jueves, 24 de enero de 2013

Manfred Man, una vida entre piedras

      Manfred Man o Man a secas de sobrenombre. Así se conocía al alemán Manfred Gnädinger que habitó en el pueblo coruñés de Camelle desde 1962 hasta 2002. Vivió junto al mar como un anacoreta: solitario, sin apenas comunicación con la gente y encerrado en sus propios pensamientos. Un fracaso de amor redujo su vida a un minúsculo entorno de la Costa da Morte. Construyó una mísera caseta para aislarse del mundo exterior, y pronto se rodeó de piedras apiladas verticalmente y coloreadas. Completaba su obra pintando círculos en suelo y muro del rompeolas. Fue un hombre bueno, querido por las gentes del lugar.
      Su particular museo al aire libre está hoy abandonado, al albur de un Atlántico que poco a poco irá devorándolo. Sin embargo, no se perderá su recuerdo: el Ayuntamiento de Camelle y la Xunta de Galicia le dedicaron al artista y a su obra un edificio-museo en la zona portuaria, cerca del lugar donde Man vivió cuarenta años. Murió, dicen algunos, de pura tristeza. No lo mató la humedad ni el frío, a pesar de que andaba siempre en taparrabos mostrando a sus visitantes las piezas de su autoría. Murió de pena, sí, cuando vio cómo sus piedras y círculos, su caseta y todo el entorno vital eran empapados por el viscoso y sucio crudo procedente de un barco de endemoniado recuerdo: el Prestige. Man se fue, pero su figura permanece imborrable en la memoria de los habitantes de Camelle.

El círculo vital
    Cuando vi por primera vez las esculturas de piedra de este alemán sospeché que había en ellas una fuerte influencia del medio donde vivía su autor, porque Camelle está al pie de una montaña generosamente salpicada de peñascos graníticos, donde más de un montañero –y me incluyo- probó quincalla y destreza en paredes verticales y lisas, de unos veinte metros de altura. La roca está esparcida por doquier. Es, a veces, redonda y muy pulida; en otras, además, antropomorfa. Esta singularidad del paisaje tan próximo al artista fue la que me llevó a pensar que se inspiraba en el entorno para construir las piezas de su museo.
      Pero no, no era ese su numen artístico. Él mismo me lo confesó: sus creaciones eran el reflejo de un pensamiento -no me atrevo a calificarlo de filosófico- que lo tenía atenazado desde niño: el círculo, la redondez de la forma como principio y fin de todas las cosas. E iba más allá en tan particulares deducciones: El círculo ---me explicó en una de mis visitas a su humilde caseta de ermitaño— es la vida misma; empieza a trazarse cuando naces y se cierra al morir. Pintando círculos estoy recreando vida, naturaleza y lanzando un mensaje trascendental, tal vez kantiano, de razón pura. Todo lo que vemos, lo importante y trascendente es redondo: el mundo, los planetas, tal vez el universo… Hasta la redondez puede ser sinónimo de hermosura aplicada a la mujer, o a estas piedras lisas, acaso ovaladas, con las que hago mis trabajos".

Inspiración panteísta
      Me sentí ofuscado cuando Man derribó mi sospecha con sus explicaciones. Suponía como lógico que se inspirase en las rocas de la montaña, ¡las tenía tan cerca! Mas luego, observando con detenimiento las esculturas y los círculos estampados en el malecón, admití que no era esa su fuente de inspiración. Las piedras apiladas en espiral, dirigiéndose hacia el infinito, encerraban un mensaje no sé si antropocéntrico o panteísta, pero que nada tenía que ver con las formas del roquedal.
      Así es como conocí a este recordado anacoreta de la Costa da Morte. Llegó de joven a Camelle, y un amor no correspondido lo mantuvo hasta el final en su particular ermita al lado del mar, mirando al ocaso. No sé si las figuras pétreas que legó son arte o camelo, no me atrevo a valorarlas, pero tienen un importante significado inmaterial: el del recuerdo de un hombre bueno, de naturaleza dura y sentimientos profundos, acogido y querido por sus convecinos, que supo vivir sin molestar y supo ayudar a quienes le pidieron su consejo. Así fue Manfred Man, el alemán de Camelle.- JT

Man no se inspiró en las rocas de la sierra de Camelle para construir sus piezas.

Erguida sobre el muelle, esta escultura parece desafiar con su esbeltez al roquedal de enfrente.

En el tótum revolútum del museo aparece al fondo la ermita abandonada del artista.

La caseta del ermitaño, en evidente estado de ruina.

Man utilizaba en la elaboración de sus obras lo que tenía en el entorno: piedras, cuerdas, ramas y todo tipo de desechos arrastrados por el mar.

La fuente es una de las piezas más llamativas del que fue museo al aire libre del alemán.

Vista de una parte del museo desde la caseta. Al fondo resalta la sierra de lomas berroqueñas.

Solidez, firmeza, caos… ¿Qué pretendió representar el autor con estas figuras?

Entrada a la vivienda. Las piedras apiladas junto al edificio tienen estampado un círculo.

