jueves, 6 de diciembre de 2012

La Escuela de Montaña del Xalo y el peligro del viento

           El roquedal llamado O Petón del Monte Xalo, que domina el valle de Celas, es desde 1970 escuela de escalada de deportistas coruñeses. Dos años antes el montañero Enrique de Arce buscaba incansable por los alrededores de La Coruña un lugar donde practicar la escalada artificial, tras haber comprado en Madrid cuerdas homologadas y estribos para ascender por paredes verticales. En aquellos tiempos empezaba a comercializarse en Galicia ese material, pero, aún así, debido a su escasez y precio, no estaba al alcance de todos, había que recurrir al carpintero para fabricar empotradores de madera y al herrero en demanda de clavijas de aleación resistente.

                Tras una búsqueda de varias semanas por los aledaños de la ciudad Arce localizó unas rocas en la loma del Xalo, un monte compartido por los municipios de Culleredo y Cerceda. Pidió información en los pueblos del valle sobre el acceso al roquedal, pero nadie había pisado su cima, inalcanzable por la cantidad de maleza que la rodeaba, salvo algún agricultor o los guardas forestales. Tampoco supieron decirle si era posible llegar a pie hasta ella por el otro lado de la montaña. Fue el propietario del bar Casa Rodríguez, de Castelo, entonces edil del municipio cullerdense, quien informó al montañero: A esas rochas chamámoslle O Petón, pero non creo que poida chegar ata elas; hai moito toxo.

                Empeñado en conseguir su objetivo, Arce subió en un Seat 600 por la estrecha y pendiente pista forestal, de deficiente firme, hasta las proximidades de las rocas. Al llegar arriba se vio obligado a detenerse: la pista terminaba, se hacía camino apto solo para tractores o pequeños Land Rover. Un tojal espeso, arbustivo y extenso, cerraba el paso al roquedo. Ante este primer fracaso, y tras revelar al dueño del bar la razón de su insistencia por lograr aquel objetivo, este se comprometió a despejar el tojo y abrir paso con el uso de un tractor. Un par de semanas más tarde el montañero pisó por primera vez O Petón. Había encontrado, por fin, un lugar próximo a La Coruña donde poder practicar la escalada. Años después esas rocas serían aceptadas por la federación como escuela de montaña. 

La pobreza del Petón en cuanto a dimensiones es evidente. Tal vez la vía más larga no alcance los 16 metros. No obstante, para hacer dedos y trepar con pies de gato, meter spits y clavijas, y bajar en cortos rápeles, es un escenario idóneo, hoy imprescindible. Además está a pocos quilómetros de la ciudad, lo que era ya entonces un plus económico importante. El largo y pesado viaje hasta Porriño para escalar en O Galiñeiro iba a quedar pronto atrás con el descubrimiento del rocódromo natural cullerdense, muy visitado hoy día por montañeros de La Coruña y otras poblaciones.

                Alcanzado su objetivo, el incansable montañero buscador de rocas no tardó en probar en O Petón el material de montaña adquirido en Madrid. Así, dos años después de su hallazgo invitó a dos compañeros, Fernando Rodríguez Gil y Jesús Vázquez Castro, con los que había realizado ascensiones en Picos de Europa, a estrenar clavijas, cuerdas, mosquetones y estribos en una pequeña pared vertical. En 1970 abrieron en ella una vía de imborrable recuerdo. La bautizaron con el nombre de Vía Jesúspor ser este el primero de la cordada. Los tres ascendieron con estribos, asegurados con cuerda desde la base y utilizando la fisura que cruza la pared de arriba abajo. A Jesús le siguió Fernando, y finalmente lo hizo Arce para recuperar las clavijas. La difusión en prensa de esta escalada popularizó el Petón en los ambientes montañeros de Galicia de tal manera que, cuarenta y dos años después ese roquedo sigue siendo la mejor escuela coruñesa para la formación de montañeros.

                Al regreso de un largo viaje por tierras de España, con visitas a pueblos y dehesas de la hermosa e histórica Extremadura, encuentro en la prensa una noticia alarmante: en las lomas del Xalo proyectan instalar en 2013 un potente parque eólico. Tendrá diez turbinas (otros tantos molinos), de las que tres estarán en el monte comunal de Castelo, cuatro en terrenos de Celas de Peiro, y tres en los de Cerceda. ¿La instalación del parque significa el fin de la Escuela de Montaña del Petón?  Parece evidente que aerogeneradores y escuela son perfectamente compatibles. No obstante, como medida de prevención no estaría de más obtener del Ayuntamiento de Culleredo la garantía firme de respetar el actual fin práctico del roquedal. 

                Uno de los vínculos más sólidos de la escuela de O Petón con La Coruña es Ártabros. Los tres compañeros de la mentada Vía Jesús (Fernando falleció hace veintiséis años en accidente de tráfico) han sido impulsores y fundadores de la popular sociedad en la que se formaron algunos de los mejores alpinistas de España de los últimos años (Finuco, FélixAlex, etc.). En O Petón consolidaron su técnica trepando por paredes de escasa rugosidad. Sus huellas, aunque invisibles, son las mismas que han quedado marcadas en paredes de tanta verticalidad y envergadura como la sudoeste de El Capitán, un promontorio de granito de más de 2.000 m. de altura situado en el californiano Parque Nacional de Yosemite; en el Everest, o en la misma Oeste del Picu Urriellu, de caliza anaranjada, donde abrieron más de una vía directísima. Y yo me pregunto finalmente si, con este historial, ¿va a perder el Xalo su condición de escuela de escalada?- JT        
                                 
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P. D.- Parece que la instalación de aerogeneradores de gran potencia en el coruñés Monte Xalo puede ser abortada. Aena ha informado que no autoriza la construcción de ese parque eólico por cuestiones de seguridad aérea (17.02.2013). Razón fundamental: entorpecería las maniobras de aterrizaje y despegue de aviones en el aeropuerto de Alvedro, comprometiendo la seguridad de los vuelos. Mala noticia para los vecinos que iban a ceder sus terrenos a cambio de unos ingresos.- JT

Vista del valle de Celas desde las rocas de O Petón do Xalo (Culleredo-A Coruña)
              
