lunes, 12 de marzo de 2012

Estampas de antaño: Ordesa y el Monte Perdido

Guardo muy gratos recuerdos del pueblo serrano de Escarrilla. Su camping fue para mí lugar de solaz y al tiempo campo base de marchas y ascensiones a algunas de las montañas más señeras del pirineo oscense. Cerca están la Foratata, los Infiernos, Argualas, Anayet, Midi d’Ossau, y ya más lejanos el muy alpino Balaitús y otros muchos picos de fácil o dificultosa ascensión, tantas y tantas veces hollados por los amantes de la montaña.  

Antaño Escarrilla era como una insinuación de un Chamonix chiquito, dicho sin ánimo de ofender al francés, pero del Chamonix auténtico, del que fue cuna del alpinismo y meca de montañeros, no del actual, invadido de turistas y tiendas, más parecido al Lourdes comercial que a la añorada villa gala de los años sesenta. Cerca de Escarrilla está el collado de El Portalet, frontera con Francia, paso vigilado en aquel entonces por la Policía Armada y la Guardia Civil. Los agentes tenían su oficina en una vetusta caravana, lo que denotaba el escaso interés del Gobierno de Franco por ese lugar fronterizo poco transitado.

Un lejano verano, cuando disfrutaba en Escarrilla de vacaciones dedicadas al dolce far niente, junto con la familia, cansado del ajetreo profesional y del sube-y-baja de pequeñas y grandes cumbres en puentes y fines de semana, uno de mis hijos me pidió que lo llevara a Ordesa, y a ser posible al Perdido. Deseaba conocer ese valle pirenaico, uno de los más bellos de Europa, por suelos y alturas, pues le había contado yo que el espectáculo desde la cima de ese monte engrandecía cuerpo y espíritu y la caminata por el valle y sus laderas era todo un placer para la vista y un sano ejercicio para el sistema locomotor. Pero le advertí que, aunque fácil, la subida iba a ser dura: largo el trayecto y bastante pina la ascensión, con el riesgo añadido de que el hielo y la nieve entorpecieran nuestra marcha.

PARAÍSO TERRENAL

En aquellos años Ordesa gozaba todavía de una cierta tranquilidad. Era un paraíso terrenal donde el caminante disfrutaba escuchando el trino celestial de los pájaros (¿será así el sonido de la gloria eterna?) y el berrido grave, como salido de un trombón de varas, del bucardo, interrumpido de cuando en vez por el croajar de cuervos y grajillas o el chillido de la rapaz que, como el del fagot funerario, acentúa el miedo a la muerte.

Edelweiss, flor de amor y
valentía
Vida, placer y muerte se sienten, pues, o se presienten, en ese espacio entre murallones, lugar de exuberante vegetación. Caminando por la Senda de los Cazadores es dado encontrar una emblemática herbácea, la bien protegida y mejor pagá edelweiss o flor de la nieve, de hojas lanosas, muy pubescente, símbolo de valentía y amor. En zonas de la Suiza alpina (¿acaso hay otra?) esa planta es un preciado talismán del casamiento. Porque, para aceptar al pretendiente en matrimonio, la novia le exige al varón la entrega de una edelweiss y encontrarla no es tarea sencilla: la flor habita en zonas altas y frías de la montaña a las que es difícil llegar. Había, pues, que echarle valor, o guevos, en decir parlamentario (para algunos atributo más importante que la inteligencia) y estar muy enamorado para aceptar el reto.

La Senda de los Cazadores llega al final del valle, donde está el Circo de Soaso, por un duro camino entre refrescantes hayas centenarias, pinos negros y albares y también abetos, camino flanqueado en su parte superior por hermosas rosadelfas, plantas eriáceas más conocidas por el nombre de rododendros. Es un interminable trayecto de fuerte desnivel. La senda, muy serpenteante, cansa y cansa al andariego, pero remata felizmente en el Mirador de Calcilarruego cuando ya parece que la caminata nunca se acaba. Abajo queda el valle desgastado por la fuerza erosiva del río Arazas, cuyo hontanar está en las proximidades de Góriz. Sus aguas bajan con estruendo por la Cola de Caballo, surcan rumorosas el cauce de piedra y se sosiegan en las Gradas de Soaso, mas no tardan en recobrar brío en las cascadas de la Cueva y el Estrecho. De nuevo siguen en placentero discurrir por la pradera de Ordesa para tributar finalmente su caudal al río Ara, más allá del Puente de los Navarros.

TOZAL DEL MALLO

Enfrente del mirador se alza imponente el Gallinero (2.243 m) sobre los circos de Salaróns y Cotatuero, con el Casco (cerca está la Brecha de Rolando, con paso a Bujaruelo y Gavarnie) y La Torre en la lejanía, mientras a media altura, pero sobre impresionante precipicio vertical, la Faja de las Flores se ciñe al murallón como muesca marcada por la punta de un gigantesco punzón. Atrás dejamos, en la entrada al valle, sobrevolando la Casa Oliván, una de las montañas más emblemáticas de la Península: el Tozal del Mallo, pico en el que algunos de nuestros mejores escaladores midieron su capacidad técnica en un muy arriesgado y temerario desafío a la roca. 
   
El Tozal, erguido sobre la pradera de Ordesa, cautiva al montañero. Su pared calcárea, vertical, de colores gris y naranja, con 400 metros de caída, hace soñar al experimentado escalador con una ascensión sin par en la Península. Esa cara es más provocativa que la oeste del Picu y tan atractiva, o quizá más, que la pared del Valle de Leiva, de la subbética Sierra Espuña murciana, donde los hermanos García Gallego, personajes legendarios de la escalada de extrema dificultad, abrieron la primera vía. La abrieron en la Leiva y en otras muchas de dificultad extrema midiendo su potencialidad escaladora con alpinistas de máximo nivel como Jerónimo López, Pérez de Tudela, Anglada, Lucas, Cantabella y otros cuyos nombres no recuerdo al escribir estas líneas.

