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lunes, 3 de junio de 2019

Desafiar el riesgo, el valor social más apreciado

Paso de Mahoma. Revista Oxígeno
La masificación lo invade todo. Llegamos ya a unos niveles de estupidez del grado ABO, que para los franceses es algo así como de extrema dificultad. La valía de la persona no se mide hoy por su capacidad intelectual, por su formación y comportamiento, ya no. Hemos pasado de lleno a la fase testicular, tan hispánica como grotesca. El huevo como sinónimo es el factor clave en la medición de la capacidad humana, de su valor como persona dentro del entramado social. Usted puede ser un hombre culto, tolerante, sociable, amable, humilde, generoso, pero, si carece de potencia testicular, olvídese de ser reconocido socialmente como persona admirable.
          En los últimos años esa potencia se ha hecho determinante para un número cuasi infinito de ciudadanos. Ideada y extendida por empresas turísticas, alcanzó pronto un alto número de participantes ávidos de destacar socialmente por la capacidad de sus gónadas. Este nuevo estilo de despunte social está de moda desde hace años. Y se extendió por todos los campos de las actividades de riesgo. Hoy tiene presencia habitual en el montañismo, la espeleología, el barranquismo, rafting, puenting y otras aventuras. Si usted visitaba antaño, en feliz sosiego, una montaña emblemática, olvídese de disfrutar hoy de ella de la misma manera. Lo más normal es que se encuentre como en un vagón del metro de Madrid, Berlín o Barcelona a hora punta.

Gregarismo humano
         Los aficionados de toda la vida a los deportes de riesgo hemos venido observando con justificada preocupación cómo una y otra vez nuestras queridas montañas se iban poblando de gentes que, como rebaños de ovejas, seguían fielmente a su guía y pastor. En Alpes, ya en los años setenta, llegué a ver ringleras de turistas subiendo por las heladas rampas del Mont Blanc, rebasado el Goûter, en riguroso desfile procesional, atentos a las indicaciones del primero de la fila. Pronto comenzó a extenderse la masa humana a las principales cumbres de la cordillera alpina. La himaláyica parecía resistirse a invasiones, pero, poco a poco, con el apoyo de empresas internacionales de turismo, acabó también en un caos similar.
Everest. National Geographic
          Recientemente, más de doscientas personas esperaron en la arista final del Everest a tener expedito el acceso a la cima. Algunas murieron. Subían siguiendo a expertos alpinistas a sueldo de empresas de turismo internacionales. Casi de manera simultánea se registró una escena similar en el Aneto, de cumbre aragonesa, robada ocasionalmente por un necio separatista que la incluyó en su plan de Países Catalanes, como si en esas hermosas montañas oscenses fuera el catalán idioma común. Tuvo que ser un suecano, Joan Fuster, de mente febril y estrecha, quien inventara ese territorio ficticio con la intención de borrar la realidad histórica y geográfica de las regiones que proponía incorporar.
          Pero sigamos en la montaña. La foto de decenas de turistas en el Puente de Mahoma, paso final para pisar la cumbre del Aneto, es tan patética como la del Everest, salvando las distancias en altura, magnitud y dificultad entre ambas cimas. ¡Qué horror! La cantidad de basura que se acumula en estas concentraciones deteriora el medio vital. El riesgo de accidente persiste, pero más aún cuando se ataca el objetivo de manera masiva. Está visto: para destacar socialmente hay que echarle güevos. La cultura y la educación son poca cosa comparadas con el Paso de Mahoma o la terrorífica arista del Everest. Todo es cuestión de testosterona. Cuanta más tengas, mejor valorado serás socialmente.- JT

miércoles, 20 de julio de 2011

Un vídeo del Aneto “by Vidal” recomendado

Elegí esta foto de Puronervio porque refleja muy bien las aglomeraciones que se producen en el paso aumentando el riesgo de caída. Alguien instaló cuerda para asegurar a los indecisos. Buena medida. 

      Es bueno que los no iniciados en el montañismo, en especial esos excursionistas temerarios que pretenden alcanzar metas aparentemente fáciles, sin poseer  la debida experiencia, conozcan el vídeo que el deportista ¿palentino? Vidal incluyó en su blog ¡¡¡Montañas a esgalla!!! y en You Tube. Además de experto montañero y hábil esquiador, el autor sabe reproducir con acierto y buena calidad de imagen sus ascensiones a las montañas en vídeos y fotos. Esta grabación suya del Puente o Paso de Mahoma en el Aneto, techo pirenaico de 3.404 m de altitud, es una buena muestra del obstáculo más peligroso de la subida. Paso fácil, pero estrecho y de gran verticalidad, a veces se suele recorrer con ligereza, buscando el agarre de la bota en aquel caos granítico de regular adherencia y presas de mano que faciliten el equilibrio.
      En cuanto al nombre, a mí me parece que su autor, un ruso, no se lo dio pensando en la cimitarra de acceso de los justos al paraíso de Alá, como dicen los entendidos, sino por acordarse de su profeta Mahoma en ese tramo final del recorrido para maldecirlo. ¿Acaso el ruso profesaba el islamismo? ¿Fue el bautizo de ese puente o paso una idea ingeniosa o una maldición? Un cristiano lo hubiera llamado Paso del Diablo después de soltar una blasfemia. Porque, tras el esfuerzo de la subida por empinados neveros y tramos de incómoda roca; cuando ya crees tuya la ambicionada cumbre, has llegado al final de la marcha, estás cerca del objetivo, encontrarse entonces con el filo profundo de ese estrecho paso abismal mueve a maldecir más que a pensar en cuestiones espirituales.
      Hoy abundan las cordadas que suben al Aneto en tropel, pisándose los talones, como si el tiempo no llegara para disfrutar de la cima y volver al valle antes del anochecer. Esos apresuramientos, a veces irreflexivos, son el mayor peligro de una vía que con prudencia puede ser recorrida en su totalidad sin mayores contratiempos. E incluso creo que no es indigno, sino acertada decisión, echar mano de la cuerda en el paso para atravesarlo sin que a uno se le afloje el vientre o se vaya al carajo en ese despeñadero.
      Para un montañero experto la subida por la Renclusa es fácil, pero no carente de riesgo. Y digo yo que, por ejemplo, no se debiera despreciar el uso de crampones aunque la nieve del glaciar (hoy más bien nevero de grandes dimensiones) sea blanda (¡hay hielo debajo!), ni tampoco recorrer atropelladamente el ya mítico puente o paso como si se tratase de una carrera de velocidad en pista.
      A quienes no conocen el Aneto, pero lo tienen en su lista de futuras ascensiones, les recomiendo que vean, pues, esta grabación de Vidal. Porque, después del esfuerzo que supone la subida, renunciar a la cima en su antesala por miedo al vacío debe causar gran insatisfacción, o, cuando menos, un enorme sentimiento de fracaso.- JT 

P.D.- Un puente se construye sobre una depresión, sea un río, una fosa o un abismo, para unir dos partes del terreno. El mal llamado por muchos montañeros Puente de Mahoma es en realidad un paso estrecho con precipicios a ambos lados, pero con la base bien asentada en la loma cimera del Aneto. Así pues, lo propio es llamarle Paso -y no puente- de Mahoma.