Un aspecto del promontorio granítico. La roca es bastante lisa y escasamente granulada 

                                             Jesús Vázquez abre la vía que llevaría su nombre


Enrique observa la subida de Jesús asegurándolo con cuerda

Fernando Rodríguez Gil desciende en rápel por la pequeña pared

A Enrique de Arce le tocó recuperar algunas clavijas al subir

jueves, 19 de julio de 2012

Santiago Rey: “Estamos al borde de la insumisión”

El pasado día 13, el presidente y editor del diario La Voz de Galicia publicaba un nuevo artículo sobre la situación de España. Santiago Rey vuelve a dar en la diana con su acerada crítica sobre las medidas del gobierno contra la crisis. Son muy fuertes, todos lo admitimos -Gobierno incluido-, menoscaban la aplicación de la justicia social, en perjuicio del ciudadano de a pie, y devastan el ya precario bienestar de los más débiles, mientras las clases altas y poderosas de la banca y la política mantienen su status económico prácticamente intocable. La herencia recibida obliga a nuestros gobernantes a someterse a Europa. Pero, ¿no hay acaso otras vías menos dolorosas para que esas medidas causen el menor daño social?

“(…) Habría que cuestionarse –dice este articulista- si tiene España que someterse a los dictados de quienes actúan solo por su propio interés, sea desde los grises despachos de Bruselas, los funcionales de Berlín o los lujosos de la City londinense y otras capitales del mundo. Ni la Unión Europea, ni Alemania ni los famosos mercados están legitimados para imponerle a España una especie de suicidio económico y social. Porque los términos en que se está planteando -como ya le sucedió a Grecia y a Portugal- no son de ayuda, sino de usura.”
Y si en el contexto europeo es inevitable someterse a semejante disciplina (que no es otra que socializar la miseria a marchas forzadas), un buen gobernante tiene la obligación de buscar alternativas con una sola finalidad: preservar al máximo los derechos, la forma de vida y las sanas expectativas de sus ciudadanos. Los políticos están para resolver problemas; no para agrandarlos. Pues bien: se ha hecho todo lo contrario. Lo que el miércoles anunció Mariano Rajoy a los españoles -por decirlo de una forma elegante- no es de recibo. No debiera esperar aplauso, desde luego; y ni siquiera comprensión, por mucho que se hagan tantos esfuerzos en las opiniones publicadas. De ningún modo puede compartirse que tengan que afrontar semejante factura tres o cuatro generaciones de españoles, mientras se regodean en sus poltronas los verdaderos causantes de la bancarrota del sistema financiero y del despilfarro continuo del dinero público.”
Cola en la oficina de empleo. España, récord de parados
 (Del blog casadelangel)

“Basta poner el ejemplo de la gestión de Bankia, contemplar el desahucio de una familia en paro o asistir a una manifestación de los pequeños ahorradores atrapados con trampa en las preferentes, para preguntarse por qué los que originaron este enorme daño a la sociedad se escabullen sin dar cuentas. Del mismo modo, mucho antes de blandir el bisturí -como hace ahora este Gobierno, y antes el de infausto recuerdo-, habría que haber analizado con rigor dónde están las vías de fuga que vuelven insostenible el gasto público. Si de verdad se quisiera ver, no llevaría mucho tiempo constatar que la dilapidación tiene su origen en la exagerada hipertrofia de las estructuras políticas. Ayuntamientos incapaces de sostenerse, diputaciones carentes de utilidad, comunidades autónomas creadas para engordar a la clase política, ministerios vacíos de contenido, instituciones acomodadas en el boato, televisiones públicas infladas en varias capas por cada gobierno de turno para asegurarse su propaganda. Ahí es donde ni siquiera ha entrado el bisturí del Gobierno. Sin embargo, ha cortado sin contemplaciones en el único tejido sano que tiene España: su gente, su clase media.
El poder no se ha atrevido con los que tienen poder, pero sí con los que no lo tienen.”
“En primer lugar, ha hundido a toda la población haciendo subir el IVA justo cuando más detenido está el consumo. Es tal la aberración (por lo que tiene de contradicción con los cacareados objetivos de crecimiento y creación de empleo) que hasta algunas grandes empresas que tienen la fortuna de poder aguantar ya han anunciado que no lo repercutirán a los consumidores. Junto con ese castigo general a la economía de la clase media, el Gobierno se ha aplicado para hacer aún más daño a quienes menos lo merecen. Retira la paga extra de Navidad a los empleados públicos, quizá el sector más injustamente tratado por este Gobierno y el anterior. El médico que atiende en la Seguridad Social, el profesor que se encarga de educar en el colegio público o en la Universidad, el bombero, el policía y todos los que sirven a los ciudadanos, despreciados una vez más por quienes deberían motivarlos.

Hay ricos sin pudor (De Bula revista)
Reduce las ya de por sí exiguas e incompletas ayudas de la ley de dependencia, y envía al fondo del pozo a quienes tienen que atender a familiares impedidos, aun a sabiendas de que esa es la peor situación para poder conciliar las obligaciones personales con un trabajo.”
“Quienes lo han perdido o pueden perderlo son hoy el eslabón más débil de la sociedad. Y para ellos también ha habido más bisturí, dado que se reduce el seguro de desempleo. Con los parados, son los pensionistas los que quedan en peor situación, ya que el IVA en productos básicos no distingue edades ni situaciones personales, y el copago farmacéutico les exprime lo que no tienen. Tamaño ataque a la línea de flotación de la clase media no se arregla de ningún modo. Ni siquiera incluyendo en el paquete otras medidas menos insensatas, como rebajar el número de concejales (aplazado al aún lejano 2015), o recortar las subvenciones a partidos y sindicatos en vez de eliminarlas. Tampoco con el gesto a la galería de bajar el sueldo de los ministros y altos cargos.”

“Si hoy se consuman todos estos duros hachazos a la vitalidad del país, nadie debería extrañarse de que se produzca no ya el desafecto general hacia los gobernantes actuales y anteriores, sino algo peor. Cada vez está más presente entre gente buena y civilizada la idea de que los políticos que les piden el voto terminan traicionándolos. Por eso crece el sentimiento de insumisión. Lo cierto es que quienes desgobiernan así son los únicos culpables de que cada vez seamos más los que nos sentimos insumisos políticos. Mejor les sería revocar urgentemente estas aberraciones. O si no pueden o no quieren, irse ya a descansar a casa.”