¿Quién es capaz de trepar por la sur del Tozal –me pregunté cuando la vi por vez primera hace ya muchos años-, con su fachada laminada, de lisa apariencia y roca quebradiza e inestable, una pizca extraplomada? ¿Quién? Pues ya la han subido, ya, más de una vez y más de uno. Los primeros en completar la ascensión por su vía de máxima dificultad técnica fueron franceses, nada menos que seis, coordinados por los hermanos Ravier, en la primavera de 1957. Luego la pared sería vencida por escaladores españoles.

AL SOL QUE MÁS CALIENTA

Pero volvamos a nuestro camino. Como la Senda de los Cazadores nos conecta con la que sube al refugio de Góriz, por encima de un paso con clavijas, seguimos por ella sobre suelo de roca firme. Allí, ya en zona alta del Circo de Soaso, reflexionamos sobre el estado que tendría ese lugar en el Pleistoceno o Cuaternario, hace por lo menos dos millones de años, cuando el frío intenso dominaba el globo y la nieve formaba glaciares en las zonas de mayor acumulación. En todo el paisaje pervive la huella de la erosión glaciar, sobre todo en este circo cabecera de una depresión excavada por los efectos del hielo y en todo el valle en forma de u.

Continuamos nuestra andadura. Pronto llegamos al refugio, donde pernoctamos y de mañana, después de tomar un ligero desayuno, emprendemos la ascensión. El ambiente del lugar despierta mi curiosidad. Había montañeros, pero también excursionistas bronceándose al sol, una costumbre habitual en muchos refugios y en estaciones de esquí de los Alpes que parece consolidada ya en España. Los visitantes aprovechan la altura para recibir mayores dosis de radiación ultravioleta y adquirir un rápido bronceado.

El Cilindro de Marboré se asemeja
 al tronco de 
un castaño de arrugada corteza
La marcha hacia la cima la iniciamos a paso lento por canchales y terrazas de suelo firme y buena roca. Pronto entramos en un largo y pronunciado nevero para atravesarlo horizontalmente. Justo en ese momento, cuando caminábamos sin crampones por nieve firme, ayudados por nuestros piolets de mango largo, me cayeron las gafas de sol a una grieta de nieve y hielo de unos cuatro metros de profundidad. Clavé en seguida en la nieve mi piolet hasta el regatón y pasé por él la cuerda. Mi hijo se ofreció a bajar, quiso ver cómo era el nevero por dentro. Se calzó los crampones y en un santiamén descendió al fondo de aquel agujero de suelo firme por el que corría el agua del deshielo sobre un lecho de arena y cantos rodados. Recuperó las gafas, volvió a la superficie con la ayuda de los crampones y el piolet, firmemente asegurado por mí, y enseguida reemprendimos la marcha. En la mitad del nevero adelantamos a dos espigados ancianos franceses. Caminaban lentamente, sin gran esfuerzo, clavando las puntas de sus piolets en la nieve. Iban encordados y en compañía de un guía local. Era su primera ascensión al Perdido. A nuestro regreso nos cruzaríamos con ellos a mitad de la arista.

TEUTONAS RUBICUNDAS

Tras una larga subida en diagonal por el nevero alcanzamos por fin la collada donde algunos montañeros, buenos madrugadores, se tomaban un descanso junto al helado lago de Marboré, al pie del Cilindro. Con unos pequeños prismáticos que llevaba conmigo observé el estado de la arista que conduce a la cima. Tenía nieve en algún tramo, pero parecía blanda a juzgar por el ritmo de subida de un par de cordadas que nos precedían. Habíamos previsto seguir por el nevero hasta la cumbre, pero optamos por la arista para no demorar la ascensión. Queríamos estar a las ocho de la tarde de regreso en Escarrilla.
     
Pronto llegamos a la Escupidera, zona de nieve y hielo donde más de uno dejó su vida. Breve parada para contemplar cómo algunos excursionistas se deslizaban nevero abajo hacia el lago helado usando la técnica de piolet-escoba. Bajaban sentados sobre un plástico, con el piolet hincado en la nieve para controlar la velocidad o frenar. Una divertida práctica cuya peligrosidad depende del desnivel del terreno. Terminado el espectáculo encaramos el último nevero ya a solo unos metros de nuestro objetivo. En el estrecho neverín de acceso a la cima cedimos el paso, como buenos caballeros, a seis jóvenes muniquesas. Bajaban de la cumbre donde, según supimos más tarde, habían permanecido media hora contemplando el paisaje y entonando canciones de los Alpes. Subieron desde Pineta, tras pernoctar en el Parador.

¿Os imagináis el espectáculo? Llegar a aquel cielo pirenaico y ver a unas doncellas de aspecto teutón, faz rubicunda y pelo blondo, vestidas con pantalón bávaro y anorak rojo, pañuelo anudado al cuello y sombrerillo de ala ancha; verlas allí, en aquel lugar más cercano de la gloria que del infierno, interpretando a coro, con sus voces finas, acaso aflautadas, canciones que recuerdan el amor a la montaña, a lo animado y a lo inanimado, a la exuberante naturaleza surgida de la orogénesis alpina que teníamos a nuestros pies… Ver y oír aquello, digo, hubiese colmado la felicidad de nuestra estancia en tan destacada cumbre.