Esta caracola es tal vez la obra más llamativa de la colección. Resalta la redondez de los cantos rodados, la de esos  círculos predominantes en la obra de Manfred. 

jueves, 6 de diciembre de 2012

La Escuela de Montaña del Xalo y el peligro del viento

           El roquedal llamado O Petón del Monte Xalo, que domina el valle de Celas, es desde 1970 escuela de escalada de deportistas coruñeses. Dos años antes el montañero Enrique de Arce buscaba incansable por los alrededores de La Coruña un lugar donde practicar la escalada artificial, tras haber comprado en Madrid cuerdas homologadas y estribos para ascender por paredes verticales. En aquellos tiempos empezaba a comercializarse en Galicia ese material, pero, aún así, debido a su escasez y precio, no estaba al alcance de todos, había que recurrir al carpintero para fabricar empotradores de madera y al herrero en demanda de clavijas de aleación resistente.
                Tras una búsqueda de varias semanas por los aledaños de la ciudad Arce localizó unas rocas en la loma del Xalo, un monte compartido por los municipios de Culleredo y Cerceda. Pidió información en los pueblos del valle sobre el acceso al roquedal, pero nadie había pisado su cima, inalcanzable por la cantidad de maleza que la rodeaba, salvo algún agricultor o los guardas forestales. Tampoco supieron decirle si era posible llegar a pie hasta ella por el otro lado de la montaña. Fue el propietario del bar Casa Rodríguez, de Castelo, entonces edil del municipio cullerdense, quien informó al montañero: A esas rochas chamámoslle O Petón, pero non creo que poida chegar ata elas; hai moito toxo.

LUGAR DE ESCALADA
      Empeñado en conseguir su objetivo, Arce subió en un Seat 600 por la estrecha y pendiente pista forestal, de deficiente firme, hasta las proximidades de las rocas. Al llegar arriba se vio obligado a detenerse: la pista terminaba, se hacía camino apto solo para tractores o pequeños Land Rover. Un tojal espeso, arbustivo y extenso, cerraba el paso al roquedo. Ante este primer fracaso, y tras revelar al dueño del bar la razón de su insistencia por lograr aquel objetivo, este se comprometió a despejar el tojo y abrir paso con el uso de un tractor. Un par de semanas más tarde el montañero pisó por primera vez O Petón. Había encontrado, por fin, un lugar próximo a La Coruña donde poder practicar la escalada. Años después esas rocas serían aceptadas por la federación como escuela de montaña. 
La pobreza del Petón en cuanto a dimensiones es evidente. Tal vez la vía más larga no alcance los 16 metros. No obstante, para hacer dedos y trepar con pies de gato, meter spits y clavijas, y bajar en cortos rápeles, es un escenario idóneo, hoy imprescindible. Además está a pocos quilómetros de la ciudad, lo que era ya entonces un plus económico importante. El largo y pesado viaje hasta Porriño para escalar en O Galiñeiro iba a quedar pronto atrás con el descubrimiento del rocódromo natural cullerdense, muy visitado hoy día por montañeros de La Coruña y otras poblaciones.

LA VÍA JESÚS
      Alcanzado su objetivo, el incansable montañero buscador de rocas no tardó en probar en O Petón el material de montaña adquirido en Madrid. Así, dos años después de su hallazgo invitó a dos compañeros, Fernando Rodríguez Gil y Jesús Vázquez Castro, con los que había realizado ascensiones en Picos de Europa, a estrenar clavijas, cuerdas, mosquetones y estribos en una pequeña pared vertical. En 1970 abrieron en ella una vía de imborrable recuerdo. La bautizaron con el nombre de Vía Jesúspor ser este el primero de la cordada. Los tres ascendieron con estribos, asegurados con cuerda desde la base y utilizando la fisura que cruza la pared de arriba abajo. A Jesús le siguió Fernando, y finalmente lo hizo Arce para recuperar las clavijas. La difusión en prensa de esta escalada popularizó el Petón en los ambientes montañeros de Galicia de tal manera que, cuarenta y dos años después ese roquedo sigue siendo la mejor escuela coruñesa para la formación de montañeros.
                Al regreso de un largo viaje por tierras de España, con visitas a pueblos y dehesas de la hermosa e histórica Extremadura, encuentro en la prensa una noticia alarmante: en las lomas del Xalo proyectan instalar en 2013 un potente parque eólico. Tendrá diez turbinas (otros tantos molinos), de las que tres estarán en el monte comunal de Castelo, cuatro en terrenos de Celas de Peiro, y tres en los de Cerceda. ¿La instalación del parque significa el fin de la Escuela de Montaña del Petón?  Parece evidente que aerogeneradores y escuela son perfectamente compatibles. No obstante, como medida de prevención no estaría de más obtener del Ayuntamiento de Culleredo la garantía firme de respetar el actual fin práctico del roquedal.
                Uno de los vínculos más sólidos de la escuela de O Petón con La Coruña es Ártabros. Los tres compañeros de la mentada Vía Jesús (Fernando falleció hace veintiséis años en accidente de tráfico) han sido impulsores y fundadores de la popular sociedad en la que se formaron algunos de los mejores alpinistas de España de los últimos años (Finuco, FélixAlex, etc.). En O Petón consolidaron su técnica trepando por paredes de escasa rugosidad. Sus huellas, aunque invisibles, son las mismas que han quedado marcadas en paredes de tanta verticalidad y envergadura como la sudoeste de El Capitán, un promontorio de granito de más de 2.000 m. de altura situado en el californiano Parque Nacional de Yosemite; en el Everest, o en la misma Oeste del Picu Urriellu, de caliza anaranjada, donde abrieron más de una vía directísima. Y yo me pregunto finalmente si, con este historial, ¿va a perder el Xalo su condición de escuela de escalada?- JT           
                                                                                              _________________