Enlace para leer el artículo en el diario: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2012/07/13/borde-insumision/0003_201207G13P21993.htm

jueves, 28 de junio de 2012

Arde Lucus, la fiesta romana por excelencia

A mi paso por Lugo, la Lucus Augusti romana, decido tomar un cafelito en la zona histórica de la ciudad. Aparco el coche detrás de la antigua cárcel. Luego atravieso la muralla patrimonio de la humanidad por una de sus diez puertas, la del Obispo Izquierdo, observado desde el adarve por un grupo de paseantes. Camino hacia el centro, y, ¡oh, Dios mío!, no puede ser, no he bebido, estoy consciente, ¿qué me pasa?, ¿alucino? ¡Veo romanos por todas partes! ¡Romanos y romanas! Pasean por las calles repletas de gente y de lugares de comida. Beben vino sacro de la ribera miñense, también cerveza en grandes bocks. Los más glotones se ventilan sin  aspavientos y en un tris tras jugosas costillas de cerdo celta a la brasa. Estoy en la capital del buen gourmet. La plaza mayor ha sido tomada por tenderetes de artistas y artesanos, maestros todos ellos en sus distintas especialidades. Están mezclados. ¿Se adelantaron los romanos a Gropius, el de la Bauhaus, eliminador de barreras entre arte y artesanía?

Cuando me aproximo al Ayuntamiento, veo, junto a una de sus paredes, ¡material bélico de las legiones del imperio! Torreta de asalto, ballesta, catapulta… ¿Entramos en guerra? ¿Ha comenzado el levantamiento de la plebe contra el poder exigente y aniquilador de Madrid y Bruselas? ¿A quién se van a cargar estos hijos de aquel pueblo de gentes estoicas, aguerridas, de alma entregada al druida, asentadas en este trozo de territorio galaico? ¿Contra quién van a guerrear los descendientes de césares, senadores, tribunos, artistas o legionarios, cultivadores exquisitos de las  artes y las ciencias, fundadores, dos mil años atrás, de la Lucus Augusti, hoy Lugo a secas?

No, no suenan a guerra los tambores. Suenan a paso marcial, en filas poco prietas, más bien desordenadas, en un desfile de toda la sociedad romana y castreña representada por los ciudadanos de Lugo. Suenan a euforia, a gozo, a felicidad. Celebran la Arde Lucus, undécima edición, catalogada como Fiesta de Interés Turístico de Galicia. Hombres y mujeres, niños y niñas de toda edad, clase y condición (como otrora se decía) visten atavíos de aquellos tiempos: las ropas elegantes y vistosas del pueblo romano, las pieles y los trapos tribales, las recias armaduras de los legionarios, las armas del gladiador, y también -no podían faltar en una sociedad ilustrada como la lucense- los símbolos de una cultura que invadió Europa y contribuyó a civilizarla.

Durante tres días Lugo fue ciudad de romanos y galaicos. Las tribus que poblaban antaño este territorio se sometieron al Imperio bajo la fuerza poderosa de las legiones. Al fin Roma implantó aquí su cultura y sus costumbres. Pasados más de dos mil años, el rencor contra los invasores se ha trocado en camaradería y amistad duradera e inquebrantable. Mas, si entre ellos retoñasen diferencias, estoy seguro de que pronto desaparecerían: los caldos sacratísimos de la ribera del Miño no tardarían en devolverlos a la concordia.

Han logrado los organizadores preparar unas grandes fiestas. Se cuidó todo: atuendos, ornamentación, escenarios, tenderetes y actos, de tal manera que Lugo parecía haber regresado atrás dos milenios. Se representaba todo lo de aquella época: el mercado, la artesanía y los artesanos, los campamentos, las armas, las termas (estas, auténticas), el coliseo, el circo, el anfiteatro, los gladiadores,  etc. Y la estructura de la sociedad romana se identificaba fácilmente por las vestimentas que los lucenses volcados en esta celebración (en especial profesores y alumnos de colegios de la ciudad) confeccionaron para darle un tono de realismo. Para completar la perfección del recuerdo, durante los tres días de festejos se emitió moneda romana de cobre para cambiar. Todos los establecimientos cobraban en esa divisa. ¡Oiga señora Merkel, ya se han cargado el euro…! 

La sociedad de la Roma antigua ocupaba calles y plazas, bares y tascas, restaurantes y chiringuitos en los que el pulpo y los asados recibían la mayor demanda. No eché en falta ninguna clase social. Estaban el Senado y la Orden Ecuestre; los comandantes, los gobernadores y los funcionarios (¡coño, ya había funcionarios!); la plebe, fácilmente satisfecha entonces por recibir trigo gratis y diversión, o sea, pan y circo (hoy recibe más: pan y fútbol, coche y televisor); estaban los esclavos, los libertos… todos invadían la ciudad. ¡Arde que arde Lugo! Hasta los empleados de bares y restaurantes vestían ropas de la época. Y un toque original: entre los grupos sociales que desfilaron por la calles del centro se movía con agilidad un fauno de largas y puntiagudas orejas, de más de dos metros de altura, subido a unos zancos. Era la pincelada que completaba el recuerdo de la mitología; el recuerdo de unos seres de fantasía, habitantes de campos hoy despoblados por el éxodo de las gentes a la ciudad.

Y para comer, Lugo, reza el lema turístico de la ciudad gallega. Bueno, digo yo, para comer, beber y divertirse. Además, para disfrutar de la amistad de unas gentes de entrañable simpatía y cordialidad. Y sobre todo, también digo, para enriquecerse culturalmente en los ilustrados ambientes de una urbe que debía de ser toda ella, de la muralla para adentro, patrimonio de la humanidad, incluidas sus gentes.