SERACS ASESINOS

En la pequeña plataforma cimera del Perdido sacamos de la mochila mi pesada e incómoda Rolley Tessar 6 por 6 y pedimos a unos compas que compartían cima con nosotros que nos hiciesen una foto con el Cilindro al fondo. Aunque a mí no me gusta que me fotografíen, mi hijo quería conservar un recuerdo de aquella ascensión. Luego, cuando contemplábamos extasiados el hermoso paisaje, me vino a la memoria el accidente ocurrido en los años cincuenta muy cerca de donde estábamos, del capitán Grávalos y de otro militar de su misma graduación alcanzados por unos serács o bloques de hielo desprendidos del glaciar. El rescate de sus cuerpos sin vida fue un drama de características similares al ocurrido en 2007 en la sur de la Jungfrau alpina, donde perecieron seis soldados suizos sepultados por un alud de nieve.

De la cima del monte bajamos por la arista para meternos luego en el ancho nevero y descender por él hasta el lago helado. Rápido descenso a Góriz, paso fugaz por delante del refugio y, por senda bien marcada, llegamos al Circo de Soaso justo frente a la cascada Cola de Caballo. Desde allí, primero por sendero de cabras y después por cómoda pero larga pista forestal, regresamos a la pradera de Ordesa en cuyo aparcamiento estaba nuestro Passat. A las ocho de la tarde nos hallábamos de regreso en Escarrilla, como habíamos previsto.
       
Tengo muchos recuerdos de montañas y cuevas perdidos entre miles de negativos sin clasificar. Encontrar una foto determinada y digitalizarla no es para mí tarea fácil. No obstante, las que he hallado de esta ascensión, una vez escaneadas con un viejo Epson lento y ruidoso, que no admite mayor tamaño de negativo que el de 5 por 5, esas fotos, digo, las reproduzco en este blog para rememorar una marcha que despertó en mi hijo un gran amor por la montaña y en especial por la naturaleza exuberante y lozana de ese idílico paraje pirenaico.- JT   


 Góriz, refugio solana para mozas y mozos en edad prometedora.

Desde la arista del Perdido, la depresión de Ordesa cobra dimensiones gigantescas.





Un descanso en el camino antes de entrar en el nevero de la cumbre.


                Cilindro y lago de Marboré captados desde La Escupidera.
                                                      
   La cima bien apañada del Perdido. A la derecha, el Cilindro.


Panorama desde la cumbre.

La cámara me pilló desprevenido cuando contemplaba el Añisclo. 


El rumoroso Arazas en las Gradas de Soaso.  
   
 El río, ya en zona de tranquilo discurrir, tributa sus aguas al Ara. 

miércoles, 15 de febrero de 2012

La situación de España: Santiago Rey da en el blanco

         Interesante la opinión del presidente y editor del diario La Voz de Galicia, Santiago Rey Fernández-Latorre, sobre el estado actual de España. Cargar las consecuencias de la crisis sobre una ciudadanía que nada ha hecho para merecerla, es una injusticia intolerable. Para mejorar la situación del país caben otras muchas soluciones, apunta el comentarista, pero hay que querer aplicarlas. Recomiendo la lectura completa del artículo, que lleva el título de Acabar con la desesperación. Aquí tenéis un adelanto:   

 “Asco. Esa es la palabra que más se repite estos días para definir lo que está pasando en un país abandonado al despropósito. En la peor situación que se haya vivido nunca en Galicia y en España, la valentía y el coraje han desaparecido por la puerta de atrás, mientras cobra presencia omnímoda un doble juego inadmisible, que se ensaña con la clase media, pero mantiene y acrecienta inservibles estructuras de la Administración y opulentos privilegios de los que deberían ser servidores públicos (…).

“La ineficiencia y la irresponsabilidad han sido los denominadores comunes desde que empezó la crisis, y sus consecuencias están bien a la vista: las empresas en la asfixia, el desempleo en tasas inasumibles, las expectativas de los jóvenes totalmente desbaratadas y gran parte de las familias con notorias dificultades de supervivencia (…).

“Al Estado todavía le quedan muchos lugares donde tocar para hacerse eficiente. Porque nada ha hecho, de momento, para acabar con instituciones superfluas, como las diputaciones provinciales; redundantes, como el Senado, o propagandísticas, como las televisiones públicas. Tampoco ha acometido siquiera el paso de fusionar municipios incapaces de sostenerse. Y no lo ha hecho por razones electoralistas y localistas, pero también porque la desaparición de corporaciones locales significa la pérdida de numerosos puestos de concejal.

“Por eso resulta intolerable el doble rasero que aplican los políticos y los que revuelan a su alrededor. Y bochornosa su forma de repartirse las prebendas. Se acaba de ver, sin ir más lejos, en el traspaso de poder de padre a hijo en Ourense. Ante el silencio o incluso el aplauso de muchos, se ha disfrazado de simple apariencia de democracia la consumación de una herencia de naturaleza puramente caciquil (…).

“Ese desprecio por la democracia se observa incluso en el funcionamiento de la Unión Europea, con un Parlamento decorativo, una estructura inoperante, un coste verdaderamente obsceno y un poder cuasi dictatorial que se han arrogado porque sí Alemania y Francia (…).

“Mientras en el Reino Unido se retiran distinciones a quien pierde la reputación por su conducta, aquí se premia con las más altas a quienes no solo no las merecen, sino que deberían pagar, como en Islandia, por sus responsabilidades. Pero el tiempo se ha acabado. Es hora de que los responsables de la gestión pública pongan fin a sus aberraciones, asuman su liderazgo y busquen soluciones en lugar de parches. Ni Galicia ni España ni Europa pueden esperar más. Hay que acabar con la desesperación y el asco.”

viernes, 27 de enero de 2012

Mercedes Milá y el número trece, ¡lagarto, lagarto!

