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Falta protección frente al virus |
Que
a lo largo de la historia de la humanidad haya habido pestes con
millones de muertes puede entenderse por la escasez o falta de
medios de prevención y terapéuticos. En el medievo, y ya no digamos
en la antigüedad, las pestes arrasaban pueblos, ciudades y países,
dejando un número de muertes difícil de precisar, aunque los
estudiosos les han puesto cifra. El mundo no era una aldea global,
como lo es hoy, comunicada en su totalidad por tecnologías impensables en
los tiempos de la Peste Antonina (unos 5 millones de muertes)
o de la Peste Negra (hasta 200 millones), por citar dos
ejemplos. Además, en la época romana y en el medievo, los virus
tenían el campo abonado para propagarse por falta o escasez de
higiene en todos los ámbitos y, evidentemente, por la inexistencia
de vacunas, antibióticos y otros medios como los actuales para
combatir las enfermedades.
Deficiente
gestión de la crisis
Que
a los emperadores de la Italia romana se les haya ido de las manos el
control de la llamada Plaga Antonina, procedente de Egipto, o que los
pueblos de la Europa del medievo sufrieran, sin poder combatirla, la
llamada Peste Negra, originada por la pulga de las ratas, se puede
comprender por los escasos avances en sanidad e higiene que había en
aquellos siglos. Sin embargo, es difícil de entender que con los
medios de investigación, capacidades técnico-sanitarias y los
fármacos de nuestros días llevemos varios meses intentando liquidar
a un bicho asesino. Un maldito virus de membrana con espigas que le
sirven de adhesión y penetración en nuestras células, acaban
obstruyendo los alvéolos y llegan a producirnos la muerte. Es
inconcebible que, ante esta seria amenaza, el Gobierno no haya previsto
dotar al país de los medios de protección suficientes para frenar
el aumento de enfermos. La gestión está en manos de un equipo de
políticos y sanitarios poco competentes, de escasa o nula capacidad
para afrontar con éxito una crisis que, si es grave en cuanto a
la salud de las personas, también lo será en la solidez de nuestra
economía.
Ni
un día más sin test

Ovaciones
desde ventanas y balcones,
sí. Pero, en mi opinión, hay un aspecto más valioso que los
aplausos de reconocimiento a su labor, y
es seguir estrictamente
las recomendaciones en
cuanto a los cuidados que debemos observar. En definitiva,
evitar el contagio. De
esta manera, disminuirá el
número de afectados, se aplicarán debidamente
los tratamientos de recuperación de enfermos, y protegeremos
a nuestros sacrificados
sanitarios, hombres y
mujeres, del
trance de exponer sus vidas para salvar vidas
ajenas.- JT