Dejo a continuación fotos del desfile romano-galaico con el fin de que el lector tenga una visión más completa de la Arde Lucus. Pueden servir para obtener copias a las personas que participaron en esa gran marcha. Recibid, pues, lugueses desinhibidos y jacareros, la enhorabuena de este humilde bloguero por el éxito de los festejos, por vuestra contribución lúdica a la historia y la cultura, y por el derroche de sana alegría y limpia jocosidad de los participantes ante un público que acabó la jornada romanizado. ¡Que arda Lugo muchos años! -JT

Carteles de esta fiesta de interés turístico con la catedral al fondo.
La participación de la mujer en este festejo ha sido importante. Su masiva presencia realzó la marcha.

Profesores y alumnos de los centros de enseñanza participaron en el desfile romano.

También los pequeños se romanizaron. Ahí van, disfrutando del desfile junto a sus padres. 

Tambores, estandartes, y un papá romano con su hijo en la silla.

Docentes y alumnos del ANPA Menéndez Pelayo.

La presencia inesperada del fauno con su gaita sorprende a niños y mayores.

El estandarte del Colegio Cervantes llevaba incrustada la bandera con los colores del CD Lugo, que acaba de ascender a Segunda División.

  Las gafas desentonan con el atuendo, pero el sol resplandeciente del mediodía, y la también resplandeciente belleza de las mujeres luguesas justifican su utilización. 

Romanos entre el público: senadores, plebeyos y soldados.

El legionario abre paso portando el estandarte de su colegio.

Participantes del Colegio Divino Maestro. Alguien lleva un paraguas sin romanizar.

Las tribus castreñas estaban bien representadas.

Colegio Salesianos. Guardia pretoriana del emperador.

Tras la guardia desfila un grupo de jóvenes tocando tambores.

Aspecto general del desfile a su paso por la Plaza Mayor.

No son tambores de guerra sino de paz, de pura paz romana. En la pared, un cartel anuncia la exposición de pinturas del recordado galleguista Isaac Díaz Pardo, recientemente fallecido. Fue el creador de Cerámicas del Castro y continuador de la fábrica de Sargadelos.

Va a comenzar la parada. Los infantes, armados con escudo y lanza, esperan a que suene la orden de marcha para ponerse en movimiento.

Una fuerza militar protege la ciudad amurallada. Mantiene el orden y la alegría para que todos disfruten de la fiesta.

Los jóvenes disfrutaron aporreando el cuero del tambor para dar un tono de marcialidad al desfile.

Estandartes del Salesiani Luci Augusti.

De los bares repletos de parroquianos salía la gente a contemplar el paso de estos soldados bien protegidos por sus cascos, malla y armadura pectorales.

Soldados romanos patrullan por los rincones lúdicos de la ciudad. Hay que velar por la alegría del público.

La gente se agolpa para presenciar el paso de romanos y galaicos. Al perrito lo han vestido a tono con la fiesta.

Terminada la sesión de los senadores, celebrada delante del Palacio Episcopal, sus miembros se retiran a comer en alguno de los numerosos restaurantes del casco histórico de la ciudad.

viernes, 11 de mayo de 2012

Caminito del Rey: una pasarela de vértigo en estado de abandono

El Chorro es uno de los parajes más bellos de Andalucía. Está en la provincia de Málaga, a diez kilómetros del bonito pueblo blanco de Álora, y también cerca de Ardales. El lugar es conocido por su belleza, pero, sobre todo, y muy especialmente, porque ha sido y es visitado por montañeros de España y del exterior que han abierto en sus paredes vías de toda clase de dificultad. Este impresionante roquedal de calizas y dolomías del Jurásico, de buen agarre, pero con paredes de gran verticalidad, se alza sobre el embalse de los ríos Turón y Guadalhorce, en un lugar extremadamente abrupto, con un desfiladero, el de Los Gaitanes, bien encajonado entre bloques calcáreos, y con una garganta estrecha, pero cómoda, por la que se circula en automóvil. La erosión modeló con el paso del tiempo a escala geológica caprichosas formas en la caliza. Son impresionantes, por ejemplo, los farallones del anticlinal erguidos en desafiante posición sobre el río, y esas oquedades semicirculares abiertas en la roca por los efectos de la erosión y el viento, con un trazado tan perfecto de formas y vaciado que parecen obra del hombre.

Junto con el interés que despierta el modelado de la roca por fenómenos naturales, caprichoso y espectacular, de un paisaje peñascoso multiforme, no menos interesante es el trabajo humano en esa zona altamente turística. La línea del ferrocarril Málaga-Córdoba penetra en las entrañas de las rocas inmensas y las atraviesa en más de once túneles. La construcción del tramo fue en su momento una obra de ingeniería de renombre mundial. Además, en el desfiladero de Los Gaitanes, la Sociedad Hidroeléctrica El Chorro construyó a principios del siglo XX un camino adosado a sus paredes con el fin de poder transportar material y efectuar labores de mantenimiento, y también para facilitar la comunicación entre el embalse de El Chorro y el Salto del Gaitanejo. En 1921, Alfonso XIII y su séquito utilizaron esa pasarela el día de la inauguración de la presa del Guadalhorce. Le dieron luego el nombre de Caminito del Rey. Como dato curioso cabe señalar que los constructores del caminito debieron recurrir a marineros carentes de vértigo, expertos en trepar por cuerda hasta las cimas de los mástiles de grandes veleros.  

Si es verdad que anduvo por él, lo cierto es que el monarca le echó bemoles. Es un caminito, o más bien una pasarela de hierro y cemento adosada a la roca, de poco más de un metro de ancho. Tiene unos tres kilómetros de recorrido y cuelga sobre la pared a una altura media del río de unos cien metros. Cuando estuve cerca, observé que se encuentra en muy mal estado. Había varias personas transitando por ella pese a que han prohibido utilizarla a causa del deterioro que sufrió en los últimos años. Llevaban arnés y cabo de anclaje con mosquetón que deslizaban por un cable de acero instalado hace pocos años a lo largo del trayecto. Y está bien que tomen precauciones, porque es una ruta marcada por la tragedia. No hay más que ver el estado de la pasarela, sin peldaños en varios tramos y con la estructura de hierro bastante oxidada. Antes de la colocación del cable de anclaje perdieron en ella sus vidas varios excursionistas al romper el suelo y precipitarse al vacío. En los años ochenta, cuando visité por primera vez El Chorro, con idea de hacer alguna de sus múltiples vías de escalada, y tuve que renunciar por no tener el material adecuado, la pasarela estaba en buen estado, era un gran atractivo para los visitantes ansiosos de asumir algún riesgo y ponerse a prueba de vértigo. Hoy, por el Caminito del Rey sólo transitan montañeros bien equipados técnicamente y sin temor al vacío.