      ¡Vaya vaya con Mercedes!, ¿así que es supersticiosilla? Por eso no ha querido –ella misma lo dijo- que su putativo Gran Hermano se nomine con el número trece. ¡Lagarto, lagarto! ¿Y si se emitiera un martes, o quizás un viernes? ¿Tocamos madera?, ¿llenamos el plató de ajos? A veces no se entiende que una persona de su nivel cultural pueda caer en la superstición.
      Dicen que la superchería es consecuencia de la ignorancia, pero este no parece ser el caso porque la presentadora del programa estrella de Telecinco ha dado muestras a lo largo de su vida periodística de poseer intelecto y cultura, muy al contrario de otras mozas de cabeza hueca que se exhiben arrogantes por esos platós. Mas bien, pienso yo, la Milá es maniática. Su acentuado afán por ser perfecta en todo lo que dice y hace la predispone a tener manías. Por eso, además del trece, no me sorprendería que un gato negro, la sal derramada sobre la mesa, o el paso por debajo de una escalera puedan causarle pavor. 

Doce más uno
      El trece es para mucha gente un número de mala suerte. Y si cae en martes, aún peor. De ahí que los supersticiosos suelan advertir que en martes y trece no hay que casarse ni embarcarse. Marte, hijo del justiciero Júpiter y de la reina Juno, protectora de la mujer, fue el dios romano de la guerra,  pero también de la fertilidad y del ganado. Dio nombre a un día de la semana, a un planeta y al mes de marzo. Martes, Marte, guerrero, diabólico, agresivo, cuando lo vincularon con el número trece se convirtió en el día de la Bestia, en la llegada del Apocalipsis. ¿Acaso Mercedes, de manera inconsciente, relaciona el trece con el final de su Gran Hermano, aún siendo emitido en jueves, y por eso exigió que la actual edición llevase el número doce más uno, en vez del trece como sería lógico? ¿O más bien se trata de una treta lanzada con el ánimo de  atraer al público?

Menos groserías
      Bueno, el caso es que la edición en marcha de su programa parece de momento, y esperemos que no varíe, la mejor elaborada de toda la serie. Entre los participantes han metido a dos personas de excepción: un sacerdote motero y un policía municipal. Los escenarios son realmente espectaculares: modernos, alegres, llenos de color. También lo es la graciosa cocina en declive. Vamos ahora a confiar en que se cuide el habla. A ver si, gracias a la presencia del cura y el policía, podemos contemplar por fin un espacio carente del lenguaje sucio y desvergonzado de otras ediciones.
      Proferir insultos o soltar tacos cuando el diálogo se calienta y la tensión crece puede ser inevitable. Hasta al mismo cura se le escapa alguna vez el ¡jo…! Pero da noxo (repugnante en extremo, gallego dixit), presenciar el espectáculo de unos jóvenes insultándose reiteradamente y ensuciando sus bocas con las más soeces expresiones, como ocurrió en la práctica totalidad de los anteriores grandes hermanos.- JT

El Gran Hermano 12+1 nos muestra a una Mercedes Milá
 elegante y sexy, muy al contrario de anteriores ediciones.
  (Foto publicada por la web Fórmula TV)

domingo, 22 de enero de 2012

La coherencia de Vargas Llosa y el Instituto Cervantes

      Mario Vargas Llosa ha rechazado la presidencia del prestigioso Instituto Cervantes, un organismo creado y controlado por el Gobierno. Es la segunda vez que el escritor da su negativa a tan sustanciosa propuesta. En 1996 lo propuso Aznar para ese puesto, y Mario le dijo no. Ahora le ha tocado probar suerte a Rajoy, y el Nobel, en un gesto de absoluta coherencia, dijo de nuevo que nones.
      Debo confesar que me alegro de que sea así. Me alegro de que mi admirado novelista rechace una oferta que en el caso de aceptarla le haría perder libertad e independencia, dos cualidades propias del intelectual. Y Mario lo es, además de ser también, y sobre todo, un excelso fabulador de historias -reales y ficticias- cuya lectura apasiona a millones de personas de todo el mundo. Señores del Gobierno, dejen ustedes al escritor dar rienda suelta a su fecunda imaginación, a su deliciosamente fluida lengua española y a su estilo literario rico en matices, en giros, en argots… ¡No traten de mancillar su libertad! ¡No le acoten su independencia! Dejen, pues, en paz, al gran novelista, porque los admiradores de su obra queremos seguir disfrutando de ella.
      No es acertado intentar que un prosista de la categoría de Vargas Llosa pase a depender de los políticos. Digo esto, porque la oferta que le han hecho lo situaba en la presidencia del mentado instituto, o sea, en un cargo público de pura representatividad, mientras que la dirección se la darían a un diputado del PP. O sea que Mario tendría que vérselas en su relación institucional con el representante de un partido político y dedicarse a recorrer el mundo de instituto en instituto como embajador de nuestra lengua, en laudatoria misión, pero obviamente en detrimento de su fecunda producción literaria.
      A veces, movidos por el afán de lograr éxitos rápidos y espectaculares los políticos toman decisiones sin meditar sobre las consecuencias que puedan acarrearles. En este caso, el fallido nombramiento estuvo seguido de un clamor general porque todos, al margen de sus posiciones políticas, elogiaron la decisión del Gobierno cuando el señor García-Margallo difundió a los cuatro vientos la buena nueva. Hasta el gallego César Antonio Molina, director del Cervantes en la etapa Zapatero y exdiputado del PSOE, se apresuró a afirmar que también era idea suya (¿acaso cree que Rajoy se la ha robado?) la de colocar en el instituto a figuras de la categoría de un Vargas Llosa. ¿Ha pensado este exparlamentario en lo que perderíamos si nuestro admirado Nobel se viera absorbido por la tarea de embajador cultural de España?
      Haces bien, Mario, en decir no. Sigue escribiendo, que has nacido para ejercer tan elevada tarea.  Nosotros tus lectores, que te seguimos hoja a hoja y obra tras obra, queremos continuar disfrutando de tu potencialidad creativa como prosista. No te dejes cautivar por la hermosa flor de un cargo público que mañana puede ser espina, sea quien sea el que te lo ofrezca.

