como vicepresidente, Iglesias lloró en el Parlamento no sé si de emoción por el nombramiento o si fueron lágrimas de cocodrilo. La presa ya la tenía elegida. Ahora solo cabe esperar a que, con el paso del tiempo, la devore, cuestión nada fácil para un político en decadencia.- JT

jueves, 18 de junio de 2020

Un vídeo que pone los pelos de punta

No aprendemos. Aún quedan sujetos que basan en la violencia la solución a los problemas cotidianos. En este caso, el autor, que parece no estar conforme con el actual gobierno de España, resuelve el problema a tiros. Y además ejecuta su protesta con una suficiencia y chulería propia de un sietemachos. Acabo de ver en un periódico el vídeo del tipejo realizando prácticas de tiro en lugar cerrado. El hecho no tendría repercusión si no fuera porque en las cinco dianas sobre las que dispara están las fotos de Pedro Sánchez, Marlaska, Iglesias, Irene Montero y Echenique.
Calvo y barrigudo, el verdugo se pone en posición de tiro y una voz grita ¡ejecución! Suenan entonces cinco tiros de repetidora y una a una van cayendo las dianas con las mentadas fotos. Es una ejecución múltiple, de ficción; un magnicidio figurado que parece enorgullecer a su autor. Al terminar, el hombre se gira hacia la cámara que graba la escena y con cara de pánfilo irresponsable remata el simulacro con un corte de mangas.

Distintas varas de medir
La grabación ha sido difundida, pero no sé con qué finalidad, porque perjudica gravemente a quienes la han protagonizado. ¡Qué se pretendía con el lanzamiento de esas imágenes a todo el mundo? ¿Asustar al Gobierno, mostrar desacuerdo con su gestión, expresar odio hacia quienes tienen ideas políticas contrarias, acabar a tiros con políticos de otra cuerda…? Sea lo que sea, hay que ser muy tonto para grabar un vídeo simulando un magnicidio y difundirlo. Da la impresión de que el protagonista tiene más barriga que cabeza, más odio que comprensión, más ganas de asustar que de expresar su protesta contra un gobierno que gestiona fatal.
La reacción del Gobierno no se hizo esperar. Ya se han dado órdenes a la policía para que identifique a los autores del vídeo y se proceda contra ellos. Ha sido una reacción rápida. No cabía esperar otra cosa. Sin embargo, la rapidez de reacción no parece ser la misma que la que se produce cuando pintamonas catalanes o vascos independentistas queman en la vía pública fotos de nuestros reyes. Hay en la izquierda distintas varas de medir. Personalmente, esas quemas me ofenden tanto como los tiros del sujeto del vídeo. Si su actitud es calificada de delito de odio, ¿qué calificación habrá que darle a la muerte ficticia en la hoguera de nuestros máximos representantes, Felipe VI y su padre? JT

martes, 16 de junio de 2020

Zapatero, Cañizares y Belarra, cada uno en lo suyo


Flaco favor le hace Rodríguez Zapatero a su partido cada vez que abre la boca. Ahora le toca a Ciudadanos. Justo cuando esta formación liberal apoya al PSOE, en el Estado de Alarma, va el expresidente y dice que ese grupo político fue uno los peores experimentos de la democracia. Por si no fuera bastante, arremete también contra Felipe González por decir que el actual Gobierno es como el camarote de los hermanos Marx, o sea, el pequeño camarote de la película Un día en la ópera donde los protagonistas ironizan sobre cuánta gente puede caber en él. ZP es todo un ex de nefasto recuerdo como presidente de Gobierno. Ahora vamos conociendo con mayor precisión las incapacidades y la estrechez intelectual de un político que de haber seguido en la presidencia del país, hubiera liquidado definitivamente el bienestar y los avances sociales y económicos de España.

Cañizares y el diablo

Hasta las personas más serias y honorables pueden perder el norte cuando se viven situaciones extremas. Es el caso del cardenal Cañizares. Alguien le mostró la revista Science, en muchos casos más dada a la venta que al rigor científico. Y el bueno del prelado picó y se hizo eco de lo que se dice en uno de sus artículos: obtener vacunas contra el Coronavirus utilizando células fetales de abortos. Sí, hubo casos del uso de esas células, pero procedentes de abortos terapéuticos. Nadie desea matar seres humanos para salvar la vida de otros de la misma especie. El arzobispo se pasó, pues, cuatro pueblos en su denuncia. Pero, aún sabiendo que se trataba de un bulo, me ha llamado la atención que tan ilustre personaje recurriese a satanás. El demonio existe en plena pandemia -dijo-, intentando llevar a cabo investigaciones para vacunas. El demonio es un personaje pasado de moda. Se usó durante siglos para amenazar y asustar a quienes pecaban, pero hoy su cita suena a broma y más en boca de un ilustre religioso como monseñor Cañizares. Hace tiempo que pasamos del oscurantismo, de la ignorancia severa de los pueblos sometidos por la religión, a un estado de incredulidad y moral decadente. Demonio suena a viejo, a caduco, a broma. En su lugar tenemos sinónimos como maldad, malicia, malicioso que definen bien a ese diablo que monseñor nos ha vuelto a poner de actualidad.