En el barrio de El Chorro, situado sobre la presa, hay algunas fondas y mesones. Es muy recomendable, para quienes quieren hacer de la visita lugar de descanso y buena mesa, el Complejo Turístico Rural La Garganta, dotado de apartamentos y habitaciones con vistas al valle y las montañas, y en cuyo restaurante, con piscina anexa, pueden degustarse vinos del país y algunos de los mejores platos típicos de la Andalucía malagueña, guardadora rigurosa de legado andalusí. En definitiva: El Chorro es un pequeño paraíso de la escalada, que ofrece, además, la alternativa de cómodas e interesantes rutas para los ciclistas y los amantes de la geología, la historia y la arqueología.- JT  


Uno de los túneles del ferrocarril pasa por las entrañas de este imponente roquedal en el que se han abierto   muchas vías de escalada.



Sobre la presa de El Chorro destaca el edificio del Complejo Turístico Rural La Garganta. Al fondo, uno de los murallones calizos de la zona muestra su esplendidez para el deporte de la escalada. 


    Oquedad producida por la erosión y la fuerza del viento en la compacta caliza de El Chorro.



Terraza del Complejo Turístico La Garganta. Desde ella se pueden seguir cómodamente con prismáticos las ascensiones de los montañeros por las empinadas paredes del roquedal. La escena recuerda a la Kleine Scheidegg del Oberland bernés, donde los multimillonarios suelen ser testigos presenciales de grandes ascensiones por la norte del Eiger.

Vista del primer tramo del Caminito del Rey, adosado a las paredes del desfiladero de Los Gaitanes. 
                    

Las montañas de El Chorro, mundialmente conocidas, ofrecen múltiples variantes y dificultades para la práctica del montañismo y la escalada


Las flechas señalan el comienzo de la pasarela, apta sólo para montañeros con experiencia y equipados con material de seguridad, y el puente por el que el caminito pasa a la otra parte del desfiladero. 
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Dejo aquí dos enlaces para visualizar sendos vídeos sobre el  “Caminito del Rey “, de los que son autores los miembros del Grupo de Montaña de Málaga (GMM). En ambos se pueden apreciar la dificultad y los peligros que hoy encierra esa ruta, a cuyos constructores habría que rendirles un homenaje póstumo. Imagínense el peligro que corrieron aquellos hombres durante la instalación de esa larga pasarela sobre el abismo. ¡Con los escasos y deficientes medios de escalada que había a principios del siglo pasado! Fue toda una hazaña de unos valientes marineros habituados a superar el vértigo en sus ascensiones a las cimas de los mástiles de grandes veleros.


lunes, 7 de mayo de 2012

Periodismo: el deterioro de una profesión postergada


La profesión periodística está en mínimos. El año pasado se perdieron en España unos seis mil empleos, cerraron cincuenta y dos medios de información, y hubo veintitrés ERE. ¡Vaya escabechina! Ahora vienen las lamentaciones y la protesta unánime por una situación que ha puesto a miles de profesionales en la calle. Hay que ver cómo estaban –y aún siguen estando- los kioscos en las últimas décadas. Sus estanterías y paneles lucían repletos de revistas y diarios. Allí estaban todos representados: los escasos medios independientes, los lobbys políticos y económicos, y toda suerte de grupos lagoteros beneficiados por el poder.

Sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia, rezaban las pancartas exhibidas en las protestas públicas de los profesionales que se echaron estos días a la calle en muchas ciudades de España. ¿Tienen razón? ¿Son reales sus afirmaciones? Reflexionemos sobre el sentido de estas frases. No hay periodismo sin periodistas. Bueno, si admito que no, es decir, que no lo hay, los colegas me aplaudirán; pero si afirmo lo contrario, la cosa cambia: me considerarán un renegado de la profesión. Mas lo cierto es que estamos viendo cómo hay periodismo sin verdaderos periodistas. En los medios proliferan desde siempre los intrusos, que en menor, igual o mayor medida que el titulado contribuyen a sacar adelante un periódico o un informativo de radio o televisión. Han entrado por la puerta falsa, muchos carecen de titulación, de estudios, y hasta no tienen la debida formación cultural y técnica que su trabajo debe de exigirles, aunque muchos la adquirirán con la práctica.
   
Cabe admitir que, cuando no había escuelas especiales de periodismo, accedieran a las redacciones los listillos de turno, los buscadores de empleo, o simplemente quienes, en el decir de otros tiempos, se hacían periodistas porque no servían para otra cosa. Pero desde el momento mismo en el que la profesión fue regularizada, primero con la creación de escuelas especiales, y después con el traslado de los estudios a la universidad, no se entiende cómo los profesionales no fueron capaces en tantos años de acabar con el intrusismo. Desde finales de los sesenta, todas y cada una de las asociaciones de periodistas han venido tratando este tema en sus asambleas con la intención de dignificar una profesión muy puteada por los poderes públicos y económicos, sometida por esos grupos fácticos que no quieren voces libres e independientes. Llegados al día de hoy, la titulación universitaria como exigencia ineludible en las redacciones sigue siendo una pompa de jabón que cualquier político u empresario puede deshacer de un soplido.
          
Los periodistas, admítaseme, tienen buena parte de la culpa de sus propios padecimientos. Porque, por miedo a perder el puesto, por insolidaridad, o por dar jabón al empresario o al político de turno carecieron de fuerza y eficacia en su lucha por el amparo legal, sin lograr un nivel de seguridad similar al de abogados, médicos, jueces o arquitectos, por citar unos ejemplos. Así, las redacciones se llenaron de intrusos, o más bien de oportunistas de escasa o nula exigencia, sin que hubiera una oposición efectiva de los profesionales con estudios y titulación. Hoy se paga con lágrimas lo que ayer simulaba amenaza y peligro, pero, como había trabajo para todos, se vivía felizmente en un mundo husleyano. Hay que admitir, no sin tristeza, que el túnel por el que hoy se circula es largo y la luz no se ve por ningún lado. El desempleo y la desaparición de medios, bien sea por las razones apuntadas; bien, y sin duda, por la crisis que atenaza nuestra economía, ambas cosas están causando gran daño a una profesión aherrojada por políticos y legisladores.