P. D.- Parece que la instalación de aerogeneradores de gran potencia en el coruñés Monte Xalo puede ser abortada. Aena ha informado que no autoriza la construcción de ese parque eólico por cuestiones de seguridad aérea (17.02.2013). Razón fundamental: entorpecería las maniobras de aterrizaje y despegue de aviones en el aeropuerto de Alvedro, comprometiendo la seguridad de los vuelos. Mala noticia para los vecinos que iban a ceder sus terrenos a cambio de unos ingresos.- JT
P.D.- Mi agradecimiento a Enrique de Arce por facilitarme las fotos de este post.

Vista del valle de Celas desde las rocas de O Petón do Xalo (Culleredo-A Coruña)
              
Un aspecto del promontorio granítico. La roca es bastante lisa y escasamente granulada 

                                             Jesús Vázquez abre la vía que llevaría su nombre


Enrique observa la subida de Jesús asegurándolo con cuerda

Fernando Rodríguez Gil desciende en rápel por la pequeña pared

A Enrique de Arce le tocó recuperar algunas clavijas al subir

jueves, 19 de julio de 2012

Santiago Rey: “Estamos al borde de la insumisión”

El pasado día 13, el presidente y editor del diario La Voz de Galicia publicaba un nuevo artículo sobre la situación de España. Santiago Rey vuelve a dar en la diana con su acerada crítica sobre las medidas del gobierno contra la crisis. Son muy fuertes, todos lo admitimos -Gobierno incluido-, menoscaban la aplicación de la justicia social, en perjuicio del ciudadano de a pie, y devastan el ya precario bienestar de los más débiles, mientras las clases altas y poderosas de la banca y la política mantienen su status económico prácticamente intocable. La herencia recibida obliga a nuestros gobernantes a someterse a Europa. Pero, ¿no hay acaso otras vías menos dolorosas para que esas medidas causen el menor daño social?

“(…) Habría que cuestionarse –dice este articulista- si tiene España que someterse a los dictados de quienes actúan solo por su propio interés, sea desde los grises despachos de Bruselas, los funcionales de Berlín o los lujosos de la City londinense y otras capitales del mundo. Ni la Unión Europea, ni Alemania ni los famosos mercados están legitimados para imponerle a España una especie de suicidio económico y social. Porque los términos en que se está planteando -como ya le sucedió a Grecia y a Portugal- no son de ayuda, sino de usura.”
      Y si en el contexto europeo es inevitable someterse a semejante disciplina (que no es otra que socializar la miseria a marchas forzadas), un buen gobernante tiene la obligación de buscar alternativas con una sola finalidad: preservar al máximo los derechos, la forma de vida y las sanas expectativas de sus ciudadanos. Los políticos están para resolver problemas; no para agrandarlos. Pues bien: se ha hecho todo lo contrario. Lo que el miércoles anunció Mariano Rajoy a los españoles -por decirlo de una forma elegante- no es de recibo. No debiera esperar aplauso, desde luego; y ni siquiera comprensión, por mucho que se hagan tantos esfuerzos en las opiniones publicadas. De ningún modo puede compartirse que tengan que afrontar semejante factura tres o cuatro generaciones de españoles, mientras se regodean en sus poltronas los verdaderos causantes de la bancarrota del sistema financiero y del despilfarro continuo del dinero público.”
Cola en la oficina de empleo. 
España, récord de parados
 (Del blog casadelangel)
“Basta poner el ejemplo de la gestión de Bankia, contemplar el desahucio de una familia en paro o asistir a una manifestación de los pequeños ahorradores atrapados con trampa en las preferentes, para preguntarse por qué los que originaron este enorme daño a la sociedad se escabullen sin dar cuentas. Del mismo modo, mucho antes de blandir el bisturí -como hace ahora este Gobierno, y antes el de infausto recuerdo-, habría que haber analizado con rigor dónde están las vías de fuga que vuelven insostenible el gasto público. Si de verdad se quisiera ver, no llevaría mucho tiempo constatar que la dilapidación tiene su origen en la exagerada hipertrofia de las estructuras políticas. Ayuntamientos incapaces de sostenerse, diputaciones carentes de utilidad, comunidades autónomas creadas para engordar a la clase política, ministerios vacíos de contenido, instituciones acomodadas en el boato, televisiones públicas infladas en varias capas por cada gobierno de turno para asegurarse su propaganda. Ahí es donde ni siquiera ha entrado el bisturí del Gobierno. Sin embargo, ha cortado sin contemplaciones en el único tejido sano que tiene España: su gente, su clase media.

El poder no se ha atrevido con los que tienen
poder, pero sí con los que no lo tienen.”

