martes, 20 de diciembre de 2011

Estampas de otros tiempos

¡Felicidades! a mis amables seguidores (as); ¡felicidades! a quienes ojean de cuando en vez este blog, y ¡felicidades! también a aquellos que pasan de largo para seguir su navegación en busca de mejores entretenimientos. A todos, reitero, ¡muy felices fiestas!, y que el 2012 os traiga muchas satisfacciones.

A ver si el nuevo año me da tiempo y voluntad para ir digitalizando los miles de negativos que conservo en película de celuloide y algo en digital para mostrarlos a los aficionados al montañismo y la espéleo. Tal vez alguno de vosotros encuentre en ellos, en esas fotos, lugares o situaciones dignas de rememorar. Son recuerdos de tiempos en los que la práctica de ambos deportes sumaba más entusiasmo y voluntariedad que material y técnica. Sobre todo en material para aseguramiento, porque poco más disponíamos que de cuerdas, piolets de mango largo, pesados e incómodos mosquetones, cinta exprés, estribos, ganchos de ráppel, incómodas clavijas de varios tamaños y empotradores de madera con driza anillada, de fabricación doméstica y de distintos tamaños, para poder adaptarlos a las grietas, más baratos que los del mercado. La aparición del spit revolucionó en buena medida la técnica de progresión en roca, especialmente en espeleología, y no digamos los puños, parabolts, friends, aliens, camalots y otras lindezas del material de nuestros días.

Recuerdo que en 1970 Cesare Maestri venció el Cerro Torre gracias al uso de un compresor. Llegó a la cumbre, pero su ascensión no fue homologada. Se consideró poco ético el empleo de esa herramienta. Mas con el tiempo las montañas se han ido llenando de vías ferratas, y muchos pasos de elevado riesgo se equipan con largos pitones y cadenas. La importante mejora en ropa y calzado (¡quién pillara en aquellos años botas de gore-tex!), y el desarrollo de una técnica más completa y segura que la de antaño dieron al montañismo, sobre todo a la escalada, un giro de 180 grados. Hoy, montañeros y escaladores son avezados acróbatas del más difícil todavía.- JT


Pirineo oscense 1984: Tramo final del Perdido. Mientras unos suben en plácido y sosegado paseo, en demanda de una cima de pequeña pero bien apañada superficie, la de esta montaña caliza de 3.355 metros de altitud, otros retornan, andando a paso cansino por la nieve endurecida de la espaciosa canal. Hay quien aprovecha la ocasión y se desliza apoyado en las asentaderas por la pendiente helada, usando la técnica del piolet-escoba para controlar la velocidad y no pegarse de bruces contra las aguas heladas del Marboré, ese laguito o ibón al pie del Cilindro. Y si queda tiempo y fuelle, merece la pena aprovechar la subida al Perdido para hacer luego la segunda de Las Tres Sorores por su vía normal, poco difícil, con paso de II superior en una de sus chimeneas cimeras.


Picos de Europa 1969. Macizo Central: El sol de la incipiente primavera despelleja la nívea piel del roquedal calizo.



Picos de Europa 1969. Macizo Central: La soberbia e imponente pared oeste del Urriellu parece tener incrustado el refugio Delgado Úbeda. El Picu, de calizas paleozoicas, es símbolo por excelencia y punto de partida del montañismo de dificultad extrema de España. Nuestros mejores pioneros de la escalada se midieron con esta pared para probar su voluntarismo y capacidad técnica. La Oeste fue en su tiempo el más difícil todavía de los escaladores españoles. Para unos, proeza heroica; para otros, encuentro fatal con el destino.


Alpes franceses 1970: La agujilla donde muchos mejoramos nuestras particulares técnicas de escalada y ráppel. Entonces no había cámaras digitales que testimoniaran la dificultad de algunos pasos, pero digo yo que bien se pueden presuponer ante la evidente imagen de verticalidad y lisura de algún tramo de este piquito.

martes, 29 de noviembre de 2011

A Rajoy le espera una vía de grado nueve superior


                                           El gobierno Zapatero se lo ha puesto difícil para llegar a la cumbre del éxito

Unos compañeros de fatigas montañeras me retaron hace años a subir solo a una cumbre difícil en Picos, usando solamente cuerda, estribos, algún mosquetón y una maza, la de aquellos años, tan pesada como la del picapedrero, pero contundente en el golpe. No necesitaba más, ya que, según ellos, la vía estaba equipada. Si quieres emular a tu admirado Walter Bonatti –me sugirieron- sube solo a esa aguja. Creí en sus palabras y acepté el reto. Años antes (1965), el legendario Bonatti, recientemente fallecido, había puesto de moda la escalada ascendiendo él solito el Matterhorn por la helada cara norte. ¡Toda una hazaña! Debía, pues, emularle, pero en el laboratorio, es decir, en la pequeña aguja a la que me enfrentaría sin más ayuda que la de mis propias fuerzas.

Al superar los primeros metros de la pared supuestamente equipada, observé que las clavijas que había en ella, imprescindibles para el descenso en rapel, estaban oxidadas y retorcidas: inutilizables. Pero mis dos amigos, los madrileños Ginés y Cesáreo, no pudieron disfrutar de la broma que querían gastarme porque seguí subiendo por la brecha usando las clavijas y los tacos de madera con anilla de cuerda anudada para empotramientos que había ocultado en la mochila.

Sudé y sudé subiendo hasta el segundo paso de grado III+ en aquella mañana de agosto por la vía supuestamente equipada. ¿Equipada? ¡Cabrones! ¡Mentirosos! Lo que encontré fue de todo menos aseguramientos en buen estado. Eso sí, había bastantes presas, alguna llambria resbaladiza, una chimenea con un paso de V+, pero todo en roca de buena adherencia. Mis amigos, que seguían la ascensión mirando con prismáticos desde las proximidades de Verónica, no tardaron en acudir a la pared y unirse a la trepada que yo había iniciado. Fue una broma de mal gusto, llena de mendacidad. Pero una broma de mucho menos calado que la que Zapatero y sus edecanes van a gastar a Rajoy en los próximos días.

                                               Herencia envenenada

Resueltas las elecciones generales, entramos en tiempo de relevos. La Comisión de Traspaso de Cuentas -y carteras- deberá informar en su momento a los ciudadanos de la herencia que Rajoy recibe del gobierno socialista sin ocultarnos nada, ni lo que está encima de las mesas, ni lo que tapan las alfombras. El susto -aventuran muchas voces- puede ser mayúsculo, pero sea como sea el señor Rajoy se ha comprometido a mejorar el futuro de los españoles, es decir, a superar con éxito una escalada tal vez llena de trampas, sin más alternativa que la de cumplir lo prometido: conseguir que España alcance la normalidad sin decaer y menos aún abandonar a mitad de vía hacia una cumbre tan difícil, yo diría que de grado 9 superior, como es la normalización económica y social del país.

La empresa no va a ser un paseo por El Retiro porque, cuando ya nadie cree en nosotros y la deuda nos asfixia, recuperar el prestigio y normalizarnos puede ser tarea de titanes. Los que se van dejan un país baldío como erial del seco altiplano; un país sin mies, invadido de plantas improductivas, atacado por unos niveles de desempleo que rozan lo obsceno, y atormentado por un progresivo avance hacia a la pobreza de quienes, año tras año y no sin esfuerzo, alcanzaron gratificantes  niveles de bienestar.

¿De dónde va a sacar el señor Rajoy el dinero para equilibrar las cuentas públicas y reducir el paro a niveles aceptables? ¿De los impuestos? ¿Pero aún es posible exprimir a quienes han de pagar día a día subidas desenfrenadas en las tarifas de los servicios públicos, y en general en las de todo lo necesario para vivir dignamente? ¿Nadie es capaz de parar los constantes aumentos de los precios del gas, la electricidad, los peajes, los combustibles y otros productos esenciales de consumo?   
                            