Belarra, incultura evidente

Ione Belarra, secretaria de Estado para la Agenda 2030 y diputada nacional de Podemos, es una joven de aspecto espabilado y palabra fluida. Usa en sus intervenciones discurso palabrero, pero soportable. Tenía de ella una imagen de política culta y preparada para afrontar dignamente su papel institucional. Pero después de ver la rueda de prensa que dio hace tiempo, cuyo contenido circula hoy por las redes sociales, cambió la valoración que tenía yo de esta pamplonesa. La creía culta, pero no, me ha desengañado al oírle decir al menos un par de veces Felipe Cuarto al referirse al rey. No sé si habrá aprendido, pero en la rueda de prensa dejó de manifiesto su ignorancia en la lectura de los números romanos. Es evidente que desconocía que cuando la i mayúscula va después de la uve, es sexto, y cuando va delante, cuarto. Elemental hasta para un pipiolo de estudio medio. ¿Lapsus? Dicho una vez, puede que sí; repetido, incultura manifiesta. Si todo lo que tenemos ahí arriba anda por esos niveles, habrá que pedir que se pare el mundo y huir lejos, muy lejos de este país de votantes aborregados y de políticos de mucha labia y precaria preparación para gobernar. Cortitos de mente, que diría mi viejo amigo Don Gerva.- JT

miércoles, 3 de junio de 2020

Desaciertos del señor Sánchez en el Parlamento

Churchill, Truman y Stalin. La URSS
 rechazó la ayuda de EE. UU por imperialista

En la sesión del Congreso de los Diputados, dedicada a la aprobación de la sexta prórroga del Estado de Alarma por coronavirus, el presidente Sánchez mostró su frágil y controvertida forma de pensar y actuar. Seguí su intervención por TV de principio a fin y quedé pasmado al escuchar lo que decía. Habló, entre otras cosas, del Plan Marshall, del odio entre españoles, de la bandera de España, de la destitución del coronel De los Cobos y del coronavirus con un grito que en boca de todo un presidente de un país sonó a expresión de pijo enfadado, a muletilla chulesca y provocativa. ¡Viva el 8M!, dijo en ridículo gesto sobre la manifestación en defensa de la mujer que fue foco infeccioso del maldito bicho.

Sobrevaloré a este político cuando apareció de lleno en la esfera pública para hacerse con el PSOE. Me parecía un personaje interesante, de talante abierto, sencillo y discreto. Esta imagen la reforcé cuando, guiado por el aventurero Jesús Calleja, ascendió a la cima del Peñón de Ifach en escalada nada fácil, y en otra ocasión bajó por cuerda con el mismo acompañante desde lo alto de un aerogenerador. Parecía tener cualidades para llegar a la cumbre de la política: audacia, serenidad, aplomo y, sobre todo, perseverancia. Pero con el paso del tiempo, su forma de hacer política a base de hoy digo esto y mañana lo contrario me llevó a una conclusión: Sánchez es un todoterreno de la política, pero carece de seriedad, estilo, nobleza y sentido del ridículo. Tenía que haberse cocido unos años antes de optar a presidir la nación española, tenía que ejercitar el sentido común para no llegar a convertirse en un personaje grotesco.

Odio y Plan Marshall
El presidente se refirió en el Congreso al Plan Marshall de reconstrucción de Europa tras la II Guerra Mundial. Afirmó que España no se había beneficiado de las ayudas de los Estados Unidos por el carácter fascista de su régimen. Sí, pero no lo dijo todo. Largó la acusación y siguió, cuando en realidad fue Franco, no el deseo de los norteamericanos, quien rechazó los beneficios económicos que le ofrecían. Y, ¡qué casualidad!, la actitud del caudillo español coincidió con la de la Unión Soviética, a la que también le ofrecieron acogerse al Plan Marshall para recomponer su dañada economía. La URSS consideró la ayuda como un gesto imperialista de los EE.UU. No es bueno, no, confundir con medias verdades a nuestros jóvenes.

En cuanto al odio, que atribuye a los demás, no a su partido, hay que recordar que quien han iniciado la confrontación ha sido la izquierda. Fue un socialista, Rodríguez Zapatero, el impulsor de la Ley de Memoria Histórica en 2007, valiosa en su verdadero sentido, el de la recuperación de los restos de personas fallecidas en la Guerra Civil y la postguerra, para darles sepultura digna, pero infame cuando se interpreta como lanzadera de odio y revancha por quienes perdieron la contienda. Y el señor Sánchez avivó esa deleznable tensión entre españoles removiendo los restos de un dictador del que solo se acordaban reducidos sectores de la sociedad española.