      “En primer lugar, ha hundido a toda la población haciendo subir el IVA justo cuando más detenido está el consumo. Es tal la aberración (por lo que tiene de contradicción con los cacareados objetivos de crecimiento y creación de empleo) que hasta algunas grandes empresas que tienen la fortuna de poder aguantar ya han anunciado que no lo repercutirán a los consumidores. Junto con ese castigo general a la economía de la clase media, el Gobierno se ha aplicado para hacer aún más daño a quienes menos lo merecen. Retira la paga extra de Navidad a los empleados públicos, quizá el sector más injustamente tratado por este Gobierno y el anterior. El médico que atiende en la Seguridad Social, el profesor que se encarga de educar en el colegio público o en la Universidad, el bombero, el policía y todos los que sirven a los ciudadanos, despreciados una vez más por quienes deberían motivarlos.
Hay ricos sin pudor (De Bula revista)
Reduce las ya de por sí exiguas e incompletas ayudas de la ley de dependencia, y envía al fondo del pozo a quienes tienen que atender a familiares impedidos, aun a sabiendas de que esa es la peor situación para poder conciliar las obligaciones personales con un trabajo. Quienes lo han perdido o pueden perderlo son hoy el eslabón más débil de la sociedad. Y para ellos también ha habido más bisturí, dado que se reduce el seguro de desempleo. Con los parados, son los pensionistas los que quedan en peor situación, ya que el IVA en productos básicos no distingue edades ni situaciones personales, y el copago farmacéutico les exprime lo que no tienen. Tamaño ataque a la línea de flotación de la clase media no se arregla de ningún modo. Ni siquiera incluyendo en el paquete otras medidas menos insensatas, como rebajar el número de concejales (aplazado al aún lejano 2015), o recortar las subvenciones a partidos y sindicatos en vez de eliminarlas. Tampoco con el gesto a la galería de bajar el sueldo de los ministros y altos cargos.”
      “Si hoy se consuman todos estos duros hachazos a la vitalidad del país, nadie debería extrañarse de que se produzca no ya el desafecto general hacia los gobernantes actuales y anteriores, sino algo peor. Cada vez está más presente entre gente buena y civilizada la idea de que los políticos que les piden el voto terminan traicionándolos. Por eso crece el sentimiento de insumisión. Lo cierto es que quienes desgobiernan así son los únicos culpables de que cada vez seamos más los que nos sentimos insumisos políticos. Mejor les sería revocar urgentemente estas aberraciones. O si no pueden o no quieren, irse ya a descansar a casa.”

Enlace para leer el artículo en el diario: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2012/07/13/borde-insumision/0003_201207G13P21993.htm

jueves, 28 de junio de 2012

Arde Lucus, la fiesta romana por excelencia

      A mi paso por Lugo, la Lucus Augusti romana, decido tomar un cafelito en la zona histórica de la ciudad. Aparco el coche detrás de la antigua cárcel. Luego atravieso la muralla patrimonio de la humanidad por una de sus diez puertas, la del Obispo Izquierdo, observado desde el adarve por un grupo de paseantes. Camino hacia el centro, y, ¡oh, Dios mío!, no puede ser, no he bebido, estoy consciente, ¿qué me pasa?, ¿alucino? ¡Veo romanos por todas partes! ¡Romanos y romanas! Pasean por las calles repletas de gente y lugares de comida. Beben vino sacro de la ribera miñense, también cerveza en grandes bocks. Los más glotones se ventilan sin aspavientos y en un tris tras jugosas costillas de cerdo celta a la brasa. Estoy en la capital del buen gourmet. La plaza mayor ha sido tomada por tenderetes de artistas y artesanos, maestros todos ellos en sus distintas especialidades. Están mezclados. ¿Se adelantaron los romanos a Gropius, el de la Bauhaus, eliminador de barreras entre arte y artesanía?
      Cuando me aproximo al Ayuntamiento, veo, junto a una de sus paredes, ¡material bélico de las legiones del imperio! Torreta de asalto, ballesta, catapulta… ¿Entramos en guerra? ¿Ha comenzado el levantamiento de la plebe contra el poder exigente y aniquilador de Madrid y Bruselas? ¿A quién se van a cargar estos hijos de aquel pueblo de gentes estoicas, aguerridas, de alma entregada al druida, asentadas en este trozo de territorio galaico? ¿Contra quién van a guerrear los descendientes de césares, senadores, tribunos, artistas o legionarios, cultivadores exquisitos de las  artes y las ciencias, fundadores, dos mil años atrás, de la Lucus Augusti, hoy Lugo a secas?

Fiesta de interés turístico
      No, no suenan a guerra los tambores. Suenan a paso marcial, en filas poco prietas, más bien desordenadas, en un desfile de toda la sociedad romana y castreña representada por los ciudadanos de Lugo. Suenan a euforia, a gozo, a felicidad. Celebran la Arde Lucus, undécima edición, catalogada como Fiesta de Interés Turístico de Galicia. Hombres y mujeres, niños y niñas de toda edad, clase y condición (como otrora se decía), visten atavíos de aquellos tiempos: la ropa elegante y vistosa del pueblo romano, las pieles de los antiguos pobladores de Galicia, las recias armaduras de los legionarios, las armas del gladiador, y también -no podían faltar en una sociedad ilustrada como la lucense- los símbolos de una cultura que invadió Europa y contribuyó a civilizarla.
      Durante tres días Lugo fue ciudad de romanos y galaicos. Las gentes que poblaban antaño este territorio se sometieron al Imperio, bajo la fuerza poderosa de las legiones. Al fin Roma implantó aquí su cultura y sus costumbres. Pasados más de dos mil años, el rencor contra los invasores se ha trocado en camaradería y amistad duradera e inquebrantable. Mas, si entre ellos retoñasen diferencias, estoy seguro de que pronto desaparecerían: los caldos sacratísimos de la ribera del Miño no tardarían en devolverlos a la concordia.