Sin Periodismo no hay democracia, reza la segunda sentencia de los manifestantes. Pero hay que añadir un matiz: sin periodismo independiente y libre. Porque el actual, en gran parte sectario, es antidemocrático cuando se encubre como neutral sin mostrar su tendencia política o la identidad de la bandería a la que sirve. En un programa de Veo Televisión, del diario El Mundo, contemplé por primera vez un hecho excepcional: su conductor, Carlos Cuesta, al comienzo de su intervención, confesó ser de derechas. Simple y llanamente. Sin perjuicios. Sin temor al qué dirán. Fue todo un ejemplo de honradez profesional. Si todos se comportaran así, mejor le iría a nuestra débil democracia. 
       
Lo malo es que al paso que vamos no me extrañaría que la sociedad recuperase el concepto que tenía antaño del profesional de la información. Es tan fuerte la destrucción de empleo, son tan profundos y crueles sus resultados y tantos los profesionales que pierden su trabajo, que acabarán causando lástima y siendo objeto de acciones misericordiosas como la que se cuenta de la duquesa de Medina Sidonia, quien,  al avisarle de que habían llegado a su palacio los periodistas de Madrid, no se le ocurrió otra cosa que exclamar: “¡Pobrecitos, denles algo de comer!” - JT
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P.D.- Al regreso de un largo y enriquecedor viaje por tierras del sur me encuentro con la desaparición de mis mascotas, Gumersinda y Agripina. Parece ser que en mi ausencia me han puesto a parir. Cuando las pille, van a estar dos meses leyendo sin descanso el Ulises en verso de Joyce. A ver si así dejan de cotillear.    

martes, 17 de abril de 2012

Santiago Rey: “España ha dejado de ser dueña de su destino”


El presidente y editor del diario coruñés La Voz de Galicia, Santiago Rey Fernández-Latorre, aborda de nuevo en un artículo publicado estos días la situación actual de España. El exceso de organismos y entes públicos; el mantenimiento de sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos con dinero de todos los ciudadanos, y el despilfarro que supone el funcionamiento de diecisiete televisiones financiadas con nuestros impuestos son algunas de las razones de una sangría económica que la clase política no es capaz de frenar. “España –dice Santiago Rey- ha dejado de ser dueña de su destino”. He aquí un resumen del trabajo de este destacado articulista:

“Tras tantos años advirtiéndolo desde estas páginas ante la indiferencia de muchos, nadie duda ya de que España ha viajado sin remedio hacia el fondo del pozo. Hoy, cuando el país vive sus horas más amargas, acribillado por el mayor destrozo jamás visto en su economía, y prácticamente abandonado por quienes tenían que haber presentado batalla, la sociedad asiste entre la ira y la resignación a una catástrofe sin precedentes que mina su fe, agrede su dignidad y destroza su esperanza”.

“Haber alertado hasta la saciedad del peligro no ha evitado, por desgracia, que la situación empeorase hasta ver cómo España ha dejado de ser dueña de su destino, zarandeada día a día por el terrible rigor de la intervención financiera que alientan sus acreedores. Caer en esa red -si de algún modo no hemos caído ya- solo podrá traer más desgracia a los españoles y más descrédito a quienes, teniendo en sus manos los resortes políticos y económicos, han eludido flagrantemente sus obligaciones”.

“Diecisiete Gobiernos autónomos con sus diecisiete Parlamentos -muchos de ellos inventados en comunidades sin personalidad definida- han dado lugar a reinos de taifas, donde se instalan el despilfarro, el sinsentido y, en ciertos casos, la corrupción más obscena casi a la vista de todos. Cincuenta diputaciones que no tienen más objeto que repartir prebendas y favores entre los afines. Cuatro mil chiringuitos con sus gestores, plantillas y presupuestos sustraídos al control público. Numerosos defensores del pueblo mientras el pueblo permanece indefenso. Sindicatos, organizaciones empresariales y partidos políticos mantenidos a expensas del dinero público, conseguido a veces de forma irregular, que trabajan para cualquier cosa menos para el interés general. Cámaras inútiles como el Senado. Miles de ayuntamientos inflados de nóminas y concejalías, pero vacíos de recursos. Trece televisiones autonómicas que consumen cada año 1.650 millones de euros en presupuesto y suman una deuda conjunta semejante. Y clubes de fútbol convertidos en nidos de trapicheo y marrullería que deben a todos los españoles más de 700 millones de euros”.

“Nada de esto es nuevo ni se dice por primera vez en este diario. Pero su sola enumeración una vez más debiera sobrecoger, porque muestra la punta del iceberg de un Estado insostenible. Y revela, sobre todo, la falta de valentía de quienes, por haber sido elegidos con los votos de los que sufren la crisis, están obligados de forma imperativa a acabar con semejante desatino”.
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jueves, 12 de abril de 2012

El jefe al Chorro, Calleja, la próstata, y los blogueros de JT


Aprovechando la lejana estancia de JT, su jefe, la leona Gumersinda (Gume) y la ocelote o tigrilla Agripina (Pina), guardianas de este blog por designación y deseo de Su Gracioso Propietario, mantuvieron en su ausencia el siguiente diálogo a media voz por temor a ser oídas desde tierras del sur:

GUME: ¿Pina, adónde se ha ido el jefe?

PINA: Me dijo que quería perderse unos días en El Chorro, ya sabes cómo es él. Si no tiene un nuevo libro entre manos, se aburre y desaparece.

GUME: ¡Pues sí que se ha ido lejos! Ya que estamos solas, tomemos hoy el blog para nosotras! Aunque mi cultura no abarca mucho, bien me conoces, creo recordar que El Chorro es un parque andino de la lejana Venezuela. Presiento que nos huye porque le damos demasiado la vara criticando su prontuario, y está harto. ¿Qué va a hacer allí, con las vértebras quebradas? ¿Va a menear su pata chula, su bastón de madera noble y empuñadura de galgo inglés para presumir entre los indios? Porque, oye, este a una montaña ya no sube ni con escaleras mecánicas. Desde que se retorció las vértebras, se ha hecho un viejo enmohecido y gruñón. ¡No aprende! Hace unos doce años quiso presumir de maestro, enseñarle a un amigo a bajar a una sima con un Peltz autofrenante recién salido al mercado, el amigo pasó mal la cuerda por las poleas, y si el jefe no lo agarra, se hubieran ido los dos al carajo. Y ahora tenemos que soportarlo nosotras. ¡Venga ya!