Una máxima bonapartista que no hay que olvidar

Otra cosa es el inoportuno aleluya del señor García-Margallo, anunciando el fichaje del Nobel para tan sugestivo puesto cuando el tema estaba aún sin cerrar. Algo le falla al presidente Rajoy, quien por su larga experiencia en el campo de la política sabe bien que, si pierde las bridas de la prensa, no aguantará ni tres meses en el poder. (Napoleón dixit). Pues eso, presidente. Pero para seguir la máxima bonapartista hay que comenzar por el control de la propia casa, canalizando la emisión de cualquier noticia, la anuncie quien la anuncie, en una sola persona o equipo de personas que valoren su difusión y sobre todo su veracidad. No hay que poner el carro antes que los bueyes, como se hizo en este caso. Y me duele que el autor del resbalón haya sido un ministro de la categoría de García-Margallo, al que esta vez le ha fallado esa prudencia que, como buen diplomático, debe presidir todos sus actos públicos.
      Este ministro de Exteriores, diputado que fue de UCD en las Cortes Constituyentes de 1977, es uno de los mejores activos del actual Gobierno. Es el mismo que le dijo al inglés, como bromeando, ¡Gibraltar español! Pero digo yo, coño, ¿aún estamos con esas…? Dejemos al británico que siga ahí: es un buen aliado, y, además, nos cubriría el flanco sur de la Península en caso de invasión desde África.- JT  

domingo, 8 de enero de 2012

Por tierras de la Gran Llanura: la Selva del Spree

        El río Spree es el becerro de oro de los berlineses, el dios protector de la reunificada capital alemana que proporciona sustanciosos beneficios a la economía de la ciudad. Su agua goza de una sacratísima condición: es recuerdo y a la vez reliquia de una metrópoli de enormes dimensiones, con una no menos enorme oferta museística, cultural y lúdica. Por eso se vende embotellada en pequeñas porciones a los turistas. ¡Sobrevivió nada menos que a dos grandes guerras!
        Hace años, en el Berlín dividido, el agua del Spree ocupaba un segundo lugar, tal vez porque llegaba contaminada de la parte soviética a occidente. Entonces era el aire, el Berliner Luft, el souvenir más reclamado por los turistas que visitaban los sectores aliados. Compraban esa esencia etérea en pequeños frascos, junto con el himno que ensalza las excelencias de su pureza: Das ist die Berliner Lutf, Luft, Luft… Todo un símbolo de una metrópoli aislada por tierra y cercada por un muro de ladrillo y campos minados. Mas con la reunificación, el aire berlinés perdió su atractivo, se evaporó del ámbito comercial y dejó paso al agua del Spree, río turístico por excelencia de la gigantesca red fluvial de tránsito de personas y mercancías de la capital alemana y de su vecina región, Brandemburgo, la de los mil lagos.

UNA SELVA MUY CIVILIZADA
        Para disfrutar sin ruidos ni agobios de este río, en la paz de una naturaleza salvaje pero bien protegida, hay que trasladarse a la llamada Selva del Spree (Spreewald). Allá me fui este verano, en repetida visita, para rememorar pueblos, paisajes y buenas mesas. En Lübbenau, ciudad acogedora y turística, situada en el corazón de ese territorio, encuentra el visitante una interesante oferta de actividades de aire libre. También en Schlepzig y en Lübben. Hay cientos de kilómetros de caminos y pistas para recorrer en bicicleta, sendas interminables para buenos y malos andadores, cursos fluviales para los amantes de la navegación deportiva y, cómo no, embarcaciones movidas por barqueros con pértiga que llevan a los turistas por el cauce del Spree a través de esa civilizada selva europea.
        Pedalear kilómetros y klómetros por caminos llanos es un placer reservado a quienes todavía tienen músculo y fuelle. Y no menos placer proporciona la navegación en canoa, o si se prefiere en embarcación de recreo movida con pértiga, sin ruidos ni humos, porque para los habitantes de esos lugares el ruido es blasfemia y la contaminación pecado mortal aunque, como en toda regla, haya excepciones.
        La Selva del Spree está en la Lusacia (Lausitz), al sureste de Brandemburgo, en territorio de campiña pantanosa. La pueblan los sorbios, de habla alemana, un pueblo bilingüe que conserva vivo el idioma de sus antepasados, el sorabo. Posee numerosos vestigios históricos y artísticos; goza, pues, de grandes atractivos.
        El anchuroso llano de la Europa central me ha atraído siempre por su contraste con la montaña. Y lo digo porque, cuando hay que entrar en pausa para darse un respiro, meterse en esos lugares a disfrutar de sus posibilidades turístico-deportivas es una alternativa saludable: se fortalece el cuerpo, se satisface el paladar, y se despeja de la mente la tensión que produce el montañismo de dificultad y el ajetreo de la vida diaria.- JT