Dos milenios atrás
      Han logrado los organizadores preparar unas grandes fiestas. Se cuidó todo: atuendos, ornamentación, escenarios, tenderetes y actos, de tal manera que Lugo parecía haber regresado atrás dos milenios. Se representaba lo más característico de aquella época:  mercado, artesanía y artesanos, campamentos, armas, termas (estas, auténticas), coliseo, circo, anfiteatro, gladiadores,  etc. Y la estructura de la sociedad romana se identificaba fácilmente por las vestimentas que los lucenses, volcados en esta celebración (en especial profesores y alumnos de colegios de la ciudad), confeccionaron para darle un tono de realismo. Para completar la perfección del recuerdo, durante los tres días de festejos se emitió moneda romana de cobre para cambiar. Todos los establecimientos cobraban en esa divisa. ¡Oiga, señora Merkel, se han cargado el euro…!
      La sociedad de la Roma antigua ocupaba calles y plazas, bares y tascas, restaurantes y chiringuitos en los que el pulpo y los asados recibían la mayor demanda. No eché en falta ninguna clase social. Estaban el Senado y la Orden Ecuestre; los comandantes, los gobernadores y los funcionarios (¡coño, ya había funcionarios!); la plebe, fácilmente satisfecha entonces por recibir trigo gratis y diversión, o sea, pan y circo (hoy recibe más: pan y fútbol, coche y televisor); estaban los esclavos, los libertos… todos invadían la ciudad. ¡Arde que arde Lugo! Hasta los empleados de bares y restaurantes vestían ropas de la época. Y un toque original: entre los grupos sociales que desfilaron por la calles del centro, se movía con agilidad un fauno de largas y puntiagudas orejas, de más de dos metros de altura, subido a unos zancos. Era la pincelada que completaba el recuerdo de la mitología; el recuerdo de unos seres de fantasía, habitantes de campos hoy despoblados por el éxodo de las gentes a la ciudad.

Mucho más que comida
      Y para comer, Lugo, reza el lema turístico de la ciudad gallega. Bueno, digo yo, para comer, beber y divertirse. Además, para disfrutar de la amistad de unas gentes de entrañable simpatía y cordialidad. Y sobre todo, también digo, para enriquecerse culturalmente en los ilustrados ambientes de una urbe que debía ser toda ella, de la muralla para adentro, patrimonio de la humanidad, incluidas sus gentes.
      Dejo a continuación fotos del desfile romano-galaico con el fin de que el lector tenga una visión más completa de la Arde Lucus. Pueden servir para obtener copias a las personas que participaron en esa gran marcha. Enhorabuena, pues, por el éxito de los festejos, por la contribución lúdica a la historia y la cultura, y por el derroche de alegría y jocosidad de los participantes ante un público que acabó la jornada romanizado. ¡Que arda Lugo muchos años! -JT

Carteles de esta fiesta de interés turístico con la catedral al fondo
La participación de la mujer en este festejo es importante. Su masiva presencia realza la marcha

Profesores y alumnos de los centros de enseñanza participan en el desfile

También los peques se romanizaron. Ahí van, disfrutando del desfile junto a sus padres 

Tambores, estandartes, y un papá romano con su hijo en la silla

Docentes y alumnos del ANPA Menéndez Pelayo

La presencia inesperada del fauno con su gaita sorprende a niños y mayores

El estandarte del Colegio Cervantes lleva la bandera con los colores del CD Lugo, ya en Segunda División

  Las gafas desentonan con el atuendo, pero el sol y la belleza de las luguesas justifican su uso

Romanos entre el público: senadores, plebeyos y soldados

El legionario abre paso portando el estandarte de su colegio

Participantes del Colegio Divino Maestro. Alguien lleva un paraguas sin romanizar

Las tribus castreñas estaban bien representadas

Colegio Salesianos. Guardia pretoriana del emperador

Tras la guardia desfila un grupo de jóvenes tocando tambores

Aspecto general del desfile a su paso por la Plaza Mayor

No son tambores de guerra sino de paz, de pura paz romana. En la pared, un cartel anuncia la exposición de pinturas del recordado galleguista Isaac Díaz Pardo, recientemente fallecido. Fue el creador de Cerámicas del Castro y continuador de la fábrica de Sargadelos

Va a comenzar la parada. Los infantes, armados con escudo y lanza, esperan a que suene la orden de marcha para ponerse en movimiento

Una fuerza militar protege la ciudad amurallada. Mantiene el orden y la alegría para que todos disfruten de la fiesta

Los jóvenes aporrean el tambor para dar un tono de marcialidad al desfile

Estandartes del Salesiani Luci Augusti

De los bares repletos de parroquianos sale la gente a contemplar el paso de estos soldados bien protegidos por sus cascos, malla y armadura pectoral

Legionarios romanos patrullan por los rincones lúdicos de la ciudad. Hay que velar por la alegría del público

La gente se agolpa para presenciar el paso de romanos y galaicos. Al perrito lo han vestido a tono con la fiesta

