jueves, 15 de octubre de 2009

Malos augurios para un planeta en vuelo sin retorno

La energía solar se crea en el interior del Sol, donde la temperatura llega a los 15 millones de grados, con una presión altísima, que provoca reacciones nucleares. Se liberan protones (núcleos de hidrógeno), que se funden en grupos de cuatro para formar partículas alfa (núcleos de helio). Un gramo de materia solar libera tanta energía como la combustión de 2,5 millones de litros de gasolina. La energía generada en el centro del Sol tarda un millón de años en alcanzar la superficie solar. Cada segundo se convierten 700 millones de toneladas de hidrógeno en cenizas de helio. En el proceso se liberan 5 millones de toneladas de energía pura; por lo cual, el Sol cada vez se vuelve más ligero. El Sol también absorbe materia. Es tan grande y tiene tal fuerza que a menudo atrae a los asteroides y cometas que pasan cerca. Naturalmente, cuando caen al Sol, se desintegran y pasan a formar parte de la estrella. (De www.astromía.com)
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Pues habrá quien no se lo crea, pero el cambio climático en nuestro planeta no es culpa del hombre. Lo afirma, y rotundamente, el veterano divulgador científico James Lovelock, un británico conocido en el mundo entero por su teoría sobre Gaia (la Tierra). Lovelock es el padre de la ecología moderna, pero su defensa del medio ambiente no le ha salvado de estar en el ojo del huracán. Le han dado muy duro por afirmar que la Tierra tiene su propio proceso de autorregulación, para bien o para mal de los seres que la pueblan, y que la culpabilidad del hombre en el aumento de la temperatura tiene más de suposición que de evidencia.



Los ecologistas, e incluso sesudos científicos, responsabilizan al ser humano del calentamiento del planeta porque es el dióxido de carbono (sin él no habría vida), dicen, el elemento que en mayor medida altera el clima, en especial en Estados Unidos, el país más contaminante. Por consiguiente, hay que reducir o acabar con el uso de las sustancias que causan ese gas (1), en especial el petróleo y el carbón.


Con esos mimbres, los detractores de un progreso que costó al hombre siglos y siglos de padecimientos componen el cesto de sus predicciones. No hace más de cinco años nos pronosticaban un siglo XXI dramático, espeluznante, condicionado por inundaciones, hambruna, sequías inacabables; tormentas de violencia tal que romperían en 2007 los gigantescos diques de Holanda; deshielos en los glaciares del Himalaya que obligarían a los tibetanos a emprender la huída en busca de refugio; lluvias torrenciales en zonas habitualmente secas; ríos con muy poca agua en el norte de Europa a partir del año 2010; lagos secos; escasez de agua potable en Asia; zonas costeras invadidas por el mar… En fin, un panorama apocalíptico. Y todo ello por culpa de la acción humana.


Frente a estas alarmantes pero respetables opiniones está la de Lovelock (premiado recientemente por la universidad de Santiago de Compostela), que no rechaza la posibilidad de que la Tierra vaya hacia una nueva era geológica, quizá la última para todas las especies que la pueblan, aunque su teoría sobre Gaia no incluye al hombre como el único causante de todos los males venideros, sino también al propio globo. Lovelock le da a nuestro planeta unos 500 millones de años porque ha vivido ya 3.500 millones, que es una buena cantidad. Para entonces, como consecuencia del aumento de la radiación solar, se habrá extinguido la vida en la Tierra. Dice este eminente divulgador que a lo largo del tiempo el Sol ha ido aumentando aceleradamente su temperatura hasta convertirse en una estrella mayor, cuyas radiaciones son la causa principal del cambio climático. Lovelock exime, pues, al hombre como único culpable del calentamiento del planeta.


