Dicen que la superchería es consecuencia de la ignorancia,
pero este no parece ser el caso porque la presentadora del programa estrella de
Telecinco ha dado muestras a lo largo de su vida periodística de poseer intelecto
y cultura, muy al contrario de otras mozas de cabeza hueca que se exhiben
arrogantes por esos platós. Mas bien, pienso yo, la Milá es maniática. Su acentuado
afán por ser perfecta en todo lo que dice y hace la predispone a tener manías. Por
eso, además del trece, no me sorprendería que un gato negro, la sal derramada
sobre la mesa, o el paso por debajo de una escalera puedan causarle pavor.
El trece es para mucha gente un número de mala suerte. Y si cae en martes, aún peor. De ahí que los supersticiosos suelan advertir que en martes y
trece no hay que casarse ni embarcarse. Marte, hijo del justiciero Júpiter y de
la reina Juno, protectora de la mujer, fue el dios romano de la guerra, pero también de la fertilidad y del ganado.
Dio nombre a un día de la semana, a un planeta y al mes de marzo. Martes,
Marte, guerrero, diabólico, agresivo, cuando lo vincularon con el número trece
se convirtió en el día de la Bestia, en la llegada del Apocalipsis. ¿Acaso
Mercedes, de manera inconsciente, relaciona el trece con el final de su Gran
Hermano, aún siendo emitido en jueves, y por eso exigió que la actual edición
llevase el número doce más uno, en vez del trece como sería lógico? ¿O más bien
se trata de una treta lanzada con el ánimo de
atraer al público?
Bueno, el caso es que la edición en marcha de su programa parece de momento, y
esperemos que no varíe, la mejor elaborada de toda la serie. Entre los
participantes han metido a dos personas de excepción: un sacerdote motero y un
policía municipal. Los escenarios son realmente espectaculares: modernos, alegres,
llenos de colorido. También lo es la graciosa cocina en declive. Vamos
ahora a confiar en que se cuide el habla. A ver si, gracias a la presencia
del cura y el policía, podemos contemplar por fin un espacio carente del
lenguaje sucio y desvergonzado de otras ediciones. Proferir insultos o soltar tacos
cuando el diálogo se calienta y la tensión crece puede ser inevitable. Hasta al
mismo cura se le escapa alguna vez el ¡jo…! Pero da noxo (repugnante en extremo, gallego dixit), presenciar el espectáculo
de unos jóvenes insultándose reiteradamente y ensuciando sus bocas con las más
soeces expresiones, como ocurrió en la práctica totalidad de los anteriores grandes
hermanos.- JT
El Gran Hermano 12+1 nos muestra a una Mercedes Milá elegante y sexy, muy al contrario de anteriores ediciones. (Foto publicada por la web Fórmula TV)

3 comentarios:
A mí no me extraña que muchos jóvenes sean malhablados, después de tener a un Cela, tan soez de boca y pluma, sin negarle su extraordinaria capacidad como novelista. LUCIANO
A la Milá se el escapa por el canalillo su sexualidad. Esta elegante y hermosa para sus años. Richard
¡¡¡Que fuerte….!!! GH funciona sin palabrotas ni insultos y sin agresiones verbales. Tiene buena audciencia, así que secomprueba que para que la gente vea la cinco no es necesario emitir groserías, ni insultar ni blasfemar. AGAPITO
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