La bandera y el coronel
Otra expresión sorprendente: Sánchez recriminó desde la tribuna del Congreso a quienes estos días portan la bandera de España en manifestaciones callejeras contra el Gobierno. ¡Caray! ¿Dónde estaba nuestro presidente cuando un payaso de La Sexta se limpió los mocos con la bandera de España? ¿Dónde estaba cuando separatistas catalanes y vascos la quemaron en la vía pública? ¿No ve, no se entera o no quiere enterarse del uso indebido o de la desaparición de la bandera en edificios públicos de Cataluña y Euskadi? ¿Por qué permite que se incumpla la Ley de Banderas y Símbolos, cuando debía de ser el primero en solicitar de la fiscalía que actúe contra los transgresores?

La destitución del coronel Pérez de los Cobos clama al cielo. Pero que sea el presidente del Gobierno quien defienda al señor Marlaska es aún más grave, cuando la causa conocida de esa destitución fue la de obligar al mando de la Guardia Civil a incumplir la ley. Y un apunte final: ¡Viva el 8M!, gritó Sánchez desde la tribuna parlamentaria, en claro desafío a quienes sostienen que esa marcha feminista fue foco de contagio del coronavirus. Pues con todo respeto debo decirle a nuestro primer ministro que esa expresión de apoyo a la manifestación es una simpleza que no encaja, en absoluto, en el lenguaje de quien ostenta tan alto y respetuoso cargo. Un consejo: descargue asesores, revise a fondo lo que le escriben sus negros o negras. Seguro que le irá mejor.- JT

jueves, 21 de mayo de 2020

Reforma laboral, ¿traición o consentimiento?

¿Concordia o discordia? Foto: Economía Digital
¿Qué piensa el ciudadano español cuando ve cómo un miembro del gobierno contradice a su presidente y todo sigue igual? En otros países democráticos, el cese del subordinado sería inmediato. O se le exigiría la dimisión. Quien lo nombra espera de él respeto y obediencia. Es lo menos que se puede pedir a la persona que has colocado en un cargo influyente y bien retribuido. Pero en este caso no ha sido así. El vicepresidente Iglesias y la portavoz socialista Lastra pactaron con Bildu derogar en su totalidad la reforma laboral de 2012. Parece que buscan con este acuerdo asegurar los votos de los vascos para prorrogar el Estado de Alarma y seguir en el poder. Sin embargo, el PSOE desmintió horas después que no se trataba de suprimir toda la reforma, sino cambiar tres artículos que consideran lesivos para los trabajadores. Los socialistas recularon, pero Iglesias y los vascos siguen en sus trece de que se cumpla lo acordado, es decir, derogar íntegramente esa ley.

Tamaño despropósito solo puede venir de quienes pretenden cambiar el régimen político en España de monarquía parlamentaria a comunismo chavista. Que el gran partido que fue el PSOE se avenga a proporcionar los medios para ese cambio es intolerable. Yo creo que han perdido los papeles, no saben a qué carta jugar, si volver los pasos hacia la Tercera Internacional de Lenin o seguir en la moderna socialdemocracia de la que se alejan a pasos agigantados. 

La reforma laboral que se quieren cargar el vicepresidente segundo y los vascos, con el beneplácito de la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, fue aceptada por la Unión Europea y reconocida por sus buenos frutos tras el estrepitoso fracaso de la política zapaterista. Derogar ahora esa reforma, cuando parece más necesaria para recuperar empleo una vez superada la pandemia, sería una medida tan negativa como echar agua en el depósito de gasolina del coche para que circule mejor.

Con el culo al aire
Sean tres artículos o todo el texto de esa ley, lo que más sorprende es la actitud del presidente. Hasta el momento de escribir estas líneas no ha anunciado ninguna medida contra el miembro de su gobierno que le ha puesto en evidencia. Como diría el castizo, lo ha dejado con el culo al aire. ¿O tal vez le ha dejado hacer? La reforma se derogará íntegramente, vino asegurar Iglesias, porque así se afirma en el acuerdo suscrito por UP, Bildu y PSOE.

Si no hay reacción ante tanto despropósito, si no se respetan los aspectos esenciales de esa ley corremos el peligro de que la UE no ayude económicamente a España, ni siquiera ofrezca un rescate. Iríamos entonces a la ruina absoluta del país. Aunque ante tanto desatino, uno ya duda de si no serán maniobras de la extrema izquierda para cargarse la democracia e implantar un totalitarismo comunista que nos lleve al hundimiento de la economía y, por ende, al deterioro absoluto del bienestar social. Vamos a esperar acontecimientos.- JT

jueves, 7 de mayo de 2020

Coletazos de un gobierno que ve cercano el final

Hay que tener poca vergüenza para decirle a la oposición que si decae el Estado de Alarma decaerán también las ayudas a trabajadores y empresas. O dicho de otra manera, si ustedes no apoyan esta prórroga (refiriéndose en especial al PP), serán los responsables de lo que ocurra a partir de ahora. ¿También de las muertes registradas por coronavirus? Estos políticos andan ya con los nervios a flor de piel. Sospecho que Sánchez siente próxima su caída y juega las cartas como experto tahur a todo o nada, no se anda con titubeos ni con sensatos razonamientos a la hora de negociar acuerdos. Acusa, carga sobre los demás lo que él parece incapaz de resolver.