Don Mariano lo va a tener difícil. No sé cuál será su margen de maniobra una vez conocida la herencia que recibirá de sus antecesores, pero parece claro que las restricciones tendrán que ser severas. Mas no sólo habrá que restringir, digo yo, sino también actuar sobre quienes, sin recato -y sin vergüenza- suben día a día los precios, sean empresas públicas o privadas. Aunque estemos en una economía libre de mercado, seguro que, ante la grave situación de España, nadie se opondría a que el Gobierno transgrediera el principio de no injerencia en ámbitos privados a cambio de poner a raya a quienes, por su desmedido afán de ganar más o seguir ganando lo mismo, empujan a los ciudadanos al desamparo y la pobreza y agudizan la inflación. Y también, si de verdad vivimos en democracia, que paguen su culpa los responsables del gravísimo deterioro del país inhabilitándolos para el ejercicio de cargos públicos. ¡Alguna vez habrá que poner tope a tanta tropelía!

                                               El líder desfigurado

Vamos a sufrir restricciones, recortes. Lo sabemos. Tendremos que apretar aún más el cinturón y renunciar a muchas cosas de la vida diaria, pero el esfuerzo será bien aceptado si se logra reducir el paro y la pobreza y aminorar el déficit público. Conozco a Rajoy: confío en que lo conseguirá. En los últimos años unos y otros intentaron neutralizarlo, inventando defectos que no tiene para desfigurar su imagen pública. De débil, nada; de pasivo, nada; de falta de empuje, nada; de escaqueos, nada, y mucho menos de falta de capacidad. Todos estos defectos se los ha inventado la izquierda para minar la personalidad del líder popular, y también la derecha tonta, ésta en defensa de su muy reducido feudo. Esa derecha, repelente para un demócrata, aprovechó las acusaciones del adversario para incorporarlas a su vocabulario en contra de su presidente.

Mariano Rajoy, debo decirlo, porque lo conozco bastante bien, es un político de esmerada educación, cortés y correcto. Comedido en la expresión, sí, pero rotundo cuando hay que actuar. Además de poseer amplia cultura y una experiencia política envidiable, es inteligente, aunque no suele hacer ostentación de sus virtudes. Le gusta más pensar y hacer que figurar sin razón que obligue. Su bandera es la justicia social, y en su conducta predomina la solidaridad. Es un perfecto humanista cristiano. Es todo un hombre de Estado. Con el tiempo los españoles podrán cerciorarse de que han ganado un buen líder.

Como simple ejemplo de la herencia que el futuro presidente del Gobierno va a recibir relaciono a continuación parte de las instituciones sobre las que habría que actuar de manera inmediata, suprimiendo unas y deshinchando otras, con el fin de aumentar los ingresos de la Administración. Helas aquí:

-En España hay unos 78.000 representantes públicos, de los que más de un 95 por ciento están en los ayuntamientos. Suman unos 74.000 entre alcaldes y concejales.

-Las cortes españolas tienen 259 senadores y 350 diputados.

-Las diecisiete autonomías soportan nada menos que a 1.206 parlamentarios, y hay además 1.031 diputados provinciales en las diputaciones.

-En el Parlamento Europeo España tiene 54 eurodiputados. 

-Los sueldos de los políticos nos cuestan anualmente unos ¡3.000 millones de euros!

 -Hay más de tres millones de funcionarios distribuidos por las administraciones públicas del país, y un millón más de funcionarios interinos o provisionales. Sus sueldos, más los gastos que ocasionan, nos cuestan cada año alrededor de 125.000 millones de euros.

-El número de liberados sindicales asciende a más de 50.000, y su coste se estima en unos 1.600 millones.

-Las 13 televisiones autonómicas que hay en el país nos costaron en 2010 a los españoles unos 1.900 millones de euros, y tienen una deuda de ¡1.500 millones!

                                               Pluralidad parlamentaria

Todo esto en cifras estimativas, más bien a la baja, porque hay otras muchas empresas y organismos que se benefician del erario público y sobre los que tendrá que actuar el nuevo Gobierno. Una actuación –hay que subrayarlo- en la que también debieran de implicarse los partidos de la oposición.

Aunque sigue el bipartidismo, el Parlamento español se ha hecho más plural. Aumentó el número de partidos y de portavoces, lo cual siempre es bueno en democracia. Rajoy tiene enfrente a políticos como Rubalcaba, hábil, maniobrero y lastrado por un pasado lleno de sombras. A un Cayo Lara, más carismático que su predecesor Llamazares, de verbo ágil y encendido, que va a representar a una izquierda altamente social y beligerante, pero con los pies puestos en el suelo. Y a los catalanes de CiU, los unionistas de Rosa Díez, y los representantes de partidos vascos y navarros del nacionalismo moderado y del radical. Todos ellos tienen ante sí la oportunidad de contribuir con sus propuestas a encontrar la salida del oscuro túnel en el que nos ha metido el anterior gobierno.

El pasado mes de septiembre, el editor del diario La Voz de Galicia, Santiago Rey, mostraba su hartazgo por la grave situación económica y social de España. Era duro y contundente en sus acusaciones, pero estaba lleno de razón. Le toca ahora a Rajoy y a su partido devolverle al país una normalidad que nunca debió llegar a los actuales extremos de deterioro. La crisis económica mundial, y en particular el desastroso gobierno Zapatero fulminaron el bienestar de un pueblo que vivía feliz en su quebradizo nirvana.- JT.  
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jueves, 6 de octubre de 2011

La corrupción menoscaba la imagen de nuestros políticos

A don José Blanco, ministro de Fomento para más señas, le han jugado una mala pasada al implicarlo en un affaire de corrupción pura y dura como es el caso Campeón. También han corrido la misma suerte un diputado gallego del PP y otro del Bloque Nacionalista Galego, pero estos se apresuraron a dimitir de sus cargos para no perjudicar a sus respectivos partidos, a la espera de la decisión de los tribunales. Uno y otro niegan rotundamente su participación en el cobro de comisiones.

Sin embargo, el señor Blanco, que también ha negado su implicación en esa trama corrupta de Lugo, y con la misma o incluso mayor rotundidad que los anteriores, no ha abandonado ninguno de sus cargos, cuando bien podría hacerlo, aún sintiéndose inocente, ya que en noviembre habrá elecciones y por lo tanto cambio de ejecutivo. Sería una decisión de coherencia política orientada a preservar la imagen de su partido.

La jueza de Lugo que lleva este y otros casos está actuando con denuedo en el esclarecimiento de asuntos ilícitos sobre los que la Justicia habrá de pronunciarse en su día. Mas sean o no culpables, la presunción de inocencia de los tres acusados debe ser respetada hasta que haya sentencia, pues sería grave, y manifiestamente injusto, calificarlos de corruptos ya que el proceso está todavía en fase de instrucción. Al expresidente de la Comunidad valenciana lo atormentaron moralmente sus adversarios por recibir de regalo unos tres tristes trajes (?). Si en su día los jueces lo dejan libre de culpa, ¿cómo y quién reparará el daño que se la ha hecho? Vamos a esperar.

De todas formas, los casos de políticos presuntamente implicados en operaciones ilícitas menoscaban día a día la imagen y el buen nombre de nuestros gobernantes. Y así ocurre que los ciudadanos confían cada vez menos en ellos, e incluso se indignan cuando surgen estos escándalos u otros como el del cobro de indemnizaciones millonarias en euros por parte de altos ejecutivos de la caja gallega por prejubilación y demás conceptos, a los que no se ha puesto freno de inmediato. Si esa entidad financiera tiene en su balance unos números rojos de espanto, y si el Gobierno le inyecta, como ha hecho, varios miles de millones extraídos del erario público para reflotarla, ¿cómo pueden moralmente irse de ella esos señores exigiendo tan altas compensaciones?