En el muelle fluvial de Lübbenau el barquero mueve suavemente la pértiga llevando a un grupo de turistas por las aguas del Spree. No hay prisas ni ruidos. En todo el recorrido solo se oye la voz del guía-barquero informando sobre el río y la historia de los ribereños.
Una calle de Lübbenau. La flor siempre está presente en ventanas y balcones. Hay coches, pero apenas se oyen ruidos. Es una calma reconfortante.
Lübbenau: ¿Qué hay ahí dentro, cerveza o vino? Ninguna de las dos cosas. El barril se aprovechó para uso del kiosco al que está adosado. Las bicicletas están siempre presentes en la llanura.
Lübbenau. Ingeniosa fuente de la plaza principal. El artista representó en figuras de metal personajes del cuento y la leyenda.
Lübbenau: Los perros tienen su plaza de aparcamiento. Junto a la puerta de una tienda, el cliente deja segura a su mascota mientras hace la compra. El cartel de parking identifica claramente la función del mosquetón que tiene colgado. Toda una muestra de civismo.
Schlepzig. Esta pequeña compuerta regula el paso del agua del río a zonas adyacentes.
Schlepzig. La piragua pasa junto a la embarcación turística delante de un embarcadero. Hay una paz octaviana en el ambiente de estos lugares. La barca con motor es una excepción de la regla de silencio.
Lübbenau: El hombre ha construido paseos de madera sobre el agua en las zonas de la selva por las que discurren caminos y sendas de pequeño y gran recorrido.
Lübbenau. Decenas de embarcaciones permanecen varadas a la espera de turistas.
Schlepzig. Un grupo de palistas hace cola para entrar en la esclusa que los situará en el nivel superior del río.
Schlepzig. Original macetero. Terminada su vida útil, esta canoa ejerce una función decorativa.
Lübbenau. En esta zona del río el motor es una agresión al ambiente. La embarcación se mueve impulsada por la pértiga que diestramente maneja el barquero.
Schlepzig. moto espectacular, con gancho para remolque y robustas ruedas tractoras. ¿Diseño propio?
Schlepzig. Restaurante situado en las proximidades del embarcadero. La tranquilidad preside el ambiente natural del lugar en el que no faltan árboles y plantas. Para complacer al paladar, el arenque en salsa de nata, las Bratkartoffeln con ensalada, o alguno de los deliciosos embutidos típicos del país, bien regados con cerveza de barril, son platos recomendables y baratos.
Aún quedan en uso algunas de las sirenas de la II Guerra Mundial que alertaban sobre la proximidad de los bombardeos aéreos. Hoy las utilizan los bomberos voluntarios como señal de llamada a sus miembros cuando hay emergencias.
¿Guerra? No, no. Es paz, pura paz rotunda. El viajero se encuentra a veces en Alemania con monumentos como este. La inquietante silueta del tanque ruso es hoy un mero símbolo de lo que nunca jamás debe volver a ocurrir.
Los alemanes no olvidan a sus muertos. Cada pueblo los recuerda en lápidas u obeliscos situados en lugares céntricos, como este de Schlepzig. En la leyenda de la parte superior figuran unas frases enaltecedoras. Se refieren a los vecinos del lugar caídos en la I Guerra Mundial. Aunque los restos de estos héroes se hayan descompuesto, la llama de sus heroicas hazañas los hace inmortales, viene a decir la leyenda. Debajo, los nombres de los muertos.
Lübbenau. Está bien claro en la señal a quiénes afecta la prohibición. Por si los dueños de los canes la ignoran, ahí tienen un preciso recordatorio.
Las tranquilas aguas del río son utilizadas por los amantes del remo. Seguir el curso del Spree por el cauce de la selva es una buena manera de hacer deporte disfrutando de un entorno paradisíaco.
Brandemburgo es tierra de lagos. Hay miles. Este pequeño de Schlepzig comparte vecindad con el Spree. Lo circunda un camino para andadores, ciclistas y jinetes conectado con un GR centenario en kilómetros.

martes, 20 de diciembre de 2011

Estampas de otros tiempos

      ¡Felicidades! a mis amables seguidores (as); ¡felicidades! a quienes ojean de cuando en vez este blog, y ¡felicidades! también a aquellos que pasan de largo para seguir su navegación en busca de mejores entretenimientos. A todos, reitero, ¡muy felices fiestas!, y que el 2012 os traiga muchas satisfacciones.
A ver si el nuevo año me da tiempo y voluntad para ir digitalizando los miles de negativos que conservo en película de celuloide y algo en digital para mostrarlos a los aficionados al montañismo y la espéleo. Tal vez alguno de vosotros encuentre en ellos, en esas fotos, lugares o situaciones dignas de rememorar.
      Son recuerdos de tiempos en los que la práctica de ambos deportes sumaba más entusiasmo y voluntariedad que material y técnica. Sobre todo en material para aseguramiento, porque poco más disponíamos que de cuerdas, piolets de mango largo, pesados e incómodos mosquetones, cinta exprés, estribos, ganchos de rápel, incómodas clavijas de varios tamaños y empotradores de madera con driza anillada, de fabricación doméstica y de distintos tamaños, para poder adaptarlos a las grietas, más baratos que los del mercado. La aparición del spit revolucionó en buena medida la técnica de progresión en roca, especialmente en espeleología, y no digamos los puños, parabolts, friends, aliens, camalots y otras lindezas del material de nuestros días.
      Recuerdo que en 1970 Cesare Maestri venció el Cerro Torre gracias al uso de un compresor. Llegó a la cumbre, pero su ascensión no fue homologada. Se consideró poco ético el empleo de esa herramienta. Mas con el tiempo las montañas se han ido llenando de vías ferratas y muchos pasos de elevado riesgo se equipan con largos pitones y cadenas. La importante mejora en ropa y calzado (¡quién pillara en aquellos años botas de gore-tex!), y el desarrollo de una técnica más completa y segura que la de antaño, dieron al montañismo, sobre todo a la escalada, un giro de 180 grados. Hoy, montañeros y escaladores son avezados acróbatas del más difícil todavía.- JT
Pirineo oscense 1984: Tramo final del Perdido. Mientras unos suben en plácido y sosegado paseo, en demanda de una cima de pequeña pero bien apañada superficie, la de esta montaña caliza de 3.355 metros de altitud, otros retornan, andando a paso cansino por la nieve endurecida de la espaciosa canal. Hay quien aprovecha la ocasión y se desliza apoyado en las asentaderas por la pendiente helada, usando la técnica del piolet-escoba para controlar la velocidad y no pegarse de bruces contra las aguas heladas del Marboré, ese laguito o ibón al pie del Cilindro. Y si queda tiempo y fuelle, merece la pena aprovechar la subida al Perdido para hacer luego la segunda de Las Tres Sorores por su vía normal, poco difícil, con paso de II superior en una de sus chimeneas cimeras.