El presidente sin mascarilla. Es la excepción de
la norma que nos impusieron. La Voz de Almería
Hasta hora, en los meses de gobierno conjunto con chavistas y comunistas ha ido de error en error. Quizá se haya dado cuenta ya de que la senda que sigue le lleva al abismo político y por eso endurece el juego mientras sus socios le van a la zaga, no quieren ser inferiores al jefe. Así escuchamos, entre otras burradas, amenazas como las de Echenique de que la oposición será culpable de las muertes que cause el virus si no se aprueba otra prórroga del Estado de Alarma. Suena de coña esta intimidación en boca de un diputado doctor en Ciencias Físicas, aunque ya nos ha ido acostumbrando a sus desvaríos con los obscenos cantos sobre mingas y jotas difundidos por la red. La nueva prórroga, la cuarta, obtuvo el respaldo del Parlamento y por consiguiente a partir de ahora los actuales gobernantes continuarán siendo ellos y sus asesores responsables primeros y últimos, incluido el citado doctor, de la propagación del virus y de las muertes que cause.

Táctica parlamentaria
Las palabras en política carecen a menudo de rigor y veracidad. Se dice una cosa, pero se piensa otra; se habla por hablar, pero siempre tratando de desprestigiar al oponente. En esta guerra de guerrillas parlamentaria participan todos los partidos, en especial los que están en el gobierno. Estos tienen más que perder. Téngase en cuenta que el ejercicio del poder no es imperecedero y acaba con quienes lo ejercen. Por eso se suele decir que gobernar desgasta, aunque en realidad desgasta más estar en la oposición. 

Lo sorprendente de la situación actual es que el señor Sánchez trate de convencernos de su capacidad para gobernar y de ser políticamente correcto. Recuérdese que con Rajoy se negó a pactar, usando reiteradamente la frase tan infantil del no es no, y le obligó a reducir la aplicación del 155 en Cataluña. De Iglesias dijo que nunca gobernaría con él, y ahí lo tenemos de vicepresidente. Abogó también por una justicia independiente. Sin embargo, acabaría colocando al frente de la Fiscalía General del Estado a una ministra de su gobierno.

En cuanto a los medios de información públicos siempre fue tajante acusándolos de sectarios y manipuladores. Y ahora, cuando están en sus manos, ¿son libres, independientes, no manipulan ni protegen a su señor? De risa. No sé quien votará a Pedro Sánchez en las próximas elecciones, pero a la vista de los resultados de su gestión creo que muchos españoles le retirarán la confianza. A este político le falta capacidad para gobernar y, por otra parte, muestra últimamente cierto aire de desinterés por todo lo que dice y hace. Al menos a mí me lo parece cuando lo veo intervenir en televisión. Quizá sea porque le esté llamando ya el dorado retiro del que disfrutan los expresidentes de esta España rica y generosa.- JT