PINA: ¡No seas cruel! Yo también estoy hasta la coronilla de sus broncas, pero en el fondo no es malo, aunque en la forma lo aparenta. No fue a Venezuela, Gume. Conoces su carácter. Cuando le entra la nostalgia por algún recuerdo, coge el coche y se larga al reencuentro del pasado. Hace muchos años, muchos, anduvo por las montañas de El Chorro. Es un lugar hermosísimo y espectacular de la Andalucía gaditana, mundialmente conocido, donde paredes verticales e inmensas, de roca caliza, se precipitan sobre las aguas del Guadalhorce. Quiso escalar una de ellas, y fracasó. Claro, con las clavijas de antaño, ¿cómo se iba a asegurar en aquella roca escasa en fisuras? ¡Qué ingenuidad! ¡A ver si no se ciscó de miedo!

GUME: No creo que haya llegado a ese sucio extremo, querida. Pero me pregunto por qué se metió a hacer lo que no podía. Él siempre ha pisado el sapo, sin reparos ni triquiñuelas; quiero decir que siempre se encaró a lo que le echaron porque no le amedrentaba el riesgo; estudiaba a fondo el objetivo antes de intentar alcanzarlo, y no entiendo cómo no previó que esa roca no era para él.

PINA: Bueno, la atracción de la montaña te empuja muchas veces hacia objetivos inalcanzables. Crees que los vas a conseguir, pero cuando te enfrentas a ellos y tienes que recular, te sientes muy decepcionado. El Chorro era mucha pared para él en aquellos momentos de tan precario material. Ahora ha ido a su reencuentro, supongo que a subirla con la mente, digo yo, porque otra cosa no puede hacer. Y ha ido también a disfrutar de pueblos, monumentos, cultura, historia y gastronomía del legado andalusí.

GUME: Mira, Pina, por hacer, el jefe ya no hace ni la ruta de la procesionaria, ese voraz gusano que acaba con nuestros pinares. Ni siquiera podría recorrer los primeros cien metros de la senda del Salto del Cabrero, de Grazalema. Más que un montañero es una masa de chatarra orgánica…

PINA: Sí, está oxidado. Tendremos que recomendárselo al Calleja para que nos lo ponga al día. ¿Has visto en la Cuatro cómo el tío les arrea caña a los mozos y mozas que se ha llevado al Everest? ¡Es un buen divulgador de la aventura y el riesgo! Pero lo mejor de sus reportajes son los camarógrafos que le acompañan, dicho sea sin desmejorar al Calleja. Toman unas fantásticas imágenes de sus aventuras, unas imágenes de gran calidad, que te hacen disfrutar de la ascensión como si estuvieses metido en ella. Son los buenos montañeros, anónimos y silenciosos, de los que apenas se habla. ¡Tigres, que sois unos tigres!

GUME: No te pases en tus calificativos, Pina; no critiques al Calleja. Es un buen deportista, un gran amante de la aventura, y un padrazo para esos jóvenes que van con él, aunque me resulta un poco coñazo con su Jeep. Nos los pasa una y otra vez por delante de las narices, como si nunca lo hubiéramos visto. ¡Jo, amiga!, ¿te diste cuenta? Estás viendo a una moza hecha un mar de lágrimas por no poder subir por el glaciar del Khumbu, y va el Calleja, y, ¡hala!, corta programa y ¡toma Jeep! ¡Como si el cochecito estuviese al alcance de todos! Digo yo que con la crisis, a ver quién lo compra.     

PINA: El Calleja, querida Gume, ha hecho más por la seguridad en la práctica del montañismo que todos nuestros gobiernos. Fíjate como es de machacón con sus discípulos, que una y otra vez les recuerda qué precauciones deben tomar para no sufrir un accidente. Disciplina, fortaleza física y mental, prudencia y, sobre todo, cabecita e intuición, es lo que les pide a sus alumnos. La cabecita, el sentido común, nunca puede fallar. Y la intuición puede ayudar a presentir la tragedia si estas al loro de la situación en la que te hallas y estudias cuidadosamente lo que vas a realizar antes de meterte en faena.  Es la hostia, ¡huy, perdona, que se me ha escapado sin querer! ¡Con lo comedida que yo soy! Bueno pues te digo que el Calleja es muy insistente en ese tema, y me parece muy bien.

Como ves –prosigue Pina-, nuestros gobiernos poco o nada hacen por mentalizar al personal en una cuestión tan importante como es la seguridad. Pasa lo mismo con el tráfico. Los ministros tienen en sus manos un medio de difusión tan poderoso como la televisión pública, y no saben o no quieren utilizarlo. ¿No te parece que un programa que informase sobre medidas y medios de prevención de accidentes en la montaña y en otros deportes de aventura, practicados cada día en mayor medida por personas inexpertas, contribuiría a reducir el número de desgracias, y por consiguiente el gasto de los rescates y el sanitario?

GUME: Claro que sí. Por cierto, he leído que algunas comunidades estudian la posibilidad de poner puertas al monte implantando el cobro de tasas a excursionistas y montañeros, precisamente con la finalidad de financiar los rescates, algunos muy costosos. Es el colmo. ¡Como si esa fuera la solución! En este país, querida Pina, unas veces por falta de sentidiño, como dicen los gallegos, y otras por desidia, se recurre a lo más fácil: a restringir o a prohibir. O a ponerte obstáculos, como ocurre con esos resaltos de mierda que hay en calles y carreteras de todo el país para obligar a los vehículos a reducir la velocidad. ¿Sabes que esas protuberancias del carajo machacan los amortiguadores y las direcciones de los coches, y también la próstata?