Este país no se normaliza, y lo malo es que al paso que vamos tardará en llegar el día en que los casos de corrupción dejen de ser regla para convertirse en excepción. Aún hay muchos, muchos políticos honrados de los que nos hemos olvidado. Así que, mientras tanto, abramos de una vez por todas las cárceles a los corruptos, a todos, sin excepciones, sea cual sea su clase y condición, para retenerlos en ellas hasta que devuelvan los dineros o los bienes que hayan obtenido de manera ilícita. Sería una medida de higiene muy sana para nuestro país.- JT   

viernes, 30 de septiembre de 2011

Exabruptos del señor Mas en el Parlament catalán

Yo también me siento ofendido por las palabras de Artur Más, el político que dirige hoy los destinos de Cataluña. En el debate parlamentario sobre política general defendió la inmersión lingüística arremetiendo contra andaluces y gallegos. Ocurrió cuando el líder de Citadáns pidió al president el cumplimiento del auto del Tribunal Constitucional sobre el bilingüismo, una exigencia razonable y lógica pues las leyes están para cumplirse y los tribunales de justicia para ser escuchados y respetadas sus decisiones.
Airado en el gesto y contundente en la expresión Mas replicó que estos niños y niñas sacrificados bajo el durísimo yugo de la inmersión lingüística en catalán sacan las mismas notas de castellano que los niños y niñas de Salamanca, de Valladolid, de Burgos y de Soria; y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de A Coruña, etcétera, porque allí hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende. A veces no se les acaba de entender del todo, pero hablan castellano, efectivamente. ¿Dónde está el problema?
¿Vaya, a qué vienen estos exabruptos en una persona que por su educación y responsabilidad política debiera comportarse con respeto y consideración hacia todos los ciudadanos? ¿Por qué tenía que extender su mordacidad hacia andaluces y gallegos, cuando sabe perfectamente que unos y otros hablan tan buen o mejor español que él mismo.
Le recomiendo a este líder que se escuche cuando habla en la lengua de todos. Su acento catalán es tan fuerte, tan cerrado, que a veces hay que acentuar la atención para entenderle. La generalidad de los niños de Andalucía y Galicia se expresa en la lengua oficial de España, el español o castellano, con el acento propio de su comunidad, y en el caso de Galicia, también en su lengua vernácula. Gallegos, catalanes y vascos disfrutan de dos lenguas vehiculares, no así los andaluces. Sin embargo, su expresión castellana puede ser tan perfecta como la de Artur Mas, aunque por su pronunciación, modulación, giros y modismos este señor no esté capacitado para entender ni a los niños andaluces ni a los gallegos.
Pero eso no atenúa las acusaciones ofensivas de este político. Ahora debe disculparse ante los ofendidos y en el futuro medir bien sus palabras. Todos en este país que es España hablamos castellano, y lo hablamos más o menos igual, pero cada uno con el acento de su tierra, en especial el señor Mas al que yo tampoco acabo de entender del todo cuando lo habla él. Así que, para no agriar la vida pública más de lo que está, volvamos al medievo, al Mester de Clerecía, y, siguiendo a Berceo, en vez de agredirnos verbalmente bebamos juntos el vaso de vino que nos ofrece en lo que se considera el primer poema en lengua castellana. Dice así:
                        En el nombre del Padre que fizo toda cosa,
                        Et de don Jhesuchristo, fijo de la Gloriosa,
                        Et del Spitiru Sancto,que egual dellos posa,
                        De un confesor sancto quiero fer una prosa.
                       
                        Quiero fer una prosa en roman paladino,
                        En qual suele el pueblo fablar a su vecino,
                        Ca non se tan letrado por fer otro latino,
                        Bien valdra, commo creo, un vaso de bon vino.
Los clérigos del Mester solían escribir en latín, pero el crecimiento del romance hizo que cambiasen a la lengua vulgar para poder difundir entre las gentes el saber que atesoraban en sus monasterios. Fue una buena decisión. Brindemos con ellos.-JT  
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P.D.-El señor Mas se disculpó ayer ante las personas que se hayan podido sentir ofendidas por sus declaraciones sobre las competencias lingüísticas de los niños en Andalucía y Galicia, aunque matizó que sus palabras se habían sacado de contexto. Sorprendido por las reacciones a sus palabras, el president subrayó que no tenía la intención de faltar al respeto a nadie. Todo un caballero.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Aznar vuelve a banderillear al candidato Rajoy

Bien puede sugerir el señor Aznar desde su posición privilegiada soluciones a los problemas de España. Con un respaldo económico como el suyo es fácil hacerlo. Justo en estos momentos dice que el estado autonómico es un lastre para el país y propone reformas en las que incluye las autonomías y los salarios. ¿Acaso no previó, cuando era presidente de la Junta de Castilla-León, que la estructura autonómica respaldada por todos los partidos en tiempos de UCD iba a ser una sangría dineraria insoportable, un lastre difícil de arrastrar?

No, claro que no. Pero ahora toca proponer y reconducir, y el señor Aznar no siente vergüenza al apuntar que si gana el PP habrá que realizar reformas estructurales que afectarían también a los salarios. ¿A los salarios, señor Aznar? ¿No será a los precios? Porque esos sí que hay que reformarlos. Le repito que bien puede hablar así sabiendo que su situación económica no se vería alterada. A usted las reformas no le afectarían. Ni a usted ni a la totalidad de los políticos que viven de las rentas públicas, porque una rebaja en sus altos sueldos no creo que llegase a preocuparles demasiado.

Sin embargo sé, porque conozco bien su capacidad y su trayectoria pública, que Mariano Rajoy no actuará de la forma que Aznar propone en lo que a salarios se refiere. Rajoy es un político inteligente, culto y eficaz, un gallego honrado y bondadoso en su carácter y comportamiento, y no consentirá que el peso de las reformas recaiga sobre el trabajador en su punto más débil, es decir, en la reducción de los emolumentos.

Las autonomías las inventaron los políticos, y con el tiempo los ciudadanos nos dimos cuenta de que en realidad se constituyeron con el propósito de crear puestos de trabajo bien retribuidos, no solo para mejorar la gestión de las regiones. Pero puestos de trabajo para ellos, y en muchos casos también para los amigos, sí, porque las autonomías son mercados públicos de empleo selectivo que hemos de pagar entre todos con nuestros impuestos. ¿No les da vergüenza tanto descaro, tanta farsa democrática montada para hacernos creer que se aplica el principio de igualdad de oportunidades en el acceso al empleo público y que no se dilapidan nuestros dineros? Meten a su gente hasta en los consejos de administración de las televisiones del Estado y las autonomías, al amparo institucional del Parlamento y gratificándola con retribuciones multimillonarias en pesetas. Y así, ocasionalmente, esos estómagos agradecidos pueden llegar a extremos de comportamiento fascista, como ha sucedido en TVE, donde intentaron nada menos que controlar la información irrumpiendo en los más íntimo y reservado del periodista, en el proceso de elaboración de la noticia, buscando la implantación de una censura apestosa y repelente.

¿Quién ignora que las TV públicas trabajan para su señor, sin que sea necesario ejercer sobre ellas un control tan ignominioso como el que pretendían esos consejeros? La explicación es fácil. Una vez nombrado el director general, que ha de ser de la cuerda del partido en el poder, este elige para ocupar los cargos de confianza o libre designación a personas también de su misma tendencia política como son el director de Informativos, los subdirectores, los redactores jefes y los jefes de sección. Así se controlan todas las áreas de la información y se sirve al señor desde puestos de privilegio y muy bien retribuidos. Por eso la tantas veces cacareada independencia del periodista en un medio público es una farsa, y quien diga lo contrario es un farsante.     