lunes, 27 de abril de 2020

El cabreo de Don Gerva por una limitación irritante

A las diez de la mañana, cuando estoy enfrascado leyendo el Berliner Morgenpost, suena el teléfono de manera insistente, tardo un tiempo en descolgarlo y, tras el ¡diga! habitual escucho una voz enérgica:
--¡Hola Temes, soy Gervasio!
Gervasio de la Melancolía y Fontellos, Don Gerva como yo le llamo, es un buen conocido mio de hace años. Antes de la pandemia solíamos coincidir en la misma cafetería del centro de la urbe, donde se dan cita toda suerte de parroquianos. Acuden de todas las edades, pijos y currantes, y de todas las ideologías, pero la de Don Gerva aún no he llegado a saberla, ni su edad, ni su tendencia política. Me apresuré a responder a su saludo:
--¡Hombre Don Gerva, hace tiempo que no sé nada de usted!
--Pues mantengo mi buena salud, aunque dicho sin exagerar, pero sufro un cabreo mayúsculo.
¿Hasta cuándo seguirán las muertes por el virus?
--¿Cabreo? -pregunto  sorprendido a mi interlocutor-. ¡Pero si usted es una persona de carácter alegre!
--Sí, alegre hasta que me encerraron en casa. Ya va para dos meses que estoy haciendo todos los días crucigramas, leyendo la prensa digital, oyendo música, caminando de un lado a otro de la sala como perro enjaulado a la espera de libertad...
--Tocará también el piano -le interrumpo-, porque usted sabe hacerlo, ¿no?
--Sí, claro, toco el piano y a mí me tocan otras cosas. ¡Estoy harto de encierro! Nos han metido en un confinamiento brutal, ilegal, injusto y lesivo a nuestros derechos como ciudadanos. ¿Por qué hemos de pagar con la pena de reclusión, aunque sea en nuestras casas, la inexperiencia de unos gobernantes ineptos?
--Bueno don Gerva, ya sabe usted que hay que evitar que la muerte se propague.
--Pues claro que sí, pero ¿de la manera que se ha hecho, pagando el pueblo los graves fallos de unos políticos que ¡válgame Dios!, no sé si sabrán hacer la o con un canuto? Mire, nos encierran y ahora, cuando estamos a punto de estallar, dejan salir a la calle a los niños con sus papás. ¡A la calle, hala, no al parque que es donde ellos se sienten a sus anchas y no molestan a los viandantes!
--Es una medida oportuna. Los pequeños necesitan movimiento, juego. Si no lo hacen, su salud puede resentirse.
--Claro, a la calle. Pero hemos visto cómo una gran parte de la población se pasa por el arco del triunfo las medidas del gobierno, se van a las playas, a los pueblos, caminan en grupo, ¡no respetan lo establecido porque están hasta los huevos, y perdone la expresión, pues sabe usted que no soy dado a soltar tacos, pero es que no se puede respetar la imposición de un encarcelamiento tan brutal como este!
--No se puede o no se quiere, don Gerva.
--¡Ya, ya! Esperaba esa respuesta. Pues claro que se quiere. Pero son tan poco claras y sensatas las condiciones de la salida que uno no puede cumplirlas. Y si no, dígame cómo puedo saber que estoy a dos metros del vecino, cuando no tengo una regla para medir la distancia y menos aún un medidor laser; cómo sé que me he alejado de mi vivienda un kilómetro y debo ya regresar, si no poseo un cuentakilómetros, cómo sé… En fin, con este confinamiento nos toman por tontos, como si no supiésemos comportarnos los adultos en una situación así. Hemos tenido más de una epidemia y supimos protegernos. ¿A qué viene ahora este show? Porque...
--Claro -le interrumpo-, yo tampoco lo entiendo, pero hay que cumplir para que el virus no se siga extendiendo.
--¿Cumplir? Es usted un guasón, Temes. No hay que cumplir nada, hay que usar el sentido común y no acercarse a los demás para evitar el contagio, ¡qué dos metros ni que leches! Y lo del kilómetro es de chiste. ¿Por qué no uno y medio, o medio, o un cuarto…? Salga una hora a pie y ya está. Vaya a donde quiera.
--Lo peor es que se está arruinando mucha gente, no sé cómo saldremos de esta.
--Pues saldremos hechos unos zorros -afirma con rotundidad Don Gerva-, metidos en una epidemia de hambre y miseria mientras los políticos del gobierno disfrutan de coche con chófer, finca con jardín para pasear, secretarios, asesores, sirvientes, protección policial… y paro de contar porque me enervo. ¡Una mierda, Temes! ¡Nosotros, la gente del pueblo, somos los imbéciles, los malditos! Para no contagiarnos nos apartan y recluyen como antaño se hacía con los leprosos. Vivíamos en un país sano y alegre y ahora ¡en una leprosería! ¿No ve cómo las personas se apartan unas de otras en la casa y en la calle, en el súper, en la farmacia…? Y si no lo hacen, hay siempre un baboso o una babosa que te delata, llama a la policía para que te arresten y multen ¡como en las dictaduras! ¡Maldito sea, el remedio es peor que la enfermedad!
Correcto paseo con niños. Foto El País
--¡Caramba Don Gerva, no le había visto nunca tan excitado!
--Pues me ve ahora. Ha muerto y sigue muriendo mucha gente, ¿no se informa, amigo? Espero que la responsabilidad de esas muertes, que son decenas de miles, caiga con todo el peso de la ley sobre los responsables que no supieron prever las consecuencias de un virus letal cuando ya había muchos antecedentes de su peligrosidad. ¿Acaso no suspendieron el Mobile Word Congress de Barcelona por miedo a la propagación de lo que entonces era una epidemia? ¿Acaso no avisó Europa, ya en enero, de la peligrosidad de este virus. Y si fue así, ¿por qué no se tomaron en seguida medidas de prevención y abastecimiento de material para salvar de la muerte a decenas de miles de personas, ya ve, sanitarios, policías, guardias civiles, ancianos -¡qué masacre hubo con los viejos!-, empresarios, deportistas, famosos...? ¡Un horror! Fíjese Temes, si hay medio centenar de muertes en la carretera un fin de semana o un puente, nos echamos las manos a la cabeza. Ahora tenemos decenas de miles y como si nada, a seguir la rutina diaria hasta que nos acostumbremos a una masacre que mí me causa pavor. Y por si no fuera bastante, aún habrá tontos que volverán a dar sus votos a estos políticos en las próximas elecciones, si las hay, porque parece que no los descabalga del poder ni el rayo justiciero.
--Yo también siento un profundo pesar y mucha rabia por las muertes de tantos compatriotas, Don Gerva. Vamos a ver cómo evoluciona la situación. Ya sabe usted que alemanes, suecos, daneses, austriacos, noruegos, y paro de contar, han acordado el regreso a la normalidad, aunque, eso sí, de manera prudente. Pero ya ve lo que nos espera, ¡vaya horizonte! Si la salud está en primer lugar, antes que ninguna otra cosa, el hundimiento de nuestra economía podría generar una pandemia de consecuencias aún más graves que la actual: la del hambre y la miseria. 
--Tiene usted razón. Nos llevan a un escenario horripilante, donde solo sobrevivirán las bacterias. Los demás, al carajo.
--Bueno, no sea tan radical. Confiemos en que la situación se resuelva de la mejor manera y sigamos todos viviendo en paz.
--Sí, sí Temes, viviendo en soledad y en paz. En la paz de los cementerios, porque de seguir así, hacia esa paz vamos. En fin, hasta pronto, que sobreviva usted muchos años.
--Adiós don Gerva, y usted también. Gracias por su llamada.