Picos de Europa 1969. Macizo Central: El sol de la incipiente primavera despelleja la nívea piel del roquedo calizo.
Picos de Europa 1969. Macizo Central: La soberbia e imponente pared oeste del Urriellu parece tener incrustado el refugio Delgado Úbeda. El Picu, de calizas paleozoicas, es símbolo por excelencia y punto de partida del montañismo de dificultad extrema de España. Nuestros mejores pioneros de la escalada se midieron con esta pared para probar su voluntarismo y capacidad técnica. La Oeste fue en su tiempo el más difícil todavía de los escaladores españoles. Para unos, proeza heroica; para otros, encuentro fatal con el destino.
Alpes franceses 1970: La agujilla donde muchos mejoramos nuestras particulares técnicas de escalada y ráppel. Entonces no había cámaras digitales que testimoniaran la dificultad de algunos pasos, pero digo yo que bien se pueden presuponer ante la evidente imagen de verticalidad y lisura de algún tramo de este piquito.

martes, 29 de noviembre de 2011

A Rajoy le espera una vía de grado nueve superior


    El gobierno de Zapatero se lo ha puesto difícil a Rajoy para llegar a la cumbre
      
      Compañeros de fatigas montañeras me retaron hace años a subir solo a una cumbre difícil en Picos, usando cuerda, estribos, algún mosquetón y una maza, la de aquellos años, tan pesada como la del picapedrero, pero contundente en el golpe. No necesitaba más, ya que, según ellos, la vía estaba equipada. Si quieres emular a tu admirado Walter Bonatti –me sugirieron- sube solo a esa aguja. Creí en sus palabras y acepté el reto. Años antes (1965), el legendario Bonatti, recientemente fallecido, había puesto de moda la escalada ascendiendo él solito el Matterhorn por la helada cara norte. ¡Toda una hazaña! Debía, pues, emularle, pero en el laboratorio, es decir, en la pequeña aguja a la que me enfrentaría sin más ayuda que la de mis propias fuerzas.
      Al superar los primeros metros de la pared "equipada", observé que las clavijas que había en ella, imprescindibles para el descenso en rápel, estaban oxidadas y retorcidas: inutilizables. Pero mis dos amigos, los madrileños Ginés Cesáreo, no pudieron disfrutar de la broma que querían gastarme. Porque seguí subiendo por la brecha, usando las clavijas y los tacos de madera, con anilla de cuerda anudada, para empotramientos, que había ocultado en la mochila.
      Sudé y sudé subiendo hasta el segundo paso de grado III+ en aquella mañana de agosto por la vía supuestamente equipada. ¿Equipada? ¡Cabrones! ¡Mentirosos! Lo que encontré fue de todo menos aseguramientos en buen estado. Eso sí, había bastantes presas, alguna llambria resbaladiza, una chimenea con un paso de V+, pero todo en roca de buena adherencia. Mis amigos, que seguían la ascensión mirando con prismáticos desde las proximidades de Verónica, no tardaron en acudir a la pared y unirse a la trepada que yo había iniciado. Fue una broma de mal gusto, llena de mendacidad. Pero una broma de mucho menos calado que la que Zapatero y sus edecanes van a gastar a Rajoy en los próximos días.


Herencia envenenada

      Resueltas las elecciones generales, entramos en tiempo de relevos. La Comisión de Traspaso de Cuentas -y carteras- deberá informar en su momento a los ciudadanos de la herencia que Rajoy recibe del gobierno socialista sin ocultarnos nada, ni lo que está encima de las mesas, ni lo que tapan las alfombras. El susto -aventuran muchas voces- puede ser mayúsculo, pero sea como sea el señor Rajoy se ha comprometido a mejorar el futuro de los españoles, es decir, a superar con éxito una escalada tal vez llena de trampas, sin más alternativa que la de cumplir lo prometido: conseguir que España alcance la normalidad sin decaer y menos aún abandonar a mitad de vía hacia una cumbre tan difícil, yo diría que de grado 9 superior, como es la de la normalización económica y social del país.
      La empresa no va a ser un paseo por El Retiro porque, cuando ya nadie cree en nosotros y la deuda nos asfixia, recuperar el prestigio y normalizarnos puede ser tarea de titanes. Los que se van dejan un país baldío como erial del seco altiplano; un país sin mies, invadido de plantas improductivas, atacado por unos niveles de desempleo que rozan lo obsceno y atormentado por un progresivo avance hacia a la pobreza de quienes, año tras año y no sin esfuerzo, alcanzaron gratificantes  niveles de bienestar.
      ¿De dónde va a sacar el señor Rajoy el dinero para equilibrar las cuentas públicas y reducir el paro a niveles aceptables? ¿De los impuestos? ¿Pero aún es posible exprimir a quienes han de pagar día a día subidas desenfrenadas en las tarifas de los servicios públicos, y en general en las de todo lo necesario para vivir dignamente? ¿Nadie es capaz de parar los constantes aumentos de los precios del gas, la electricidad, los peajes, los combustibles y otros productos esenciales de consumo?
      Don Mariano lo va a tener difícil. No sé cuál será su margen de maniobra, una vez conocida la herencia que recibirá de sus antecesores, pero parece claro que las restricciones tendrán que ser severas. Mas no sólo habrá que restringir, digo yo, sino también actuar sobre quienes, sin recato -y sin vergüenza- suben día a día los precios, sean empresas públicas o privadas. Aunque estemos en una economía libre de mercado, seguro que, ante la grave situación de España, nadie se opondría a que el Gobierno transgrediera el principio de no injerencia en ámbitos privados a cambio de poner a raya a quienes, por su desmedido afán de ganar más o seguir ganando lo mismo, empujan a los ciudadanos al desamparo y la pobreza y agudizan la inflación. Y también, si de verdad vivimos en democracia, que paguen su culpa los responsables del gravísimo deterioro del país, inhabilitándolos para el ejercicio de cargos públicos. ¡Alguna vez habrá que poner tope a tanta tropelía!