Mas volviendo al señor Aznar debo apuntar que Rajoy, por su irrefutable bonhomía, no actuará nunca en perjuicio del más débil. Estoy seguro de ello pese a que el expresidente parece haber tomado como costumbre banderillearlo cuando las elecciones se acercan, o al poco de ganarlas como le ocurrió con Núñez Feijóo, otro candidato del PP. Recuerdo que en un informe sobre el idioma gallego difundido por la FAES, fundación que preside Aznar, poco después de lograr Feijóo la presidencia de Galicia, se rebajaba esa lengua de España a un nivel inferior a la castellana. Venía a decir  que era propia de paletos y de gente inculta, un experimento en el que se inmolan la educación, los derechos individuales y el sentido común. Decía también que el idioma sobrevivió por el analfabetismo de los campesinos, y los normalizadores crearon después una neolengua adaptada a sus intereses e inventaron palabras como A Coruña.

¡Qué burradas! No se creó ninguna neolengua, sino que se normalizó la que había con la incorporación al diccionario de las diferentes formas dialectales de la comunidad y la actualización de su gramática, labor común a todas las instituciones lingüísticas. Y en cuanto al nombre de La Coruña, lo que se hizo fue simplemente cambiar el artículo castellano la por el gallego a. ¿Acaso no fue Manuel Fraga, en su etapa de presidente de la Xunta de Galicia, quien respaldó plenamente el uso del gallego como lengua cooficial junto con el castellano? Parece que Aznar no aprendió bien las lecciones de su exjefe de filas y maestro político, del fundador, la persona que lo situó en el trampolín electoral que lo conduciría a la presidencia del gobierno de España.

Pero aún hay más. En el informe se llega extremos perversos al asegurar que el acento gallego sigue siendo un rasgo negativo en la comunidad, sea cual sea la lengua en la que el hablante se exprese. Un estigma social que ha de depurar quien aspire a alzarse socialmente sobre su origen.  La verdad es que solo un mentecato puede llegar a semejante conclusión.

En cuanto a Rajoy, hay otras banderillas aznaristas clavadas en su espalda. Recuerdo que cuando era el candidato del PP a la presidencia, en el año 2006, Aznar no tuvo reparo en asegurar que su esposa Ana Botella lo haría muy bien como presidenta del Gobierno. ¡Inaudito! Y en marzo de 2011 dijo que Rajoy tiene una gran experiencia y una gran capacidad de resolución, y capacidades para ser presidente, lo que pasa es que tiene su forma de ser, su personalidad, su estilo, su origen y oficio gallego. ¿Qué insinuaba? ¿Que el origen y oficio gallego del candidato podían invalidarlo para ejercer la presidencia del país?  

Pero vamos a ver: si Aznar lo eligió sucesor, ¿a qué viene banderillearlo en los momentos cruciales? ¿No será que siente tristeza airada, envidia para ser más claro, por el hecho de que Rajoy alcance la presidencia que él dejó voluntariamente, eso sí, en un gesto de elegancia y coherencia política? ¿Ya no le gusta el candidato?


En fin, afirmar en estos momentos preelectorales que habrán de reformarse los salarios es la sugerencia más inoportuna que puede hacer un miembro del PP tan destacado como el expresidente. Con ello se intimida a los electores y se perjudica el buen hacer y los nobles propósitos del candidato. Rajoy no bajará salarios ni dañará la maltrecha situación del trabajador. Bien al contrario, apuesto a que él y su equipo lograrán en un futuro próximo la recuperación del empleo y el saneamiento de una economía devastada por la pésima gobernación de un ejecutivo socialista de baja calidad y nula eficacia.- JT   

martes, 9 de agosto de 2011

Al burro muerto, la cebada al rabo señor Bono

Sí, sí, un gobierno de coalición PSOE-PP pide ahora el señor Bono. Y lo hace años después de mostrarnos nuestro presidente ZP su incapacidad para sacar al país de la crisis económica y social que está padeciendo, o al menos para mejorar la situación de una España que va de mal en peor. En los últimos tiempos las cosas apenas han mejorado, a pesar de que Rubalcaba, que ahora tiene soluciones, justo cuando lo erigen candidato a la presidencia del país, no supo o no quiso aplicarlas siendo vicepresidente y ministro del Interior.

A veces pienso que a los ciudadanos nos toman por tontos-del-culo, aunque la verdad es que algo de ello hay si reparamos en el número de seguidores que todavía respaldan a nuestros gobernantes, unos por adulación, a la espera de sinecuras; otros por cortedad, y otros muchos porque la caída del actual gobierno supondría para ellos la pérdida del puesto de trabajo.

Las simplezas al uso de los socialistas en el poder son tan pueriles como perversas. Han venido diciendo que si el PP, es decir, la oposición, tiene soluciones para la crisis, pues que las exponga. Y acusan al adversario de antipatriota por criticar al Ejecutivo, y de traidor por airear lo que hay debajo de algunas alfombras (esas deudas que dejaron en herencia comunidades y ayuntamientos gobernados por esta izquierda).

Hasta las personas menos capacitadas políticamente saben cuál es la responsabilidad de la oposición en un régimen democrático. Su papel está inequívocamente definido en el mismo término, oposición, oppositio, que en román paladino es acción y efecto de oponer u oponerse, y en las democracias, el conjunto de partidos que se oponen a la política de un gobierno.

Claro, si el PP revela su programa de gobierno de pe a pa, el adversario lo copia, lo aplica, y si le sale bien, sigue manteniéndose en el poder. Pero, anunciadas ya las elecciones generales, ¿a qué viene proponer ahora un gobierno de coalición? ¡No, señor Bono! Ahora ya no cabe esa solución porque, al burro muerto, la cebada al rabo: llega usted tarde con su remedio. Además, un gobierno PP/PSOE nos haría barruntar que algo grave se oculta en las cuentas de la Administración. Sospecharíamos que nos han estado engañando sobre la verdadera situación económica del país, y, por consiguiente, y para que ese alto secreto de estado no se descubra, necesitarían establecer un pacto de amistad y silencio con el adversario.

¡Qué pena que ese gran partido, que debiera conducir con mano diestra la política española, se haya perdido en un maremágnum de incongruencias, mentiras, odios y mediocridades! ¿Dónde están Felipe González, Solchaga, Solana, Leguina, Borrell, Guerra, Almunia y otros políticos de talla que abandonaron el timón del PSOE para dejarlo en manos de personas con escasa capacidad de gobierno? La situación es realmente grave, muy grave, y grande es la indignación ante el continuo deterioro del bienestar social. Quiero sumarme con estas líneas a las protestas de la gente de buena fe, a esa gente que viene expresando reiteradamente su irritación por la inoperancia de los poderes públicos para sacar al país de su profunda crisis. Yo también me siento harto de tanta tomadura de pelo e indignado, sí.

¡Indignado por las cifras del paro con sus niveles de vértigo!

¡Indignado por esas colas de gente sin recursos a las puertas de Cáritas y otras entidades de beneficencia donde dan de comer a tantas personas arrastradas a la indigencia!

¡Indignado por la soledad de nuestros jóvenes, por su futuro sin perspectivas, sin vivienda, sin apenas ayudas, sin posibilidad de acceso al trabajo!

¡Indignado por el alardeo de beneficios de las grandes empresas, especialmente los bancos, recaudadoras de ingentes sumas de dinero para sus ejecutivos y accionistas, los más ricos, mientras sigue creciendo la pobreza y el desempleo!

¡Indignado por la política financiera de la Unión Europea, jugando a su aire con los tipos de interés y dejando sin hogar a muchas personas a causa de las subidas en las hipotecas!

¡Indignado por esos desahucios generalizados, castigo cruel impuesto a muchas familias que pierden sus hogares a causa de la voracidad financiera!

¡Indignado por comprobar cómo partidos minoritarios, del nacionalismo radical o de la izquierda más demagoga, tratan de succionar a quienes están verdaderamente indignados para llevarlos a su redil!  

¡Indignado por el gasto que supone el mantenimiento de millones de funcionarios, de miles de empresas públicas, de miles de ayuntamientos, de tanto cargo innecesario, y de tanto parlamentario español y europeo.

¡Indignado por la generosidad con que se subvencionan con dinero público sindicatos y  películas, y asuntos tan disparatados como el de la corrección del pie zambo de los congoleños.    