miércoles, 22 de abril de 2020

Pandemia: cuando rectificar no es de sabios

      A alguien de ahí arriba se le ha vuelto a quedar la cabeza hueca. Un error más, y no sigo con el recuento porque la cantidad que acumula el gabinete de crisis de la pandemia llega a dar miedo. El Gobierno ha acordado nuevas medidas para suavizar el confinamiento, bienvenidas sean. Quiere aflojar la tuerca que nos está apretando desde hace mes y medio con el fin de contribuir al bienestar de todos y, naturalmente, al suyo propio . Su intención es plausible dentro del estado de desconcierto en que nos encontramos. Pero, vaya vaya, de nuevo han dado otro tropezón, uno más de los muchos que llevan desde que decidieron por decreto encerrarnos en nuestros domicilios. Ya son demasiados errores, equivocaciones, meteduras de pata y desmentidos en la gestión de la pandemia, lo he dicho más de una vez y lo vuelvo a repetir. El último error afecta a la concesión de libertad a los niños de hasta catorce años para salir a la calle. Se anunció, y ante la protesta multitudinaria de los ciudadanos por las condiciones de la salida rectificaron a las pocas horas.

Niños y ancianos, sectores vulnerables
 al encierro


No sé quién toma decisiones ahí arriba, si el presidente, si sus ministros, si los expertos, pero cada día que pasa dan muestras de ineficacia. Porque resulta que, en principio, la nueva medida autorizaba a los pequeños a salir a la calle en compañía de personas adultas con residencia en su mismo domicilio. Una necesidad evidente, puesto que el encierro prolongado perjudica a cualquiera y en especial a quienes, por su corta edad, deben realizar a diario movimientos para mantener en buen estado el sistema locomotor. Además, un niño o niña que vive enjaulado podría tener el día de mañana problemas psíquicos. Tanto los que llegan a los catorce años, como los que sobrepasan esa edad. ¿Y por qué hasta los catorce? No nos lo explican.

Los ancianos, en el olvido
      Lo sorprendente de esa concesión de libertad a los pequeños, ya corregida, era su carácter restrictivo. No iban a ir al parque a corretear ni hacerlo tampoco por calles y aceras. Se les autorizaba a salir acompañados de una persona mayor, pero solo al banco, a la farmacia, al médico o al supermercado. Justo a lugares donde por su condiciones de ambiente y espacio podrían contagiarse o contagiar a los demás. La apertura parcial del encierro se dirige, pues, a los menores, bien. Pero, ¿y los viejos? ¿No tienen los ancianos necesidad de caminar para mantener activo su sistema inmune y evitar el deterioro de las articulaciones? ¿No piensan ustedes, señores y señoras de ahí arriba, en ese colectivo de personas necesitadas de ayuda y comprensión? ¿Quién controla y vigila el buen funcionamiento de geriátricos y residencias convertidas por la pandemia en espantosas morgues? ¿Acaso falta dignidad, vergüenza, sensibilidad en quienes deben velar por el bienestar de todos?
      No sé cuánto durará esto, pero cada día que pasa acentuamos más el estado de gravedad social y económica que vivimos. El fuerte descenso del PIB, el cierre a discreción de empresas, el avance sin freno del paro y la inoperancia de unos dirigentes incapaces de controlar la situación auguran años de precariedad económica y aumento de la pobreza. Todo apunta a que avanzamos de cara a una deriva indeseada, hacia un futuro en el que nuestro estado de bienestar hará agua, mucha agua, como barco golpeado por la ineptitud o la ignorancia de sus tripulantes. Hay que saber manejar el timón para no provocar el hundimiento de muchas familias en la desolación y la miseria. Y parece que con estos pilotos vamos directos contra las rocas. Rectificar suele ser cosa de sabios, según el dicho popular. Pero el abuso de rectificaciones no da a quienes las hacen esa categoría intelectual, sino que, más bien, los desprovee de la seriedad y eficacia que debe mostrar todo buen gobernante.- JT

sábado, 4 de abril de 2020

Si no quieres encierro, ¡toma dos semanas! (o más)

Cada día nos dicen otra cosa. Uno empieza ya a estar harto de tanto consejo e imposición. Inicialmente anunciaron que el coronavirus no se iba a propagar en España, luego que no sería de manera masiva, y ahora, pasadas tres semanas desde el comienzo de la reclusión domiciliaria, nos van a obligar a seguir confinados en nuestros domicilios. Y se plantean recomendar mascarillas para todos. La gestión de esta pandemia es tan nefasta y deficiente como los responsables de controlarla. Da la impresión de que no investigan a fondo. Hoy dicen Diego y mañana digo, y se mantienen inalterables ante cualquier crítica a su gestión. Dan muestras de un gran desconocimiento ante la evidencia de unos hechos: la de miles de muertos e infectados por el virus. Esta ineficacia se veía venir desde el día en que Sánchez abrió a los podemitas las puertas del Gobierno para que se instalaran en él. Estamos, pues, en manos de auténticos pipiolos.