Terminada la sesión de los senadores, celebrada delante del Palacio Episcopal, sus miembros se retiran a comer en alguno de los numerosos restaurantes del casco histórico de la ciudad

viernes, 11 de mayo de 2012

Caminito del Rey: una pasarela llena de emociones

      El Chorro es uno de los parajes más bellos de Andalucía. Está en la provincia de Málaga, a diez kilómetros del bonito pueblo blanco de Álora, y también cerca de Ardales. El lugar es conocido por su belleza, pero, sobre todo, y muy especialmente, porque ha sido y es visitado por montañeros de España y del exterior que han abierto en sus paredes vías de toda clase de dificultad. Este impresionante roquedal de calizas y dolomías del Jurásico, de buen agarre, pero con paredes de gran verticalidad, se alza sobre el embalse de los ríos Turón y Guadalhorce, en un lugar extremadamente abrupto, con un desfiladero, el de Los Gaitanes, bien encajonado entre bloques calcáreos, y con una garganta estrecha, pero cómoda, por la que se circula en automóvil. La erosión modeló con el paso del tiempo a escala geológica caprichosas formas en la caliza. Son impresionantes, por ejemplo, los farallones del anticlinal erguidos en desafiante posición sobre el río, y esas oquedades semicirculares abiertas en la roca por los efectos de la erosión y el viento, con un trazado tan perfecto de formas y vaciado que parecen obra del hombre.

UN REY SIN VÉRTIGO
      Junto con el interés que despierta el modelado de la roca por fenómenos naturales, caprichoso y espectacular, de un paisaje peñascoso multiforme, no menos interesante es el trabajo humano en esa zona altamente turística. La línea del ferrocarril Málaga-Córdoba penetra en las entrañas de las rocas inmensas y las atraviesa en más de once túneles. La construcción del tramo fue en su momento una obra de ingeniería de renombre mundial. Además, en el desfiladero de Los Gaitanes, la Sociedad Hidroeléctrica El Chorro construyó a principios del siglo XX un camino adosado a sus paredes con el fin de poder transportar material y efectuar labores de mantenimiento, y también para facilitar la comunicación entre el embalse de El Chorro y el Salto del Gaitanejo. En 1921, Alfonso XIII y su séquito utilizaron esa pasarela el día de la inauguración de la presa del Guadalhorce. Le dieron luego el nombre de Caminito del Rey. Como dato curioso cabe señalar que los constructores del caminito debieron recurrir a marineros carentes de vértigo, expertos en trepar por cuerda hasta las cimas de los mástiles de grandes veleros.
      Si es verdad que anduvo por él, lo cierto es que el monarca le echó bemoles. Es un caminito, o más bien una pasarela de hierro y cemento adosada a la roca, de poco más de un metro de ancho. Tiene unos tres kilómetros de recorrido y cuelga sobre la pared a una altura media del río de unos cien metros. Cuando estuve cerca, observé que se encuentra en muy mal estado. Había varias personas transitando por ella pese a que han prohibido utilizarla a causa del deterioro que sufrió en los últimos años. Llevaban arnés y cabo de anclaje con mosquetón que deslizaban por un cable de acero instalado hace pocos años a lo largo del trayecto. 

ACCIDENTES MORTALES
      Y está bien que tomen precauciones, porque es una ruta marcada por la tragedia. No hay más que ver el estado de la pasarela, sin peldaños en varios tramos y con la estructura de hierro bastante oxidada. Antes de la colocación del cable de anclaje perdieron en ella sus vidas varios excursionistas al romper el suelo y precipitarse al vacío. En los años ochenta, cuando visité por primera vez El Chorro, con idea de hacer alguna de sus múltiples vías de escalada, y tuve que renunciar por no tener el material adecuado, la pasarela estaba en buen estado, era un gran atractivo para los visitantes ansiosos de asumir algún riesgo y ponerse a prueba de vértigo. Hoy, por el Caminito del Rey sólo transitan montañeros bien equipados técnicamente y sin temor al vacío.
      En el barrio de El Chorro, situado sobre la presa, hay algunas fondas y mesones. Es muy recomendable, para quienes quieren hacer de la visita lugar de descanso y buena mesa, el Complejo Turístico Rural La Garganta, dotado de apartamentos y habitaciones con vistas al valle y las montañas, y en cuyo restaurante, con piscina anexa, pueden degustarse vinos del país y algunos de los mejores platos típicos de la Andalucía malagueña, guardadora rigurosa de legado andalusí. En definitiva: El Chorro es un pequeño paraíso de la escalada, que ofrece, además, la alternativa de cómodas e interesantes rutas para los ciclistas y los amantes de la geología, la historia y la arqueología.- JT  
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P.D.- En el año 2015 el Caminito fue restaurado. Hoy es uno de las pasarelas más espectaculares del mundo por la que transitan turistas acompañados de guías. Pero, atención, hay que solicitar la visita con tiempo, debido a la gran demanda de peticiones. Para los montañeros, el Caminito perdió interés. Ya no es aquella ruta peligrosa, llena de riesgos; no es la ruta de una pasarela destrozada por el paso del tiempo y por la que había que caminar anclado a un cable de seguridad para no precipitarse al vacío. No, no, ya no es aquel peligroso trayecto, pero, aún así, aún con la restauración realizada, con la reposición de cables y peldaños firmes y seguros, pasear por tan singular camino adherido a la pared de la montaña es una experiencia entretenida y gratificante hasta para el más exigente alpinista.  