Indignado, en suma, por todo lo que tiende a contravenir la verdadera justicia social y los derechos universales del hombre contemplados en la declaración de las Naciones Unidas de 1948, en especial en lo que se refiere a la dignidad y la igualdad de todos; al derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad; al trabajo y al salario justo y satisfactorio, y también a una justicia limpia, sin manipulaciones ni sectarismos! ¡Sí, yo me he puesto en pie y levanto mis brazos! ¡Sí, yo también estoy harto e indignado! - JT 

sábado, 6 de agosto de 2011

El arce glotón del pueblo andaluz de Orce

Los viajes dan a veces grandes sorpresas. En una reciente visita turística a tierras almerienses encontré en Orce este arce (acer) junto a la terraza de un bar. Hace muchos años  clavaron en su tronco un cartel de tráfico, y el buen aceráceo lo fue engullendo hasta dejar a la vista sólo la punta del letrero.
Orce es un pueblo bonito, con castillo árabe de siete torres, un palacio señorial de los Belmonte, importantes yacimientos arqueológicos, y viviendas trogloditas abiertas en la roca. El yacimiento de Venta Micena, a cinco o seis quilómetros de distancia, en las proximidades de Cúllar, fue el lugar donde aparecieron los huesos de un équido. Inicialmente se  creyó que pertenecían a un hombre, pero pronto se aclaró el error.
En la zona de Orce y de los preciosos pueblos blancos de Vélez Rubio, Vélez Blanco, María y Chirivel hay excelentes roquedales para la escalada, y un dos mil, el pico María, alegría del amante de la montaña, situado en la sierra del mismo nombre, todo ello dentro de un Parque Natural que abarca también las sierras del Maimón y la Umbría. Estas cadenas montañosas de fácil acceso flaquean un gran altiplano muy apto para ciclistas y caminantes. Cerca, en el Cerro del Maimón, está la Cueva de los Letreros, que dio pie a un icono muy usado hoy por los automovilistas: el del hombre de Indalo o mensajero de los dioses (indal eccius), convertido en símbolo de Almería. Recomiendo esa zona (pero, ojo, en primavera u otoño para evitar los calores del verano) a escaladores, ciclistas y amigos de la naturaleza.
Cerca de Orce hay un oasis con área recreativa, Los Alamicos, de grandes dimensiones. Es la Dehesa de Alfaguara, parte de un territorio en el que hace siglos abundaban las carboneras, las caleras y también el ganado, y se hacían talas masivas de árboles. Hoy es un paraíso natural.
Para completar las marchas o escaladas hay buenos restaurantes y mesones en los Vélez. No se debe abandonar la zona sin haber probado las migas, un plato típico, regadas con los suaves y aromáticos vinos del país.- JT
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P. D.- Quede claro que Orce pertenece a la provincia de Granada, no a la de Almería como se puede deducir de mi texto. Conchita, una amable comunicante, puntualiza la imprecisión de mis palabras. Gracias. Por otro lado, no entro en el tema de los controvertidos huesos de Orce descubiertos por Gibert, entre razones porque son los arqueólogos quienes deben ponerse de acuerdo sobre su identificación. Sí me apenaría la desaparición de ese arce voraz, árbol hermoso, de desmedida polifagia, que no ha dudado en tragarse el letrero, aunque mejor bocado hubiese sido el zote que lo puso ahí.-JT     

miércoles, 20 de julio de 2011

Un vídeo del Aneto “by Vidal” recomendado



Elegí esta foto de Puronervio (confío en que no me lo reproche), porque refleja muy bien las aglomeraciones que se producen en el puente aumentando el riesgo de caída. Alguien instaló cuerda para asegurar a los indecisos. Buena medida.  


Es bueno que los no iniciados en el montañismo, en especial esos excursionistas temerarios que pretenden alcanzar metas aparentemente fáciles sin poseer  la debida experiencia, conozcan el vídeo que el deportista ¿palentino? Vidal incluyó en su blog ¡¡¡Montañas a esgalla!!! y en You Tube. Además de experto montañero y hábil esquiador, el autor sabe reproducir con acierto y buena calidad de imagen sus ascensiones a las montañas en vídeos y fotos. Esta grabación suya del Puente de Mahoma  (o “paso”,como ahora le llaman) en el Aneto, techo pirenaico de 3.404 m de altitud, es una buena muestra del obstáculo más peligroso de la subida. Paso fácil, pero estrecho y de gran verticalidad, a veces se suele recorrer con ligereza, buscando el agarre de la bota en aquel caos granítico de regular adherencia y presas de mano que faciliten el equilibrio.

En cuanto al nombre, a mí me parece que su autor, un ruso, no se lo dio pensando en la cimitarra de acceso de los justos al paraíso de Alá, como dicen los entendidos, sino por acordarse de su profeta Mahoma en ese tramo final del recorrido para maldecirlo. ¿Acaso el ruso profesaba el islamismo? ¿Fue el bautizo de ese puente una idea ingeniosa o una maldición? Un cristiano lo hubiera llamado Puente del Diablo después de soltar una blasfemia. Porque, tras el esfuerzo de la subida por empinados neveros y tramos de incómoda roca, y, cuando ya crees tuya la ambicionada cumbre, encontrarse sin esperarlo con el filo profundo del Puente de Mahoma mueve a maldecir más que a pensar en cuestiones espirituales. 

Hoy abundan las cordadas que suben al Aneto en tropel, pisándose los talones, como si el tiempo no llegara para disfrutar de la cima y volver al valle antes del anochecer. Esos apresuramientos, a veces irreflexivos, son el mayor peligro de una vía que con prudencia puede ser recorrida en su totalidad sin mayores contratiempos. E incluso creo que no es indigno, sino acertada decisión, echar mano de la cuerda en el puente para atravesarlo sin que a uno se le afloje el vientre o se vaya al carajo en aquel despeñadero.

Para un montañero experto la subida por la Renclusa es fácil, pero no carente de riesgo. Y digo yo que, por ejemplo, no se debiera despreciar el uso de crampones aunque la nieve del glaciar (hoy más bien nevero de grandes dimensiones) sea blanda (¡hay hielo debajo!), ni tampoco recorrer atropelladamente el ya mítico puente o paso como si se tratase de una carrera de velocidad en pista.

A quienes no conocen el Aneto, pero lo tienen en su lista de futuras ascensiones, les recomiendo que vean, pues, esta grabación de Vidal. Porque, después del esfuerzo que supone la subida, renunciar a la cima en su antesala por miedo al vacío debe causar gran insatisfacción, o, cuando menos, un enorme sentimiento de fracaso.- JT 

miércoles, 22 de junio de 2011

La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos y el señor Rubalcaba


         





















Mira por donde, si Amaral ya tenía fama por su música entre la juventud, un político ha venido ahora a aumentarla.  Ha sido el ínclito candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, Alfredo a secas para más señas, quien citó en el Congreso de los Diputados la canción de Amaral Sin ti no soy nada al final de su breve respuesta a la portavoz del PP. Alfredo es un experto en réplicas escuetas: escucha a su interlocutor sin variar el gesto, impertérrito, luego se levanta, pilla el micrófono, agita sus manos, las entrelaza, coge una, luego la otra, vuelve a agitarlas y larga unas cuantas palabras sin aclarar lo que se le ha preguntado. ¡Maestría parlamentaria!

Pero no es la primera vez que este astuto político recurre al título de una canción o de una película para reforzar sus palabras y redondear la respuesta impactando al personal con sus conocimientos. Recuerdo que hace años, cuando Rubalcaba ejercía de portavoz del Gobierno de Felipe González, dejó perplejos a los periodistas durante una rueda de prensa. Por la razón que fuera, el caso es que hizo famosa en toda España una película marginal de cine aficionado a la que unos cuantos entusiastas de la cinematografía, ilusionados con el proyecto, aportamos dinero con el fin de que se pudiese realizar. Supongo que el entonces ministro portavoz utilizó ese recurso como ejemplo de buen hacer, de esfuerzo y entusiasmo de sus autores por el cine. Cuando pronunció el título, La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos, en el ambiente solemne y discreto de una sala de La Moncloa, los periodistas presentes debieron pensar que había en él algún mensaje para ellos desconocido. ¿A qué venía tan altisonante y pavorosa cita del señor ministro? ¿Qué película era esa, que ninguno de los presentes conocía?