Todos contra el líder popular
      Vamos a sufrir restricciones, recortes. Lo sabemos. Tendremos que apretar aún más el cinturón y renunciar a muchas cosas de la vida diaria, pero el esfuerzo será bien aceptado si se logra reducir el paro y la pobreza y aminorar el déficit público. Conozco a 
Rajoy: confío en que lo conseguirá. En los últimos años unos y otros intentaron neutralizarlo, inventando defectos que no tiene para desfigurar su imagen pública. De débil, nada; de pasivo, nada; de falta de empuje, nada; de escaqueos, nada, y mucho menos de falta de capacidad. Todos estos defectos se los ha inventado la izquierda para minar la personalidad del líder popular, y también la derecha tonta, esta en defensa de su muy reducido feudo. Esa derecha, repelente para un demócrata, aprovechó las acusaciones del adversario para incorporarlas a su vocabulario en contra de su presidente.
      Mariano Rajoy, debo decirlo, porque lo conozco bastante bien, es un político de esmerada educación, cortés y correcto. Comedido en la expresión, sí, pero rotundo cuando hay que actuar. Además de poseer amplia cultura y una experiencia política envidiable, es inteligente, aunque no suele hacer ostentación de sus virtudes. Le gusta más pensar y hacer que figurar sin razón que obligue. Su bandera es la justicia social y en su conducta predomina la solidaridad. Es un perfecto humanista cristiano. Es todo un hombre de Estado. Con el tiempo los españoles podrán cerciorarse de que han ganado un buen
gobernante.

Gasto desorbitado
      Como simple ejemplo de la herencia que el futuro presidente del Gobierno va a recibir relaciono a continuación parte de las instituciones sobre las que habría que actuar de manera inmediata, suprimiendo unas y deshinchando otras, con el fin de aumentar los ingresos de la Administración y acabar con un gasto desmesurado. Helas aquí:
-En España hay unos 78.000 representantes públicos, de los que más de un 95 por ciento están en los ayuntamientos. Suman unos 74.000 entre alcaldes y concejales.

-Las cortes españolas tienen 259 senadores y 350 diputados.

-Las diecisiete autonomías soportan nada menos que a 1.206 parlamentarios, y hay además 1.031 diputados provinciales en las diputaciones.

-En el Parlamento Europeo España tiene 54 eurodiputados. 

-Los sueldos de los políticos nos cuestan anualmente unos ¡3.000 millones de euros!

 -Hay más de tres millones de funcionarios distribuidos por las administraciones públicas del país, y un millón más de funcionarios interinos o provisionales. Sus sueldos, más los gastos que ocasionan, nos cuestan cada año alrededor de 125.000 millones de euros.

-El número de liberados sindicales asciende a más de 50.000, y su coste se estima en unos 1.600 millones.

-Las 13 televisiones autonómicas que hay en el país nos costaron en 2010 a los españoles unos 1.900 millones de euros, y tienen una deuda de ¡1.500 millones!

Pluralidad parlamentaria
      Todo esto en cifras estimativas, más bien a la baja, porque hay otras muchas empresas y organismos que se benefician del erario público y sobre los que tendrá que actuar el nuevo Gobierno. Una actuación –hay que subrayarlo- en la que también debieran de implicarse los partidos de la oposición.
      Aunque sigue el bipartidismo, el Parlamento español se ha hecho más plural. Aumentó el número de partidos y de portavoces, lo cual siempre es bueno en democracia. Rajoy tiene enfrente a políticos como Rubalcaba, hábil, maniobrero y lastrado por un pasado lleno de sombras. A un Cayo Lara más carismático que su predecesor Llamazares, de verbo ágil y encendido, que va a representar a una izquierda altamente social y beligerante, pero con los pies puestos en el suelo. Y a los catalanes de CiU, los unionistas de Rosa Díez, y los representantes de partidos vascos y navarros del nacionalismo moderado y del radical. Todos ellos tienen ante sí la oportunidad de contribuir con sus propuestas a encontrar la salida del oscuro túnel en el que nos ha metido el anterior gobierno.
      El pasado mes de septiembre, el editor del diario La Voz de Galicia, Santiago Rey, mostraba su hartazgo por la grave situación económica y social de España. Era duro y contundente en sus acusaciones, pero estaba lleno de razón. Le toca ahora a Rajoy y a su partido devolverle al país una normalidad que nunca debió llegar a los actuales extremos de deterioro. La crisis económica mundial, y en particular el desastroso gobierno Zapatero, fulminaron el bienestar de un pueblo que vivía feliz en su quebradizo nirvana.- JT