Uno de los túneles del ferrocarril pasa por las entrañas de este imponente roquedal en el que se han abierto muchas vías de escalada.


Sobre la presa de El Chorro destaca el edificio del Complejo Turístico Rural La Garganta. Al fondo, uno de los murallones calizos de la zona muestra su esplendidez para el deporte de la escalada.

Oquedad producida por la erosión y la fuerza del viento en la compacta caliza de El Chorro.


Terraza del Complejo Turístico La Garganta. Desde ella se pueden seguir cómodamente con prismáticos las ascensiones de los montañeros por las empinadas paredes del roquedal. La escena recuerda a la Kleine Scheidegg del Oberland bernés, donde los multimillonarios y los no tan pudientes suelen ser testigos presenciales de grandes ascensiones por la norte del Eiger.

Vista del primer tramo del Caminito del Rey, adosado a las paredes del desfiladero 
de Los Gaitanes.                 

Las montañas de El Chorro, mundialmente conocidas, ofrecen múltiples variantes y dificultades para la práctica del montañismo y la escalada.

Las flechas señalan el comienzo de la pasarela, apta sólo para montañeros con experiencia y equipados con material de seguridad, y el puente por el que el caminito pasa a la otra parte del desfiladero. 
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Dejo aquí dos enlaces para visualizar sendos vídeos sobre el  “Caminito del Rey “, de los que son autores los miembros del Grupo de Montaña de Málaga (GMM). En ambos se pueden apreciar la dificultad y los peligros que hoy encierra esa ruta, a cuyos constructores habría que rendirles un homenaje póstumo. Imagínense el peligro que corrieron aquellos hombres durante la instalación de esa larga pasarela sobre el abismo. ¡Con los escasos y deficientes medios de escalada que había a principios del siglo pasado! Fue toda una hazaña de unos valientes marineros habituados a superar el vértigo en sus ascensiones a las cimas de los mástiles de grandes veleros.

lunes, 7 de mayo de 2012

Periodismo: el deterioro de una profesión postergada


La profesión periodística está en mínimos. El año pasado se perdieron en España unos seis mil empleos, cerraron cincuenta y dos medios de información, y hubo veintitrés ERE. ¡Vaya escabechina! Ahora vienen las lamentaciones y la protesta unánime por una situación que ha puesto a miles de profesionales en la calle. Hay que ver cómo estaban –y aún siguen estando- los kioscos en las últimas décadas. Sus estanterías y paneles lucían repletos de revistas y diarios. Allí estaban todos representados: los escasos medios independientes, los lobbys políticos y económicos, y toda suerte de grupos lagoteros beneficiados por el poder.
      Sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia, rezaban las pancartas exhibidas en las protestas públicas de los profesionales que se echaron estos días a la calle en muchas ciudades de España. ¿Tienen razón? ¿Son reales sus afirmaciones? Reflexionemos sobre el sentido de estas frases. No hay periodismo sin periodistas. Bueno, si admito que no, es decir, que no lo hay, los colegas me aplaudirán; pero si afirmo lo contrario, la cosa cambia: me considerarán un renegado de la profesión. Mas lo cierto es que estamos viendo cómo hay periodismo sin verdaderos periodistas. En los medios proliferan desde siempre los intrusos, que en menor, igual o mayor medida que el titulado contribuyen a sacar adelante un periódico o un informativo de radio o televisión. Han entrado por la puerta falsa, muchos carecen de titulación, de estudios, y hasta no tienen la debida formación cultural y técnica que su trabajo debe de exigirles, aunque muchos la adquirirán con la práctica.

UN TEMA REPETITIVO   
      Cabe admitir que, cuando no había escuelas especiales de periodismo, accedieran a las redacciones los listillos de turno, los buscadores de empleo, o simplemente quienes, en el decir de otros tiempos, se hacían periodistas porque no servían para otra cosa. Pero desde el momento mismo en el que la profesión fue regularizada, primero con la creación de escuelas especiales, y después con el traslado de los estudios a la universidad, no se entiende cómo los profesionales no fueron capaces en tantos años de acabar con el intrusismo. Desde finales de los sesenta, todas y cada una de las asociaciones de periodistas han venido tratando este tema en sus asambleas con la intención de dignificar una profesión muy puteada por los poderes públicos y económicos, sometida por esos grupos fácticos que no quieren voces libres e independientes. Llegados al día de hoy, la titulación universitaria como exigencia ineludible en las redacciones sigue siendo una pompa de jabón que cualquier político u empresario puede deshacer de un soplido. 
     Los periodistas, admítaseme, tienen buena parte de la culpa de sus propios padecimientos. Porque, por miedo a perder el puesto, por insolidaridad, o por dar jabón al empresario o al político de turno carecieron de fuerza y eficacia en su lucha por el amparo legal, sin lograr un nivel de seguridad similar al de abogados, médicos, jueces o arquitectos, por citar unos ejemplos. Así, las redacciones se llenaron de intrusos, o más bien de oportunistas de escasa o nula experiencia, sin que hubiera una oposición efectiva de los profesionales con estudios y titulación. Hoy se paga con lágrimas lo que ayer simulaba amenaza y peligro, pero, como había trabajo para todos, se vivía felizmente en un mundo husleyano. Hay que admitir, no sin tristeza, que el túnel por el que hoy se circula es largo y la luz no se ve por ningún lado. El desempleo y la desaparición de medios, bien sea por las razones apuntadas; bien, y sin duda, por la crisis que atenaza nuestra economía, ambas cosas están causando gran daño a una profesión aherrojada por políticos y legisladores.