Más de uno se puso en seguida a rastrear en busca de pistas para dar con el citado film. Y no tardó en conocer detalles: había sido realizado en las proximidades del aeropuerto compostelano de Labacolla, en el interior de una casa en ruinas. Las grabaciones, para un metraje definitivo de ochenta minutos, comenzaron un Jueves Santo y terminaron el domingo siguiente: ¡duraron cuatro días! Su director y guionista, Antonio Blanco, colaborador de la televisión autonómica de Galicia, consiguió bajo cuerda del entonces director de programas una cámara de vídeo y autorización para que una maquilladora acicalase a los actores. No habría más de doce personas en aquel grupo de cineastas aficionados, salvo Manquiña, que ya era actor profesional. Un reparto de miseria, vamos.

El film no pasó a las salas comerciales, tampoco era esa la intención de sus autores, pero fue elogiado por quienes lo vieron. Era puro cine gore, cine de una violencia llevada a extremos que causaba risa más que pavor. Su director y guionista quiso hacer una caricatura de La matanza de Texas, y lo consiguió, pero con un presupuesto que poco más daría que para unas bolsas de pipas. Antonio moriría meses después, víctima de una tentadora papelina envenenada cuando ya había conseguido superar el consumo de esa ponzoña letal. Quienes contribuimos a la producción del film guardamos cuidadosamente copia en soporte de vídeo porque se trata de una pieza única y prácticamente desconocida.
   
En cuanto a la cita que hizo el ministro, es posible que quisiera destacar con ella el entusiasmo y esfuerzo empleados en la realización de un film aceptable y barato, producido sin ningún recurso oficial. Mas fuera esa o no su intención, lo cierto es que la matanza de los garrulos en boca de tan alta personalidad del Gobierno dejó perplejos a los periodistas. No ha pasado lo mismo con la reciente cita de la canción de Amaral Sin ti no soy nada. Esta vez le ha salido el tiro por la culata a don Alfredo, porque el guitarrista de Amaral se apresuró a advertirle públicamente: Mira amigo, no me toques los huevos; las canciones son de todos.

También es de todos La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos, con la particularidad de que sus autores no recibieron ni un duro del erario público. Realizaron el film con pequeñas aportaciones voluntarias de amigos y conocidos. Hoy los de la ceja hacen cine con los cuartos de todos, y fabrican bodrios infumables hasta para el más generoso espectador. Ya va siendo hora, ¡la situación del país lo reclama!, de que a la titular de Cultura se le encienda una lucecita y aprenda de Los garrulos lisérgicos, ¡que se puede hacer cine sin necesidad de dilapidar nuestros dineros, señora ministra! - JT
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Glosario: garrulo: zafio, tosco y sin educación, paleto, rústico. No confundir con gárrulo: parlanchín, bocazas.- Lisérgico: ácido lisérgico, LSD. Droga de acción alucinógena empleada en psiquiatría.                                                                                                       

                             


miércoles, 11 de mayo de 2011

Manifiesto contra las ruedas de prensa sin preguntas

Los periodistas están indignados, y con razón. Ahora resulta que quienes llenaban sus bocas de elogios a la democracia son sus principales incumplidores. Presumen de demócratas, pero actúan como déspotas; invitan al diálogo, pero repudian la discrepancia.

Esto está pasando con determinados gobernantes, con determinados políticos, y con algunos grandes empresarios que convocan ruedas de prensa sin permitir a los profesionales de la información hacer preguntas. ¿Tienen miedo a las interpelaciones molestas? ¿Son tan torpes, que no saben responder a todo lo que se le pregunta? ¿Temen, muchos de ellos y ellas, que su mediocre formación se descubra en las respuestas?

A mí me parece muy bien que los periodistas quieran frenar el hecho indigno de verse menospreciados por personajes de insuficiente capacidad comunicativa, por personajes de poco saber y mucho largar, que aceptan solo a los informadores de su misma cuerda, como algunos de los que participan en tertulias y debates, maestrillos formados en las escuelas de los partidos, cobistas de políticos y empresarios. ¡Qué asco me dan!

Pero por fin se reacciona. Hartos hasta la corinilla de tanto agravio, los profesionales que todavía creen que la democracia debe ser ejercida por todos y en todo su significado de entendimiento, tolerancia y pluralismo, sin menosprecio a los demás, intentan poner fin a la sarta de monólogos que les están imponiendo. Estiman, y con razón, que si no se admiten preguntas, si no se puede profundizar en el conocimiento de la información, el curso lógico a seguir es el envío al medio de una nota informativa escrita, y ya el periodista decidirá qué hacer con ella y si investiga o no por su cuenta para contrastar y ampliar el contenido. Se juega en ello su credibilidad y la del medio para el que trabaja.

Por eso, un colectivo muy numeroso de medios y profesionales del periodismo de toda España, consciente de que la información es un derecho inalienable, está difundiendo un manifiesto en el que denuncia presiones en el trabajo e intentos de manipulación de la información por parte de gobernantes, políticos y empresarios. Proporcionar una información veraz y contrastada es una exigencia del periodista y un derecho del ciudadano, y yo añadiría que es también una de las principales esencias de la democracia. Así que, como se ve, alardear de demócrata es fácil, pero ejercerlo tiene sus complicaciones. No todos están formados para realizar ese ejercicio.

¿Vivimos, pues, en una democracia real, o nos están sometiendo a un espejismo en el que todo es bueno, aceptable, correcto y verdadero? Los regímenes totalitarios son dirigidos por dictadores que marcan las reglas de juego utilizando a sus edecanes. Pero en las democracias es el pueblo, los ciudadanos, a través de sus representantes elegidos por sufragio universal, quienes diseñan la estructura legal por la que han de regirse. Aquí, en este país, unos y otros, todos, implantamos hace más de treinta años un sistema democrático limpio y sin maldades, corrector de los graves defectos del régimen anterior. Apoyamos el cambio a un sistema presidido por la legalidad y la igualdad (la primera está hoy tocada del ala, y la segunda agonizante), aunque el tiempo diría que no tanto por la confraternidad, porque, cuanto más libres nos sentimos, más emergen odios y rencores supuestamente olvidados.

Creo recordar que fue el turinés Amadeo de Saboya (Amadeo I rey de España) quien dijo que este país (España) es una jaula de locos ingobernables. Me parece que el monarca ya entonces no exageraba en demasía. Y  aunque rechazo lo de jaula, admito que vamos camino de la locura colectiva a causa de una mediocre y equivocada gobernabilidad.- JT

                  __________EL MANIFIESTO__________

“Manifiesto contra las ruedas de prensa sin preguntas y otras anomalías informativas.
Los periodistas, medios de comunicación y organizaciones profesionales firmantes de este manifiesto, estamos indignados ante los reiterados intentos de manipulación de la información y de presión sobre el trabajo profesional de los periodistas, protagonizado desde distintos estamentos, especialmente desde los partidos políticos.

Una de las manifestaciones más burdas y elocuentes de esta estrategia está en el deterioro y mal uso de procedimientos tan clásicos como las conferencias de prensa, que tienen como objetivo dar explicaciones a la opinión pública y responder a las preguntas de los informadores. Son muchos los políticos que rehúyen este procedimiento para refugiarse en declaraciones unilaterales que no admiten contraste. Una actitud con la que pretenden que los periodistas seamos meros copistas de lo que dicen. El nefasto periodismo declarativo con el que quieren sustituir al periodismo de hechos.

