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Los españoles ya no votamos
ideologías, votamos programas. Y sensatez. ¿Se imaginan la reacción
de la izquierda ante una derecha festejando brazo en alto su
victoria? (Foto de El País)
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Se lo digo porque, con su forma de
actuar, ha montado usted un guirigay en su
partido; lo ha montado en una formación de brillante trayectoria
político-social a pesar de sus muchos altibajos. El coste de su
ambición es grande, señor Sánchez. Podría equivaler a la
destrucción de una fuerza política de casi 140 años de vida. El fondismo del
que usted hace gala no se casa bien con la extrema terquedad que
mostró en su negativa sin más a Rajoy y al PP. Hay que oponerse,
claro que sí; hay que descabalgar del poder a quienes lo ejercen
rodeados de corruptos, pero no por el mero hecho de hacerlo y
de manera tan torpe y terca como la suya. Y menos aún usando un
latiguillo tonto y hasta infantil, de cole de secundaria, el del “no
es no”, sino con argumentos serios y atractivos para el votante.
La militancia socialista,
capitidisminuida en los últimos años, no le va a dar la victoria de
la Moncloa. Somos los votantes, los millones de españoles que nos
mantenemos a la espera del devenir del PSOE quienes diremos si usted
ya es hombre de Estado con opciones de gobierno o un simple
pretendiente al trono monclovita. De momento, la escena que
presenciamos nos decepciona. No se comportan ustedes como buenos
compañeros de viaje, sino como rivales movidos por la venganza y el
rencor. Pierden el tiempo día a día en rencillas internas, en
torpes enfrentamientos que pueden llevar al PSOE a una
autoaniquilación, avivada por los podemitas, buitres hambrientos a
la espera de que caiga la presa para devorarla. Y la presa podría
caer, señor Sánchez. ¿Se da usted cuenta? Un nuevo fracaso
electoral sería el acabose.
PROGRAMAS, NO IDEOLOGÍAS
PROGRAMAS, NO IDEOLOGÍAS
Y podría caer porque los españoles
no vamos a votar a un PSOE por su radicalización hacia la izquierda.
No votamos ideologías sino programas, promesas creíbles, proyectos
que mejoren nuestra justicia social y acaben con las desigualdades,
pero sin destrozar la situación económica del país. Hace años,
muchos ya, señor Sánchez, y parece que ni usted ni quienes le
secundan se han enterado, en Europa no se votan ideologías. No se
vota a una derecha o a una izquierda porque sí. Lo que los pueblos
quieren es que les resuelvan sus problemas y, sobre todo, que no
acaben con su estado de bienestar. Es decir, se votan programas.
Recapacite, pues, señor secretario
general socialista. Tuvo agallas para descender desde lo alto de un
aerogenerador (70 m), y luego le echó bemoles al ascender por el
impresionante Peñón de Ifach con cuerda y en buena compañía.
Superó satisfactoriamente ambos retos sin dejarse vencer por el
miedo o el vértigo. Pase ahora, pues, su tenacidad y aplomo
deportivo a la política. Pero recuerde que la militancia no lo es
todo en el éxito de un partido. Y menos cuando está invadida por un
absurdo deseo de venganza hacia sus derrotados compañeros. No pierda
más tiempo en ello. Trabaje para hacer de España un país aún más
próspero y proteja el bienestar de todos. Y en ningún caso
contribuya a su desintegración. Nadie, con un mínimo de sensatez,
se lo perdonaría.- JT