jueves, 23 de abril de 2009

Petulancia por demultiplexor

En la página Soitu.es me encuentro con esta crítica al programa de Telecinco La Tribu. Es dura, contundente, implacable, aplastante, brutal…, pero acertada. Me gusta. Estos cuatro personajes, que se creen el ombligo de la tele, merecen juicios como el que reproduzco a continuación.

La tribu del ego.- Por Javier Pérez de Albéniz (Soitu.es).- "Si nuestro siglo ha aportado una palabra a la potencia de la lengua, ésa es ego". Lo dice el gran Norman Mailer, y no seré yo quien le lleve la contraria. Es más, después de ver 'La tribu' (Telecinco), el retorno de Javier Sardá a la telebasura, estoy seguro de que el escritor y periodista de New Jersey, fastuosa mosca cojonera de la intelectualidad norteamericana, incluso pecó de prudente. Por una vez, Mailer se quedó corto: el ego también ha conquistado la televisión.

La presentación de los cuatro protagonistas de 'La tribu' (Sardá, Mercedes Milá, Boris Izaguirre y Carlos Latre) fue para vomitar. Duró más de diez minutos, incluyó escenas con los supuestos mejores momentos de sus respectivas carreras, y terminó sobre una mesa motorizada que se elevó sobre el escenario. Los cuatro egos estaban sobre ella, como endiosados bufones, en una delirante coreografía que hubiese firmado orgulloso el mismísimo Narciso. Flotaban.
El resto no fue ni mejor, ni siquiera más contenido. Si Sardá y su nueva troupe aportan algo con 'La tribu' al mundo de la televisión es ego. Dosis masivas, descomunales, industriales de ego de la peor calidad. Toneladas y toneladas de un ego rampante y lerdo que se desparramó por el plató, que inundó la cadena, que se desbordó e invadió los hogares que en ese momento habían cometido el error de tener encendido el electrodoméstico. La pantalla corrió gravísimo riesgo de explotar debido a la presión del ego. Porque 'La tribu' es una apología del ego, un alegato de la vanidad, un muestrario de petulancia, fatuidad y engreimiento.
¿Y saben a qué recurren Sardá y compañía cuando pudiera parecerles que el ego flojea? Pues al ego. No tienen nada más que ofrecer. Ni un milímetro de talento, de guión, de ingenio, de chispa. Fueron dos horas y 15 minutos de narcisismo disfrazado de televisión gritona, vieja y repetitiva, sin gancho, sin ideas, sin sentido. Pero en cualquier caso, podría darse la circunstancia de que 'La tribu' pasase a la historia de la pequeña pantalla: nunca se vio tanto ego por metro cuadrado en un plató de televisión.
Entrevistado en el informativo anterior al programa, Sardá describió su programa como "un ejercicio extraordinario de humildad". Todos sabemos que en los informativos se dicen muchas mentiras... ¡Pero coño, no tan gordas! El mérito de Sardá con este nuevo producto televisivo es solamente uno: evitar el choque de trenes, es decir, la colisión de cuatro histriónicos y presuntuosos narcisos.
Y es que hasta los invitados rezumaban ego. El primero fue Risto Mejide, un esperpéntico actor convertido en estrella de la televisión. Un ego en ebullición. "Ni respeto ni pollas", aulló Sardá para empezar su simulación de bronca con el tal Risto: "Te voy a pegar una patada en los huevos". "No soy como tú, no valoro sobre todas las cosas el dinero", le respondió Mejide. Y entonces entró una Mercedes Milá incapaz de asistir a semejante pantomima como simple espectadora: "Chavalín, te estás pasando pero de largo", le gritó a Mejide como cumbre del patético enfrentamiento teatral. Solo faltaba Latre, que apareció disfrazado de Risto.
Había pasado media hora, y la sensación ya era repugnante. Una impresión que se acrecentó con los reporteros de calle, una pareja con aspecto de skinhead y actriz porno. Con Magdalena Álvarez y Amaia Salamanca, dos insípidas lechuguinas. Y con un cura, el padre Loring (asesor espiritual de Sardá) que, seguro que no se lo imaginan, se mostró como un individuo vanidoso, además de ideológicamente repugnante.
Sardá, enfermo de soberbia, comete un error de principiante: cree que con tenerla muy gorda es suficiente. Pero a estas alturas de la vida, de la televisión, su enorme plató, su mesa-ascensor, sus sobreactuaciones, sus chillidos histéricos y su cuadra de ególatras desbocados ya no impresiona a nadie. 'La tribu' está hueca. Y dejó una audiencia mediocre (14,9%), además de las peores sensaciones posibles. Recuperemos a Mailer: "el ego, ese ejercicio diligente y a veces eficaz de ignorancia entendida como autoridad".
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Día 4 de mayo. Por Internet me entero de que Mercedes Milá ha abandonado La Tribu. Es una decisión acertada. El programa no iba con su personalidad, y además sumía a la presentadora en un submundo televisivo. El trío de la bencina (Boris, Latre y Sardá) seguirá quemándose con la basura de su propio espacio. Dejémoslos ahí. Que disfruten solos desde el culmen de su egolatría.
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Suspenden la emisión. Borrón y cuenta nueva

Día 29 de mayo. Agencias. Madrid.- Telecinco y Javier Sardá decidieron el jueves finalizar la emisión del programa La Tribu, ya que no se han cumplido las expectativas que ambas partes tenían al iniciar este proyecto, ha informado la cadena. Tanto la cadena como el director y presentador han preferido trabajar en un proyecto futuro antes que dar continuidad a La Tribu, que comenzó su andadura el pasado 16 de abril, ha añadido la nota. Precisamente hace un mes que Mercedes Milá anunció que se marchaba de este programa, en el que compartía protagonismo con Javier Sardá, Carlos Latre y Boris Izaguirre, porque en el programa no se analizaba la actualidad desde la mirada de ellos cuatro, según la periodista.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Metería a los tres en un armario cerrado, lleno de naftalina, para que se conserven ahí sin ser devorados por la polilla, y a la Sardá laenviaria junto a su hermano a los USA a cuidar negritos, que le va. ¡que buenba una TV sin estos personajilos. Jejeje. Luismi.