PINA: ¿La próstata?  Bueno, bueno, Gume, no me vaciles…

GUME: Sí, Pina, sí, no pongas cara de félida sorprendida, que somos de la misma familia, cariño: dije la próstata. Un urólogo amigo me comentó que acuden a su consulta muchos conductores de bus urbano con la glándula reproductora machacada. ¡Cómo no va a haber impotencia en nuestros varones! ¡Luego se quejan de la escasez de natalidad!

PINA: ¡Qué cosas! Pues no se me había ocurrido pensar que el golpeteo en las bandas sonoras o como se llamen llegara a ser pernicioso para ese órgano.

GUME: Pues sí, cariño, sí. Para la salud y también para el bolsillo, porque el arreglo del coche cuesta lo suyo. En fin, nena, volvamos al jefe, a su constante vaguear, a sus interminables escapadas. Es poco serio con sus seguidores, ¿no te parece?

PINA: ¡Y tanto que lo es! Tiene mucho que aprender de todos ellos. De Vidal, por ejemplo, que tan bien nos explica sus ascensiones en montañas palentinas y en otras del país, sus marchas con esquís y en mountain bike, sus ratos de ocio en playas catedralicias o en la costa del Cantábrico santanderino. Ese sí que es un bloguero de pies a cabeza, trabajador muy activo, no un vago como nuestro jefe, que para que meta una entrada en su prontuario deja pasar semanas y semanas.

GUME: ¡Chis…! Habla bajo, caray, que sus oídos están en todas partes.

PINA: Pues te digo que bien puede seguir el ejemplo de otros blogueros. Ya ves como vive y revive viendo las fotografías de esos blogs y leyendo los relatos de sus autores. ¿Por qué no sigue su ejemplo? Disfruta con Sarita y Mane en sus andanzas por Panamá y en sus ascensiones en los Alpes del Valais.  Disfruta con Mar Espinosa and company, ¿alpinistas de pacotilla?, sí, sí, ¡y un guevo!, superando pasos de grado 7º+ en la Aguja de Ansabère y otros de similar dificultad en la Rabadá y Navarro de la oeste del Picu. Y con Cienmilbalas, que pasa de la informática al vuelo cuasi sideral en ultraligero o con parapente, se va a USA a recibir el bautismo del Niágara, y no desaprovecha oportunidad para sumergirse en las aguas del Cabo Tiñoso, en el paradisíaco paraje de La Azohía murciana. Por cierto, Gume ¿no habrá coincidido este bloguero con el jefe? Ya sabes que él también va allí, y al regreso viene hecho un león, estira el pecho, dice que buceó mucho, que lo pasó fetén, pero creo que no llega ni a la almadraba costera, a esa atunera cuya producción se la llevan toda los japoneses.  

GUME: ¡Joder, Pina!, que ya me salen tacos. Como te oiga el jefe, te vas a acordar de todos los santos de la corte celestial.

PINA: Los ángeles, Gume, no los santos. Sé correcta en tus expresiones, y no me interrumpas, porque ya te digo que si el jefe disfruta con los blogueros que he citado, lo hace también siguiendo día a día las ascensiones de Amazastur por las altas cimas de nuestras cordilleras, o las de Pájaro Loco, por montañas de todo el globo, o las de Chesco, buen conocedor de los Pirineos y sus ibones, al igual que Luis, otro gran enamorado de su cordillera franco-ibérica. Turbina, bloguero trabajador, conoce mejor que nadie la sierra de Gredos y sus alturas, de la que parece ser guía y señor. Él es, como el jefe, un defensor de la justicia social, un paladín de la solidaridad humana. En Xulián se plasma un buen ejemplo de compromiso con la lengua madre, el Facilitador desarrolla con buena capacidad didáctica temas de hostelería y turismo, Marco recrea magistralmente la realidad con sus pinceles, y el gallego Pabloskim, que ya pisó montañas lejanas, traza muy bien con su pluma las vías del roquedal.

Pero aún hay más-continua la ocelote-, porque si el jefe disfruta leyendo esos blogs o cuadernos de bitácora, no menos deleite le produce la lectura de las andanzas de los dos montañeros de Al filo de la navaja de Taramundi, precioso pueblo del oeste asturiano, fabricante esmerado de ese utensilio doméstico que puede medirse sin recato con el albaceteño. Y disfruta y se deleita con otros muchos blogs de montaña y aventura, muy en especial con los que tratan de temas de espeleología, otra de sus aficiones. Lo veo con frecuencia enfrascado en la lectura de la Torca del Río Perdido, cuyo autor, Miguel Ángel, espeleólogo de raza y aventurero, hace de este deporte su religión. En fin, que el jefe se lo pasa bomba viendo fotos y leyendo los textos de todas esas ascensiones y aventuras que él dejó de realizar cuando el destino le impuso una tercera pata, su patachula como él le llama, de ébano y muy ligera, con resaltes de caoba y empuñadura antropomorfa de falso nácar, pero no trabaja como los demás, sigue siendo un vago en el contenido de su blog.

GUME: ¡Cállate, Pina, cariño! Creo haber oído un ruido en la puerta. ¡A ver si el jefe ya ha regresado del sur sin anunciarnos su vuelta! Vámonos, vámonos, que como nos pille criticándole, nos va a reprender. Pega este post en el prontuario y desaparezcamos raudas por los entresijos de la red. La Rana se encargará de transcribir nuestra conversación al lenguaje de la raza humana. Blogueros, preparaos, que os va a soltar otro rollo. ¡Paciencia y adiós, amigos!


Minutos después apareció JT. Venía radiante de su viaje por tierras de Andalucía. Traía una tarjeta SD con fotos de pueblos, sierras y montañas del sur, y un par de garrafas de aceite de oliva de primera prensada, el de mejor calidad, adquirido en el molino El Vínculo, de Zahara de la Sierra. Se fue a la cocina, paso a paso, al compás del toc, toc del bastón, echó un poco de aceite en un vaso, lo bebió lentamente, con deleite, como si fuese el néctar de la eterna juventud, y seguidamente se metió en su despacho. Tras cerrar la puerta, tiró de la cama nido oculta en un armario hacia fuera, se quitó la ropa y se echó a dormir. Gume y Pina estaban ya a buen recaudo, lejos de la presencia de su jefe.

                                                    (Por la transcripción: La Rana que Fuma)