Desde el comienzo de la crisis no han hecho más que tocarnos la vaina con sus consejos e incongruencias. Ministros y expertos ordenan y mandan que nos mantengamos alejados de los demás, usar guantes, mascarillas también, pero estas a infectados y al personal de los servicios públicos; los demás, malo será, que diría un gallego de La Gudiña. Nos recomiendan lavar las manos a menudo, usar gel desinfectante, no tocar cosas contaminadas, etc. ¿Alguien puede decirme como sé si está contaminado el botón de mi ascensor? El confinamiento iba a durar dos semanas, mas a los pocos días de iniciar las medidas de prevención y lucha contra el virus ya nos anunciaban que podría durar otras dos más, un mes, o a saber cuánto tiempo, si sus señorías aceptan las prórrogas.

El encierro continúa
Hoy mismo anunció el presidente Sánchez la continuación del confinamiento, en una larguísima intervención emitida por las televisiones públicas y privadas de mayor difusión (estas, quizá por aquello de no perder subvenciones). El rollo del presidente ha sido histórico. Parecía el jefe de un estado planetario dirigiéndose a un pueblo analfabetillo y servil. Mucha palabra, mucha excusa, y mucho echar balones fuera, como si él no tuviese la máxima responsabilidad en la gestión de una crisis que diezma geriátricos y augura un futuro económico catastrófico. Defraudó con su anuncio de prórroga por dos semanas más (toca seguir, pues, recluidos en casa; no hay otra), no anunció ninguna medida concreta para vencer la pandemia, ni tampoco dio esperanzas de lograrlo, y fue bastante funesto en sus previsiones sobre una economía agonizante.

En fin, intervención muy larga, sin salirse de lo esperado. A los diez minutos me entró sopor, me adormecí, pero admito que al menos el presidente ha dejado constancia de su buena capacidad de lectura en teleprónter o cue, un mecanismo electrónico habitual en todas las televisiones que permite leer sin interrupción cualquier texto en una pantalla situada junto a la cámara. La expresión de su rostro no era la de un gobernante abrumado por la situación de su país. Más bien parecía leer con frialdad y sin convicción un texto de muchos DIN A4, tratando de traslucir en gesto y palabra su desasosiego por una crisis que nos llega en mal momento y con el peor gobierno de nuestra democracia.- JT

lunes, 30 de marzo de 2020

Los médicos exigen test y participar en las decisiones

El Consejo General de Médicos de España le acaba de dar un pantocazo al Gobierno en todo el morro. Iba siendo hora, porque una gran parte de las víctimas del coronavirus son profesionales de la sanidad, médicos, enfermeros, hombres y mujeres que dan lo mejor de sí para cuidar a cientos de miles de personas afectadas por el virus. Parecía que tan importante colectivo profesional pasaba del tema, dejándolo en manos de los gobernantes, pero no, no es así. Hay reacción seria y dura; reacción imprescindible para frenar el aumento de víctimas.

Falta protección frente al virus
Que a lo largo de la historia de la humanidad haya habido pestes con millones de muertes puede entenderse por la escasez o falta de medios de prevención y terapéuticos. En el medievo, y ya no digamos en la antigüedad, las pestes arrasaban pueblos, ciudades y países, dejando un número de muertes difícil de precisar, aunque los estudiosos les han puesto cifra. El mundo no era una aldea global, como lo es hoy, comunicada en su totalidad por tecnologías impensables en los tiempos de la Peste Antonina (unos 5 millones de muertes) o de la Peste Negra (hasta 200 millones), por citar dos ejemplos. Además, en la época romana y en el medievo, los virus tenían el campo abonado para propagarse por falta o escasez de higiene en todos los ámbitos y, evidentemente, por la inexistencia de vacunas, antibióticos y otros medios como los actuales para combatir las enfermedades.

Deficiente gestión de la crisis
Que a los emperadores de la Italia romana se les haya ido de las manos el control de la llamada Plaga Antonina, procedente de Egipto, o que los pueblos de la Europa del medievo sufrieran, sin poder combatirla, la llamada Peste Negra, originada por la pulga de las ratas, se puede comprender por los escasos avances en sanidad e higiene que había en aquellos siglos. Sin embargo, es difícil de entender que con los medios de investigación, capacidades técnico-sanitarias y los fármacos de nuestros días llevemos varios meses intentando liquidar a un bicho asesino. Un maldito virus de membrana con espigas que le sirven de adhesión y penetración en nuestras células, acaban obstruyendo los alvéolos y llegan a producirnos la muerte. Es inconcebible que, ante esta seria amenaza, el Gobierno no haya previsto dotar al país de los medios de protección suficientes para frenar el aumento de enfermos. La gestión está en manos de un equipo de políticos y sanitarios poco competentes, de escasa o nula capacidad para afrontar con éxito una crisis que, si es grave en cuanto a la salud de las personas, también lo será en la solidez de nuestra economía.