La modificación de la ley electoral para imponer a los periodistas de las televisiones privadas los criterios de falsa proporcionalidad y neutralidad que ya aplican las públicas supone una medida inconstitucional, una falta de respeto al criterio informativo de los profesionales y una manipulación inaceptable.

ESTAMOS INDIGNADOS ante esta escalada de impedimentos a la información y pedimos a los compañeros periodistas y a los responsables de los medios de comunicación que no secunden estas prácticas, que deterioran la credibilidad de los medios y de los periodistas.

ESTAMOS INDIGNADOS y exigimos desarrollar nuestro trabajo sin restricciones de ningún tipo por parte de los partidos políticos. Una exigencia profesional y un derecho de los ciudadanos a recibir una información veraz y contrastada, del que los periodistas somos intermediarios.

ESTAMOS INDIGNADOS y exigimos que no se convoquen ruedas de prensa sin admitir preguntas. Nos comprometemos a denunciar y a señalar a aquellos políticos que lo hagan y, si persisten, los responsables de los medios firmantes nos comprometemos a dejar de cubrir ese tipo de convocatorias.

Madrid, 4 de mayo de 2011

Firmantes:
Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) (Promotor)
Asociación de la Prensa de Madrid (APM) (Promotor)
Col.legi de Periodistes de Catalunya
Consejo de Informativos de TVE
Consejo de Informativos de TV3”

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¿Se adhiere a esta protesta? Pinche en el siguiente enlace:

martes, 12 de abril de 2011

Carta a Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura

Recordado Mario:

Traté de localizarte nada más conocer la buena nueva, pero no di contigo. Me movía el deseo de felicitarte y ser partícipe de tu alegría, perdona mi intromisión, porque has alcanzado el reconocimiento mundial a la grandeza de tu obra con el Premio Nobel de Literatura. Lo hago ahora por medio de este blog, conservando el anonimato desde mi entreverada identidad, alejado del diario y tantas veces impertinente cotilleo redero, al encuentro de nuevos retos y emociones. Quise felicitarte, pero no fui capaz de dar contigo ni en este ni en otros territorios; ninguno de los teléfonos que tenía tuyos eran actuales: Barcelona, Londres, Lima…  En la editorial, “lo siento, no tengo el teléfono de don Mario, está ausente de España, trataré de darle su aviso”, fue todo lo que conseguí.

Por eso recurro a este medio, sé que no es el más apropiado, para decírtelo: ENHORABUENA. Más de una vez, leyendo tus novelas, me pregunté que cómo era posible que los suecos del Nobel no te premiaran hace años, cuando acumulabas méritos más que suficientes para ser el elegido, mientras otros, con inferiores merecimientos, habían conseguido ese importante galardón. ¿Tardaron tanto en otorgártelo porque fuiste revolucionario en tu juventud, y la realidad te hizo cambiar? (¡Quién no se ha arrogado esa postura de rebeldía en los fogosos años universitarios!)  ¿U obedeció esa demora a que tu condición liberal te hizo rechazar regímenes tan antidemocráticos como el podrido castrismo? Llegué incluso a sospechar que había sido porque tu fe en la democracia y el amor a tu pueblo, tu nada dudoso liberalismo, te condujeron a la participación política, con el noble intento de implantar y defender la justicia social y neutralizar a quien pasaría de la presidencia de un país a la cárcel, acusado de corrupción y matanzas como las de Barrios Altos y Cantatuta. ¿Se me escapa que, acaso, hubo envidias, malevolencias de terceros que yo ignoro, para envenenar a los confabuladores suecos? Algún día habrá que saberlo.

Te daba por concedido el premio cuando leí La tía Julia y el escribidor en 1978, luego de recrearme con la lectura de novelas tan deliciosas como Pantaleón y las visitadoras, Los cachorros, La casa verde, Conversación en la catedral, y también el ensayo La orgía perpetua, sobre Flaubert y su Madame Bovary, tu admirado escritor francés, del que me dedicaste un ejemplar en 1982. ¿Te acuerdas? Fue la noche en que los dos matrimonios compartimos mesa en un desangelado restaurante arteixano, buscando la intimidad, lejos de una ciudad saturada de periodistas e hinchas del equipo del Perú. Rememoramos en aquel reencuentro personajes y escenas de un festival de folklore inolvidable, disfrute excelso de música, baile y alegría, compartiendo autobús, escenarios taurinos, y fervorosos públicos.

Nos conocimos en el Instituto de Cultura Hispánica. Tú viniste a España, con Julia, a estudiar. Yo cursaba periodismo y dirección de cine, y era miembro de la tuna de Bellas Artes: guitarrista y cantante. Los universitarios peruanos que residíais en Madrid aceptasteis participar en el II Festival de Folclore Hispanoamericano, organizado por el citado instituto. Pepe Bernedo, un aplicado alumno de medicina, arequipeño como tú, de aspecto venerable, con el que compartía piso en Ramón de la Cruz, me puso en contacto con vosotros: os urgía agregar a vuestro grupo un cantante y guitarrista con conocimientos de folklore inca. Y me aceptasteis. Tal vez no lo hacían mal.

Formamos un conjunto bien afinado: trío de guitarras y voces y un tañedor de cajón (este instrumento lo han incorporado al flamenco: da ritmo y volumen a la música), el cojudo, ¡qué buen tío!, serio, solemne, de mostacho espeso y habla parca. ¿Y dices que murió, dices que fue ese cholo de talante bondadoso una de las primeras víctimas de la guerrilla? Me hubiera gustado recuperar su amistad.

El cuerpo de baile lo componíais cinco o seis parejas de bailarines, no recuerdo cuántas, con Julia y tú. Una tarde de junio de 1959 presentamos el festival en un palacio del Retiro madrileño. Dos días después empezaría la gira por media España, de ciudad en ciudad, de plaza de toros en plaza de toros, con actuaciones de grupos folklóricos españoles y de países hermanos de ultramar: Cáceres, Alicante, Valencia, Barcelona, Palma de Mallorca, Zaragoza, Madrid… Fueron unas jornadas inolvidables, bien nutridas de alegría y hermandad entre jóvenes unidos por el nexo de una lengua hermosa: el español.

Antes de emprender la marcha actuamos en Televisión Española, en los estudios que el canal exclusivo del régimen de Franco tenía en Paseo de La Habana, tú y Julia bailando, junto con otros universitarios del Perú, yo cantando y guitarreando con los tres compañeros peruanos. Lo que en su momento fue un programa más de TVE, hoy cobraría un valor excepcional por tu condición de escritor de primera. (Por cierto, hace veinte años visité lo archivos de Televisión Española, con el propósito de obtener copia de aquella emisión, llevaba esperanza de encontrarla, pero no la tenían: fue un directo, y los directos no se grababan en aquellos tiempos). 

Creo que tus dotes de bailarín no son muy conocidas, salvo por las personas de tu entorno; por eso quiero recordarlas ahora. Y confío en que tu esposa Patricia me admita que no solo sabes escribir, sino que, además, sabes hacer otras muchas cosas, como bailar. Y lo haces –o al menos lo hacías- con la soltura del danzador experimentado. Julia y tú erais la pareja sobresaliente de aquel cuerpo de baile. Destacabais por vuestra donosura, por la agilidad y elegancia de los giros, saltos y zapateados: huayno serrano, porro, pasillo, vals criollo, resbalosa, chicha o cumbia, marinera costeña…  “Palmero sube a la palma, catay, catay, y dile a la palmerita, chumay, chumay; que se asome a la ventana, catay, catay, que su amor la solicita, chumay, chumay…”, todo os salía perfecto, poseíais esa clase propia de los profesionales, bailando con el pañuelo en mano galanteadora, pies descalzos, sombrero alado de paja, pollera ampulosa, desplegada en abanico; expresión desenfadada. Aída, vital, menuda, una linda chola de graciosa y ágil figura, bordaba aquellos bailes. ¿La recuerdas?   