La verdad es que cuesta decidirse por una u otra teoría a quienes como yo naufragan en el conocimiento de la formación de la Tierra y su evolución. Y aunque me tomo en serio los razonamientos de Lovelock, es decir, que el origen del calentamiento puede estar en las alteraciones solares, voy a seguir portándome como un buen ecologista, no vaya a ser que las cosas se precipiten y Gaia sea un fraude. No obstante, si le dan al planeta unos quinientos millones de años –otra cosa es al hombre-, pues tenemos tiempo de sobra para tomar unas cervezas y esperar en paz el final. Por eso le pido al señor Zapatero que no nos avinagre la convivencia con tanto desarrollo sostenible, tantos brotes verdes, tanta alianza de civilizaciones y tanta subida de impuestos. Tómese unas cañitas, repose, y siga intentando sobrevivir políticamente –está en su derecho- en esta España castigada por el paro y las desigualdades económicas, en este coso político de partidos en permanente lid, porque ya ve: le auguran a la Tierra larga vida, muchos millones de años de luz solar. Nuestros tátara, tátara, tátara, tátara… nietos tiempo tendrán para reducir el déficit público y disfrutar de una vida económicamente saneada y políticamente correcta.– JT
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(1) Los materiales (carbón, madera, etc.) que contienen carbono producen por combustión o por oxidación el dióxido de carbono, un gas sin el cual las plantas no podrían realizar la fotosíntesis. La presencia de este gas en la sangre estimula la respiración, y en estado sólido es un buen refrigerante, se conoce como hielo seco. El carbono es vital para todos los seres vivos. Sin él no habría vida sobre el planeta, porque la componen básicamente estos cuatro elementos: el carbono, el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sé lo que digo, dice:
A mi me gusta la tierra calentita, pero si hay catástrofes mejor será hacer caso a los científicos y tomar precauciones. Yo por si las moscas sofumaré menos a partir de ahora. A ver si por culpa de mi humo el mar se carg alos diques holandeses. Muy fina tu ironía. Seloquedigo

Anónimo dijo...

Si Zapatero quiere lograr un desarrollo sostenible debe empezar su trabajo por impedir que los volcanes entren en erupción. La erupción del volcán del Monte Pinabuto en Filipina a principios de los años noventa lanzó a la atmósfera 17 megatones de dióxido de azufre, esto redujo la radiación solar y produjo una bruma alrededor del planeta que duró dos años, contribuyendo a su calentamiento. La Little Boy lanzada sobre Hiroshima tenía una potencia de 12 kilotones de trinitrotolueno o TNT. Y si un megatón equivale a un millón de toneladas y un kilotón a mil, podemos hacernos idea de lo que supone de deterioro para el medio ambiente la erupción de un volcán… o la explosión de una bomba atómica. Seloquedigo, sigue dando caladitas a tu colilla que ese humo poco o nada va a influir en el calentamiento de la tierra. JAVIER

Anónimo dijo...

La verdad no entiendo como ha llegado usted a esa conclusión.
Precisamente el otro día hemos podido escuchar en persona a Lovelock en Santiago al recoger el Premio Fonseca de divulgación científica y no ha dicho nada de que el hombre no participe en el cambio climático. Le remito un artículo sobre lo que comentó Lovelock:...el dióxido de carbono que "eso sí que es una mortífera basura que nos matará a todos si continuamos produciéndolo". Opinó que "no hay vuelta atrás" en el proceso de calentamiento global planetario, ya que "es como si hubiéramos puesto la pistola en la sien y apretado el gatillo".
http://www.xornal.com/artigo/2009/10/06/sociedad/lovelock-defiende-energia-nuclear-frente-renovables/2009100617141563133.html

Por si no fuese esta una fuente de confianza le remito también una entrevista realizada recientemente a Lovelock en Toronto a raíz de la publicación de su obra "El desaparecido rostro de Gaia. Una última advertencia". Cito a Lovelock:
"No estoy diciendo que no podamos hacer nada. Digo que muchas de las alternativas verdes, como la energía eólica, no tienen más que valor simbólico. Después de Estados Unidos, Alemania es líder mundial en energía eólica, y sus emisiones de carbono no han dejado de aumentar. Es muy difícil reducir drásticamente las emisiones de carbono. El problema es que la huella total de carbono de casi 7.000 millones de personas es mucho más de lo que el planeta puede soportar en las condiciones actuales. Lo que deberíamos hacer es proteger todos los bosques que quedan, retornar buena parte de las tierras cultivables a su estado natural, utilizar los océanos para capturar carbono y obtener nuestros alimentos a partir de alguna forma de biosíntesis".
http://www.tierramerica.info/nota.php?lang=esp&idnews=3301

Estimado bloggero le ruego lea las fuentes que cita antes de utilizarlas para su discurso.

Un artículo de opinión serio sobre la Teoría de Gaia podría ser el de Basilio Ruiz Cobo, Doctor en Ciencias Físicas, Profesor Titular del Departamento de Astrofísica de la Universidad de La Laguna e investigador del Instituto Astronómico de Canarias dentro del grupo de Física Solar. Aunque si usted considera a los científicos no "fiables" no cabe mayor discusión. Gracias.
http://www.caosyciencia.com/ideas/articulo.php?id=050808