Ni un día más sin test
Así las cosas, los Colegios Oficiales de Médicos de toda España han lanzado un aviso al Gobierno ante la ineptitud que demuestra en el control de la enfermedad. En su comunicado exigen que no haya ni un día más sin test y sin médicos en la toma de decisiones. Reclaman medidas urgentes, eficaces, efectivas y eficientes y que se apliquen con la misma intensidad en todas las comunidades autónomas. Ha llegado el momento -precisa el Consejo médico- de que en la toma de las medidas sanitarias urgentes que la situación demanda se cuente con los más capacitados y competentes.

Los colegios médicos reclaman, pues, protección inmediata para todos los profesionales de la sanidad, a los que hay que dotar de medios que impidan el contagio, y un cambio en el equipo gestor de la crisis para el que proponen menos políticos y más profesionales con conocimientos y eficiencia. A ver ahora si el Gobierno les hace caso. Porque demostrado está que, a pesar de lo realizado, cada día muere más gente, entre ella muchos profesionales de la sanidad atareados en cuidar y proteger a los enfermos. No son héroes. Son personas entregadas plenamente a la protección de nuestra integridad física, nuestro bienestar, hasta el extremo de perder sus vidas por falta de medios.

Ovaciones desde ventanas y balcones, sí. Pero, en mi opinión, hay un aspecto más valioso que los aplausos de reconocimiento a su labor, y es seguir estrictamente las recomendaciones en cuanto a los cuidados que debemos observar. En definitiva, evitar el contagio. De esta manera, disminuirá el número de afectados, se aplicarán debidamente los tratamientos de recuperación de enfermos, y protegeremos a nuestros sacrificados sanitarios, hombres y mujeres, del trance de exponer sus vidas para salvar vidas ajenas.- JT

lunes, 23 de marzo de 2020

Monedero, Ortega, Inditex y la mendacidad compulsiva

Monedero (El Progreso)
Ortega (Expansión)
¡Anda con el profesor que se pavonea por radios y televisiones! A Juan Carlos Monedero le gusta presumir de cultura, de preparación académica, pero acaba siendo un metepatas. La última, ayer. Arremetió contra el empresario gallego Amancio Ortega, propietario de Inditex (Zara), en un tuiter que parece desprender odio hacia el empresariado. Y además, miente. Dijo sentirse estremecido porque Inditex haya ganado más de tres mil millones y ahora esté dispuesto a despedir a 25.000 trabajadores, para que entre todos paguemos sus salarios”. Y añade: Ahora venid a contarnos que nos va a regalar mascarillas. Son las mismas razones que explican que aún tengamos rey.

Es falso de toda falsedad que Inditex vaya a realizar despidos. La misma empresa desmintió tan categórica mentira. También los medios. Parece que todos leímos las decisiones que iba a tomar Ortega menos el señor Monedero. Su sesgo bolchevique, mezclado con el ideario chavocastrista, domina la mente de este militante podemita por encima de su capacidad de profesor ilustrado. Tal vez por eso arremete contra lo que pueda interferir en la expansión de su caduca y fracasada doctrina. Habla en las tertulias con aire de sabiduría, de estar en posesión de la única verdad, yo ante todo. Defiende lo indefendible. Entérese. Nadie, o muy pocos, añoran el comunismo. Europa quedó harta de bolcheviques. Cometieron muchos crímenes. La experiencia de la DDR fue en un noventa por ciento nefasta. Ni los más enganchados a aquel régimen de la Alemania Oriental, mal llamada democrática, recuerdan con nostalgia el oscuro pasado de un país sin libertades, con los derechos controlados por el régimen y muy dado a liquidar a quienes se mostrasen opuestos al sistema. Y digo noventa por ciento, porque un diez por ciento de aquella población es posible que aún añore los beneficios de pertenecer al establishment.

Derroche de generosidad
Cálmese, pues, profesor. Los empleados de Inditex van a seguir cobrando sus salarios y no será usted quien se los pague. Si hubiera que hacerlo, es decir, pagarlos con nuestros impuestos, el solidario pueblo español no pondría objeciones en una situación de gravísima crisis como la actual. Estoy seguro de que hasta pagaríamos el suyo si le echan de la Universidad, cosa muy improbable, por sus mentiras y botaratadas. Inditex mantendrá su plantilla. Creo en las palabras de Ortega, ese empresario gallego derrochador de generosidad con los demás, no como usted que, si pudiese, enviaría a galeras a quienes rechazan su ideario filocomunista en defensa de la igualdad, la libertad y el bienestar de todos. Póngase la mascarilla, profesor -mejor si es de Inditex-, para no contagiar la mendacidad compulsiva que padece a quienes se le acerquen. Es el consejo de este humilde bloguero.- JT