Supongo que algún día, el alcalde de Cáceres, o el de Palma de Mallorca, por citar dos ciudades en cuyas plazas te vieron bailar, sabrán rememorar la presencia en ellas de quien muchos años después sería Premio Nobel de Literatura: “En recuerdo –diría yo en la placa que bien podrían colocar en lugar visible- y homenaje al Excmo. Sr. Don Mario Vargas Llosa, Marqués de Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, escritor insigne en lengua hispana, que bailó danzas incas en esta plaza con el grupo folclórico del Perú, en el verano de 1959.  El Pueblo y la Corporación Municipal de esta ciudad.”

Bueno, no te enfades, va en serio: tú y Julia bailabais como dioses, es cierto, lo decían todos. En aquella gira se os veía felices, aunque absortos en vuestros pensamientos y en vuestra relación. Ya habías escrito La huida del inca (también eres autor y actor teatral, traductor, conferenciante, docente, director de cine…), El desafío, y Los jefes. No sé si tu mente estaba volcada en esa ficción realista que tanto te (nos) entusiasma, más que en los pormenores de la gira, porque pronto aparecerían La ciudad y los perros, y Pantaleón y las visitadoras, dos obras deliciosas de tus cimientos de escritor que recomiendo a los lectores.

¡Qué tiempos! Viajábamos en un incómodo y sofocante autobús, sentados en pegadizos asientos de eskay, de ciudad en ciudad, como los artistas profesionales. Era aquel vehículo de perturbadora marcha uno de los pocos espacios donde me dejabais soltar la lengua, sin temor a que se descubriese el fraude. En la calle, no; en la calle corríamos el riesgo de revelar mi suplantación: la gente te rodea, se te pega, te pide autógrafos, quiere hablar y tocar al artista, fotografiarse con él, acosarte a preguntas…  “pero tú cállate, se nota mucho tu acento, van a descubrir que no eres peruano”, me pedíais; y yo, callado, buscando la intimidad para poder decir algo, aunque solo fuesen dos palabras. Mira, recordado Mario, a veces reflexionaba y me preguntaba que cómo podían tomarme por peruano con estos rasgos físicos míos, más helénicos que incaicos. ¡Por qué no debía hablar en público! ¿Cantaba tanto mi acento norteño? Bueno…, por mi aspecto físico, digo yo, bien podía dar el pego y pasar por un producto del mestizaje, por una rara avis fruto de una conjunción de blanco y quechua. ¿O no?

Meses después de nuestra gira por tierras de España iniciaste el camino para cumplir tu deseo de consagrarte como escritor. Te lo propusiste a ti mismo en la adolescencia, y había llegado el momento de conseguirlo, alejado de los fantasmas de una juventud turbulenta y de los seriales y boletines que preparabas para la radio en un altillo al que hoy habría que darle categoría de pieza museística. Comenzaste, pues, a forjar tu gloriosa carrera literaria en España y Francia, lejos también de unos personajes reales y al tiempo ficticios, de extravagantes comportamientos como el boliviano Camacho, singular y grotesco, esperpéntico, propio de una obra de Valle, y del amigo y compañero de fatigas y desvelos, el Gran Pablito. Meses después de la gira por España buscaste inspiración en una buhardilla parisina, cumpliste otro deseo, otra promesa tuya, y desde entonces has dedicado tu vida por entero a la literatura: una vida animada por una poco común fertilidad imaginativa, que nos ha dado novelas tan deleitables de prosa y contenidos como Conversación en la catedral, La fiesta del Chivo, La guerra del fin del mundo, o tu última obra, El sueño celta. Y nos ha dado también unos personajes, los de tu fabuloso cosmos literario, mezcla de realidad y ficción, de los que solo el autor conoce el secreto de su autenticidad.

¡Ay!, pero si hubieras ganado a Fujimori y a los grupos de intolerantes e indoctos maniobreros que lo apoyaron, ¿qué habría pasado con el Vargas Llosa escribidor, con uno de los más fructíferos y geniales narradores en lengua hispana de nuestro tiempo? Yo, y otros muchos lectores, hicimos votos por la derrota del Jorge Mario político, debo confesártelo; nos guiaba el egoísmo, la necesidad de seguir manteniendo vivo al Mario escritor, porque, de conseguir la presidencia del Perú, cabía sospechar que lo hubiésemos perdido para siempre.

En 1990, tu obra novelística había alcanzado ya el culmen de la narrativa; le faltaba solo el reconocimiento de ese premio de premios que tanto se hizo esperar.  E insisto: ¿cómo pudieron tardar tantos años en reconocer tu obra los confabuladores suecos? Ya me entra la duda de si fueron intoxicados por determinados poderes fácticos por tu condición liberal, por tu amor a la libertad y a la concordia, por tu lucha en favor de la justicia social y tu rechazo a los nacionalismos (qué bien le iría a Pujol mantener cerrada su desbocada boquita), y también, ¿por qué no lo he de sospechar?, por tu afán de erradicar del poder a dictadores de una u otra ideología, a esos cínicos depredadores de riquezas que se sienten dueños absolutos de sus países, propietarios de un pensamiento único utilizado sin vergüenzas para engañar a sus pueblos.  

A mí, Mario, me tocó otro destino después de aquel festival. Viajé a Alemania, para colaborar desde Berlín, en plena Guerra Fría, en revistas y periódicos españoles. Seguí con la música, pero ya de manera profesional, con la orquesta de un saxofonista de Stan Kenton, el colombiano Tito Sabal, mas pronto me dedicaría plenamente al jazz, cambiando la guitarra por la batería. En Alemania nació otra de mis grandes vocaciones, el alpinismo, simultaneado con la exploración del mundo subterráneo, actividades que, junto con el periodismo, ya no abandonaría hasta que un accidente de montaña y la edad me pusieron freno.

De los demás miembros de aquel grupo folclórico tuve referencias por ti. Nos reencontramos en 1982, como ya dije, cuando, como cronista de fútbol, seguías a la selección del Perú para comentar en La Vanguardia los éxitos y fracasos de tus coterráneos. Tú me lo contaste en aquella cena: todos siguen sus destinos, a excepción del cholo tañedor del cajón, víctima de la guerrilla. Para mí, aquel II Festival de Folclore Hispanoamericano fue una experiencia inolvidable.

En fin, no te molesto más. Recibe, caro y recordado Mario, con mi reiterada enhorabuena, un abrazo de este viejo compañero de música y bailes incas.- José Temes 




Componentes del grupo folklórico del Perú –excepto el cubano Pablo Guevara, con guitarra, a la derecha- en las escalinatas del Ayuntamiento de Cáceres. Mario, de pie, sujeta una guitarra y tiene a Julia a su izquierda. 




En una plaza de la capital cacereña, junto con un grupo de pequeños admiradores. El cholo, percusionista, sujeta el cajón, un instrumento afroperuano adoptado hoy por grupos de música flamenca.



Algunos miembros del grupo del Perú, fotografiados delante del monasterio cacereño de Guadalupe. La segunda por la derecha es Aída, una de las mejores bailarinas del conjunto de universitarios peruanos.




Ocho componentes del conjunto peruano nos dejamos fotografiar vestidos con ponchos, mantas y sombreros incas sobre un simón, en la capital mallorquina.



Miembros del grupo en el castillo de Arguijuelas (Cáceres). Con ellos está Arturo Gatica –primero por la derecha-, de Los Chilenos, hermano de Lucho, que ya había grabado entre otros el long play El Rodeo, con la cantante Hilda Sour y el pianista Jorge Astudillo. 



El cholo, tañedor de cajón – a la derecha-, en la playa de Cala Mayor de Palma.



Mario y Julia –a la izquierda, de pie-, junto con otros miembros del grupo peruano, en una calle de Cáceres. Porta una guitarra el cubano Pablo Guevara, poeta invitado al festival por los organizadores.             



Mario, Aida y el cubano Pablo Guevara, en la plaza del monasterio guadalupano.