lunes, 23 de diciembre de 2024

Más accidentes en montaña, con mayoría senderista

Si la prudencia es una de las claves del montañismo, hay también otras de cumplimiento imprescindible para escalar montañas o andar por estrechos senderos en zonas de gran inclinación. Cada año aumenta el número de accidentes, llegando incluso a duplicarse en zonas donde la peligrosidad al caminar, trepar o escalar artificialmente son actividades en las que es necesario hacerlo con cautela y conocimiento previo del lugar por el que se va pasar. Sube el número de accidentes, y sobre todo el de heridos o muertos. Cada año hay más. Y la mayor parte son personas que practican el senderismo sin conocer los peligros que la montaña encierra. Gente que, además, camina por ella desprovista del material necesario para protegerse, por ejemplo, de un resbalón en la senda por la que avanzan o de la peligrosidad de la bajada de la montaña cuando se efectúa por pendientes de gran inclinación.

En el Mont Blanc siguen muriendo montañeros o simples senderistas. Las causas son varias: caídas, resbalones en pendientes, pérdida de la orientación, golpes de grandes bloques de hielo desprendidos por el aumento de la temperatura, etc. Esto último, la caída de bloques de hielo, se ha convertido en un hecho cada año más frecuente. La subida de temperatura en la montaña poblada de hielo y nieve es la causa principal de esos desprendimientos. Esas subidas se achacan al cambio climático que, en opinión de expertos climatólogos, lo produce especialmente el Niño en la subida de temperaturas, y la Niña en el enfriamiento. Estos fenómenos se originan en el Océano Pacífico, pero acaban afectando a todo nuestro planeta.

Escalar o hacer senderismo es una actividad que hoy día se practica en gran parte del mundo. Hace años, cuando subí yo al Mont Blanc con dos compañeros alemanes, por la vía normal, ya había muchas expediciones de montañeros y turistas con guías subiendo a la cima. Rebasado el refugio de la Tête Rousse, hay que pasar por un lugar donde ya habían muerto algunos montañeros alcanzados por piedras. Caían a la izquierda de la senda por una zona estrecha de la montaña. Y al parecer, parte de las piedras eran movidas por montañeros que subían delante hacia el refugio de Gouter. Luego, desde este refugio hasta la cumbre era imprescindible ascender equipado de piolet y cuerda, y también de crampones. Una vez rebasado el pequeño refugio Vallot, de emergencia, abundan la nieve y el hielo y para llegar a la cumbre hay que pasar una arista estrecha en alguno de sus tramos.

Si en los Alpes hay tantos accidentes y tantas muertes, en España no quedamos muy atrás. Por ejemplo, en el Pirineo aragonés son muchos los accidentes que se producen cada año. En su mayoría, quienes predominan entre los afectados suelen ser senderistas. Su escaso desconocimiento de las medidas de seguridad para acabar el trayecto sin problemas es una de las principales causas de esos sucesos. Y sobre todo, la inusual prudencia que los domina. La Guardia Civil realiza anualmente una gran cantidad de operaciones de rescate en nuestras montañas. Gracias a ella, a sus unidades de ayuda, se salvan muchas vidas, pero exponiendo las suyas los propios rescatadores. 

En fin, la necesidad de reducir en España tanto accidente en las montañas y tanta muerte es muy necesaria. Pero no solo aumentando el número de personal especializado en rescates, sino también difundiendo, entre quienes desean caminar por sendas y lugares de peligrosidad, cómo se debe actuar para que no se produzcan graves accidentes.- JT