PERIODISMO SECTARIO
      Sin Periodismo no hay democracia, reza la segunda sentencia de los manifestantes. Pero hay que añadir un matiz: sin periodismo independiente y libre. Porque el actual, en gran parte sectario, es antidemocrático cuando se encubre como neutral sin mostrar su tendencia política o la identidad de la bandería a la que sirve. En un programa de Veo Televisión, del diario El Mundo, contemplé por primera vez un hecho excepcional: su conductor, Carlos Cuesta, al comienzo de su intervención, confesó ser de derechas. Simple y llanamente. Sin perjuicios. Sin temor al qué dirán. Fue todo un ejemplo de honradez profesional. Si todos se comportaran así, mejor le iría a nuestra débil democracia.       
      Lo malo es que al paso que vamos no me extrañaría que la sociedad recuperase el concepto que tenía antaño del profesional de la información. Es tan fuerte la destrucción de empleo, son tan profundos y crueles sus resultados y tantos los profesionales que pierden su trabajo, que acabarán causando lástima y siendo objeto de acciones misericordiosas como la que se cuenta de la duquesa de Medina Sidonia, quien,  al avisarle de que habían llegado a su palacio los periodistas de Madrid, no se le ocurrió otra cosa que exclamar: “¡Pobrecitos, denles algo de comer!” - JT
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P.D.- Al regreso de un largo y enriquecedor viaje por tierras del sur me encuentro con la desaparición de mis mascotas, Gumersinda y Agripina. Parece ser que en mi ausencia me han puesto a parir. Cuando las pille, van a estar dos meses leyendo sin descanso el Ulises en verso de Joyce. A ver si así dejan de cotillear.    

martes, 17 de abril de 2012

Santiago Rey: España ya no es dueña de su destino


El presidente y editor del diario coruñés La Voz de Galicia, Santiago Rey Fernández-Latorre, aborda de nuevo en un artículo publicado estos días la situación actual de España. El exceso de organismos y entes públicos; el mantenimiento de sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos con dinero de todos los ciudadanos, y el despilfarro que supone el funcionamiento de diecisiete televisiones financiadas con nuestros impuestos son algunas de las razones de una sangría económica que la clase política no es capaz de frenar. “España –dice Santiago Rey- ha dejado de ser dueña de su destino”. He aquí un resumen del trabajo de este destacado articulista:

“Tras tantos años advirtiéndolo desde estas páginas ante la indiferencia de muchos, nadie duda ya de que España ha viajado sin remedio hacia el fondo del pozo. Hoy, cuando el país vive sus horas más amargas, acribillado por el mayor destrozo jamás visto en su economía, y prácticamente abandonado por quienes tenían que haber presentado batalla, la sociedad asiste entre la ira y la resignación a una catástrofe sin precedentes que mina su fe, agrede su dignidad y destroza su esperanza”.

“Haber alertado hasta la saciedad del peligro no ha evitado, por desgracia, que la situación empeorase hasta ver cómo España ha dejado de ser dueña de su destino, zarandeada día a día por el terrible rigor de la intervención financiera que alientan sus acreedores. Caer en esa red -si de algún modo no hemos caído ya- solo podrá traer más desgracia a los españoles y más descrédito a quienes, teniendo en sus manos los resortes políticos y económicos, han eludido flagrantemente sus obligaciones”.

“Diecisiete Gobiernos autónomos con sus diecisiete Parlamentos -muchos de ellos inventados en comunidades sin personalidad definida- han dado lugar a reinos de taifas, donde se instalan el despilfarro, el sinsentido y, en ciertos casos, la corrupción más obscena casi a la vista de todos. Cincuenta diputaciones que no tienen más objeto que repartir prebendas y favores entre los afines. Cuatro mil chiringuitos con sus gestores, plantillas y presupuestos sustraídos al control público. Numerosos defensores del pueblo mientras el pueblo permanece indefenso. Sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos mantenidos a expensas del dinero público, conseguido a veces de forma irregular, que trabajan para cualquier cosa menos para el interés general. Cámaras inútiles como el Senado. Miles de ayuntamientos inflados de nóminas y concejalías, pero vacíos de recursos. Trece televisiones autonómicas que consumen cada año 1.650 millones de euros en presupuesto y suman una deuda conjunta semejante. Y clubes de fútbol convertidos en nidos de trapicheo y marrullería que deben a todos los españoles más de 700 millones de euros”.

“Nada de esto es nuevo ni se dice por primera vez en este diario. Pero su sola enumeración una vez más debiera sobrecoger, porque muestra la punta del iceberg de un Estado insostenible. Y revela, sobre todo, la falta de valentía de quienes, por haber sido elegidos con los votos de los que sufren la crisis, están obligados de forma imperativa a acabar con semejante desatino”.
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