martes, 5 de noviembre de 2013

Corrupción y corruptelas pudren la gran manzana europea

Cantar el Himno Europeo después de ver los vídeos adjuntos es un despropósito. Esta solemne composición, maravillosa, es la música del cuarto movimiento de una obra cumbre de Beethoven, la Novena Sinfonía, resultado de la musicalización del poema de Schiller “Oda a la alegría”. Y digo despropósito, porque lo que el poeta y dramaturgo alemán decía en su excelsa poesía, y la música que le puso Beethoven, grandiosa y rebosante de felicidad, rechinan en lo más hondo del ciudadano europeo cuando obtiene la certeza del alto nivel de corrupción que afecta a muchos de nuestros políticos.

Hermano, conciudadano de esta Europa infeliz, no podemos esperar el nuevo día con un canto alegre, ni podemos seguir soñando con un sol en el que los hombres no se comportan como hermanos. En nuestro diario vivir solo encontramos amargura y llanto: el llanto  de una soledad que inunda nuestros legítimos deseos de bienestar, y la amargura que nos producen las corruptelas de muchos de nuestros gobernantes. Buscaremos la alegría más allá de las estrellas, como dice el himno, porque aquí la verdad es que no la encontramos.

Dondequiera que uno mire descubre abusos y transgresiones. Abusos en el ejercicio del poder, y transgresiones de las más elementales normas de ética social y política. La manzana parece estar bastante podrida. La corrupción, y su hermana menor, la corruptela, se han extendido por todo el arco europeo. Derecha, centro e izquierda buscan su propio bienestar en detrimento de unos ciudadanos que sienten cómo decae día a día su estado de satisfacción física y moral. Ciudadanos que lo van perdiendo todo, incluso pasan hambre, vapuleados por los grandes capitales, por enormes mercados acaparadores de  riquezas, por banqueros insaciables de dinero, algunos tramposos, deshonestos, ¡sinvergüenzas! ¿Hacia dónde camina esta Europa maltratada por sus propios hermanos? ¿Hay que ir más allá de las estrellas para reencontrar el mundo feliz?   

En la red hallé tres vídeos reveladores de actuaciones despreciables. Uno trata sobre el comportamiento en Estrasburgo de sus señorías los eurodiputados (¡qué bien viven los jodidos, cuando tanta gente pasa hambre!); otro, sobre una izquierda de muy dudosa honorabilidad democrática y, otro más, en el que las propuestas de un concejal delatan una incultura pavorosa puesta al servicio de su ideología. Pinchen, oigan y vean. No tienen desperdicio.- JT






2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que el español es corrupto por naturaleza, no tenemos reparo en enriquecernos aunque sea por procedimientos poco eticos o ilegales. Y para mas inri aun te dicen "tonto el ultimo en no hacerlo" ARTURO

Anónimo dijo...

La casta política llega a extremos impredecibles en democracia. Cuando sus miembros debían de ser ejemplo de honradez y seriedad, en agradecimiento por haber sido elegidos, no solo se ríen de los demás con su reprobable comportamiento sino que además no pierden la vergüenza cuando son descubiertos en hechos y actitudes deleznables. Así que digo en verso que... “Están podridos y bien podridos, / tanto españoles como comunitarios, / en esta Europa tan corrupta, / de todo el arco parlamentario. / Arco bien nutrido, por lo que se ve, / de golfos, sumisos y aprovechados, / acaparadores de muchas riquezas, / opresores, en fin, del pueblo llano”. Saludos, J. Luis